En la Costa, Charles Le Goffic

[Sur la cote]. Estudios bretones publicados en 1928. Evocador de los paisa­jes, de las leyendas y de las almas de Bre­taña, Le Goffic reúne en este libro varios estudios, fruto de investigaciones persona­les, de interés no sólo literario, sino también social, con el fin de dar a conocer las con­diciones de la vida, los anhelos, las dificul­tades materiales de los marineros, pescado­res y, en general, de todos los habitantes de las costas bretonas. «L’hótesse et le marchand d’hommes», es un triste cuadro de la vida de los puertos: «l’hótesse» es la pro­pietaria de una fonda de marineros don­de éstos se alojan entre una y otra travesía, perdiendo en pocos días el dinero ganado, y donde a menudo quedan enrolados sin darse cuenta.

En «Trois vigiles des morts» se describen las supersticiones todavía vivas en los melancólicos poblados bretones y relativas a las almas de los muertos: curio­sa es sobre todo la ceremonia de la «tras­lación de las reliquias» en Tregastel, donde los «huesos de los muertos» se amontonan durante varios años indistintamente en un osario hasta el momento de ser devueltos a la tierra y sepultados en una gran fosa: durante algunos días, niños y niñas elegi­dos para este menester por su pureza e ino­cencia, trasladan con sus manos aquellos míseros restos. Después, con una solemne procesión, las reliquias se arrojan a la fosa entre humo de incienso e himnos fúnebres.

Se aprende también en este libro la exis­tencia de los «pilleurs d’épaves», los que se dedican al pillaje de los navíos náufra­gos, agrupados en una tribu siempre en lucha con los aduaneros, anidados angosta­mente entre la fragosidad de las rocas, vi­gilantes siempre al acecho de los restos flo­tantes. Vivísima es la «Visita a la isla de Sein», con la difícil navegación entre rom­pientes y escollos, que Le Goffic realizó en 1896 y que aquí anota en forma de dia­rio. Comenta en este libro, en forma sen­cilla y suelta, el panorama de Bretaña con sus habitantes, muy primitivos todavía en ciertas comarcas, religiosos, con una reli­gión supersticiosa con muchos rasgos paga­nos, que vive su trabajosa existencia sobre un suelo ingrato y sobre las ondas tempes­tuosas, dominada en todas sus manifestacio­nes por el gran pensamiento de la muerte.

M. Zini