Epigramas e Himnos de Marulo

[Epigrammata et hymni]. Colección de compo­siciones líricas del humanista Miguel Marulo Tarcaniota, griego de origen (1453-1500), recopiladas, después de haberse publicado parte de ellas entre 1490 y 1493, en una siloge completa, en 1497. La parte más im­portante está constituida por las varias «Elegías por la patria perdida». Particular­mente famosa es la primera, «Sobre su des­tierro» («De exilio suo»], que expresa el sufrimiento de un caballero en distintos países y entre pueblos a menudo hostiles.

La patria perdida es para el desterrado un eterno motivo de añoranza: caída Grecia bajo el dominio de los turcos, no le que­da a Marulo otro recurso que andar va­gando por todos los países, pero no puede encontrar tranquilidad ni combatiendo como aventurero ni componiendo poesías líricas. El amor a su propio suelo (el poeta se de­claraba nacido en Constantinopla, precisa­mente en el trágico año en que la ciudad fue asaltada) supera a todo otro senti­miento: aún vituperada y maltratada, la patria simboliza el lugar más bello y más querido. Es un consuelo mirar las tumbas y los monumentos del propio país: la es­tancia entre los extranjeros, aunque pueda brindar la ilusión de honores y recompen­sas, carece de aquella generosidad y aque­lla nobleza espiritual propia del amor a la patria.

También la muerte del hermano del poeta, el joven Juan, le sugiere, en otra elegía, un conmovido recuerdo de su fami­lia, mientras él anda errante en el ejercicio de la milicia. La remembranza de los hé­roes que murieron por la patria florece en un epigrama delicadísimo: ya que ellos, combatiendo, buscaban «una muerte hon­rosa, no una tumba». Las ásperas necesida­des de la guerra e indirectamente la año­ranza por la patria perdida repercuten con un sentido verdaderamente heroico, en la poesía lírica dedicada a su coterráneo Juan Láscaris, también fugitivo en Italia con su padre, e insigne lector de griego en la cor­te de Lorenzo de Médicis.

En estas notas elegiacas, Marulo revela una sensibilidad y una sinceridad que son bien raras en la poesía encomiástica y adornada del huma­nismo, ya que el mismo amor de la patria se transforma en el canto del desterrado en un delicado motivo de evocación, al mismo tiempo de suspiro de amor y del doloroso sino de la guerra. Otras compo­siciones muestran la nobleza de inspira­ción del poeta: en particular en las poe­sías de amor se nota un calor lleno de recato, muy alejado de las descripciones a veces burlescas de muchos humanistas con­temporáneos. Tampoco es extraño en ellas un sentido de doloroso estupor ante los males del mundo. Esta obra, exhumada gracias a Croce, merece ser considerada entre las más nobles manifestaciones del humanismo italiano.

C. Cordié