Las Alas de la Paloma, Henry James

[The wings of the dove]. Novela del escritor norteamericano Henry James (1843-1916), publicada en 1902. Una hermosísima mu­chacha londinense, Kate Croy, obligada por varias desgracias familiares a refugiarse al lado de una rica tía, Maud Lowder, que sueña para ella en un brillante matrimonio y un espléndido porvenir, se enamora de un joven periodista, Merton Densher, destinado por las circunstancias y por su propio carácter a una carrera más que modesta. Ambos se prometen en secre­to; pero como la tía no quiere aceptar al joven como marido de su sobrina, ésta, que no se siente con fuerzas para abando­nar las comodidades y el lujo a que se ha acostumbrado, finge renunciar a Merton y aceptar el cortejo del riquísimo Lord Mark, confiando en el tiempo y en las circunstan­cias. Una antigua compañera de colegio de la tía, Susan Stringham, llega mientras tan­to a Londres desde su patria, América, como dama de compañía de Milly Theale, joven heredera de una inmensa fortuna, única superviviente de una familia destruida por una enfermedad misteriosa e implacable- Milly es una criatura de rara sensibilidad e inteligencia, que, consciente de su propia condena, quiere vivir con perfecta sereninidad el poco tiempo que le ha sido conce­dido, haciendo para sí misma y para los de­más, algo de exquisita belleza.

Había co­nocido anteriormente a Merton y lo en­cuentra ahora de nuevo junto a Kate, con quien, a través de la tía Maud, ha entabla­do profunda amistad. Su simpatía por el joven es evidente y Kate piensa en aprovecharse: si Merton finge amar a Milly y lle­ga a casarse con ella, se asegurará de ese modo la riqueza que le permita, a la muer­te de su mujer, aspirar a Kate. Merton, que duda, la secunda pasivamente y se deja arrastrar por ella a Venecia, donde Milly se ha detenido para una larga estancia y le recibe en un antiguo palacio; pero entre tanto crece en él un complejo sentimiento hacia la suave muchacha que Kate ha de­finido como «la paloma» y que con valor tan dulce sabe aceptar su propio destino; y cuando ésta muere, dejándole heredero de su fortuna, incluso comprendiendo que no la ama, sino que ama a Kate, Merton se siente moralmente obligado a renunciar a la herencia, si no ha de renunciar a la novia. El mérito de la novela radica en la aguda indagación psicológica con que el autor sigue los complejos móviles que ani­man a los escasos personajes.

A. Próspero Marchesini