El Pobre Músico, Franz Grillparzer

[Der arme Spielmann]. Novela corta de Franz Grillparzer (1791-1872), escrita después del fracaso de su deliciosa comedia Ay de los mentirosos (v.), pero publicada más tarde en el almanaque «Iris» de 1848; es la única obra narrativa notable de este poeta eminentemente dra­mático, porque su otra novela, El convento de Sendomir (v.), es de escaso valor.

Toda ella penetrada de dulce musicalidad (Grill­parzer fue un adorador de Mozart), es un melancólico y nostálgico adiós a la Viena de un tiempo. En el carácter del protago­nista, cerrado e incomprendido, se refleja el del autor. El joven hijo de un consejero de la corte de Viena, a raíz de un examen con mal resultado, es repudiado por su pa­dre, hombre severísimo, empleado sin esti­pendio en una oficina, donde hace ya algu­nos años se le niega injustamente el as­censo. La única alegría de la infancia del joven, tocar el violín, le fue amargada por las burlas de sus hermanos, de los cuales vive apartado.

Una noche, una canción, cantada por una graciosa voz femenina, lo atrae; descubre que quien canta es la hija del pastelero, que vive en la casa de en­frente y, movido por el deseo de tener la música de aquella canción, se acerca a la tienda, pero tan tímidamente, que el padre de la muchacha lo toma por un ladrón. Pero cuando el joven pronuncia su apellido, la desconfianza del pastelero se convierte en presurosa obsequiosidad. El joven vuel­ve al estudio del violín, del que obtiene gran consuelo, y comienza a frecuentar la tienda, pero, sorprendido por un criado de su padre, es echado por éste de su casa, y confinado a un suburbio. Después de la muerte del padre, que deja algún dinero, el joven espera comenzar vida nueva, casán­dose con la hija del pastelero, pero es pri­vado de aquella herencia por el secretario de su padre, y se queda sin nada.

Entonces la muchacha, amante del vivir tranquilo, cede a la voluntad de su padre, y se casa con un rico carnicero. Al pobre joven no le queda más remedio que andar por las calles de Viena con su violín, ganándose, la mí­sera vida como músico ambulante, hasta que muere víctima de una inundación. Esta novela típicamente vienesa por sus perso­najes y su ambiente, fue calificada por Adalbert Stifter, que en algunos de sus cuentos muestra la influencia que de ella recibió, de obra maestra; la figura del violinista que toca en el café de Viena, joven distin­guido y tímido y que en sus maneras des­cubre su origen superior, está tomada de la realidad; su psicología, como la de los de­más personajes, está trazada con rara finura analítica y maestría en la caracterización; su lenguaje, dúctil y armonioso, revela la profunda musicalidad del poeta.

C. Baseggio y E. Rosenfeld