En la Vida, Salvatore di Giacomo

[Nella vita]. Novelas cortas reunidas con este título en 1903, pero casi todas escritas en el decenio 1880-1890 y per­tenecientes al primer período del arte de su autor, influido por las tendencias natu­ralistas predominantes en la narrativa de la época y particularmente por el tipo del cuento y novela llamados «experimentales».

No hay que olvidar la circunstancia de que Di Giacomo había empezado la carrera de médico y que, al entrar después definitiva­mente en la carrera periodística, se encargó durante muchos años, del servicio de cró­nica ciudadana en periódicos napolitanos, no rehuyendo, antes poniendo todo su in­terés en los hechos truculentos o lastimosos de la crónica negra. Estas novelas son en cierta manera la quintaesencia de su más juvenil experiencia de estudiante en medi­cina que había efectuado sus «turnos de guardia» en los hospitales, y además la de la más vasta y compleja de periodis­ta de una gran ciudad. De estas once na­rraciones, en efecto, dos se desenvuelven en un hospital, una en una casa de lenocinio, otra en una prisión de prostitutas; seis ter­minan en muerte; en otra la muerte está ya al acecho; en todas ellas la vida casti­ga del modo más severo y brutal a los que se han entregado a ella con demasiada con­fianza.

Resulta de ello una atmósfera de pesimismo desolado, surcado por relámpagos de locura. A veces la situación se torna extremadamente tensa, con perjuicio del arte, como en «Cocotte», en que la escena lastimosísima de una monja, casi niña toda­vía, que halla a su madre en la cárcel de las prostitutas, se complica y oscurece de­masiado crudamente con elementos patoló­gicos predilectos de la escuela realista. En otras novelitas, entra otro motivo sobre el cual insistía mucho el realismo de aquella época: el estudio implacable de la vida burguesa, con sus miserias materiales y mo­rales, que no consiguen suscitar ni siquiera un sentido de piedad: así en «Peces fuera del-agua» el maniático apego a su oficio de un empleadillo de biblioteca jubilado le in­duce a pasar sus días en un café desde el cual puede contemplar por lo menos las paredes de su biblioteca y, allí sentado, muere súbitamente, como un amante deses­perado ante la casa de su amada infiel.

Otra situación anormal se encuentra en «Donna Clorinda»: una vieja humilde que cree ser bella y noble, y muere en un estado de idio­tez apática, en un lupanar, huésped de una prostituta tísica, que siente por ella un morboso afecto filial. En su conjunto, este grupo de novelitas nos da a conocer un Di Giacomo en la fase experimental, y que todavía no ha encontrado los motivos más profundamente individuales de su propio arte. Es de notar, sin embargo, que el escri­tor volvió de cuando en cuando a este tipo de novela realista, aun cuando ya había encontrado su propio camino; de manera que cada una de estas novelas y otras no comprendidas en la presente colección, son contemporáneas de los Cuentos napolita­nos (v.).

M. Vinciguerra