El Pobre Enrique, Hartmann von Aue

[Der arme Heinrich]. Poemita del alemán Hartmann von Aue (hacia 1170-1220), obra suya original — no copiada de textos de poemas caballe­rescos franceses —; tal vez — en ciertos as­pectos— su obra maestra.

Entretejiendo una creencia medieval con una leyenda de la familia von Aue, el autor cuenta la histo­ria del soberbio caballero Enrique von Aue, que, enfermo de lepra, oye decir a un mé­dico de Salerno que solamente la sangre del corazón de una virgen podrá curarlo. Entonces se refugia en casa de una familia de campesinos y confía su desgracia a la hijita de éstos. La jovencita, vencida por la piedad y por un sentimiento inconsciente que surge de aquella compasión que le im­pulsa a una abnegación sin límites, decide sacrificarse por él, y a pesar de la oposición de sus padres le sigue a Salerno para ofre­cer su sangre.

Pero mientras el sacrificio está a punto de cumplirse, Enrique se siente invadido de gran bondad y profundo arrepentimiento por la acción egoísta que iba a cometer y rehúsa su curación. Entonces se efectúa el milagro: Dios vuelve la salud al enfermo y éste, junto con la jovencita, vuelven a su patria y hallan la felicidad en sus bodas. En este poemita, von Aue con­sigue expresar no sólo la delicada sensibi­lidad para el alma femenina que anima todas sus obras y las distingue de sus mo­delos franceses, sino, más todavía, todo lo mágicamente intuitivo que hay en la vida del sentimiento.

Mágico y al mismo tiempo realista es su clima: la enfermedad de En­rique, los preparativos para el sacrificio, a los cuales el joven asiste sin que lo vean, tienen el realismo en los detalles de ciertos frescos medievales; pero lo que sucede en él y en la joven es inexpresable: es lo «milagroso», siempre inmanente, por lo me­nos como posibilidad, en los movimientos del corazón humano.

B. D. Ugo