El Cuento de las Viejas, Arnold Bennett

[The Old Wives’ Tale]. Novela del escritor inglés Arnold Bennett (1867-1931), publicada en 1908. El libro narra la vida de dos hermanas, Sofía y Constanza Baines, hijas de un ne­gociante de Bursley, una de las Cinco Ciu­dades, como se las llama en la obra de Bennett. Diametralmente opuestas de figu­ra y de temperamento, sus vidas se desen­vuelven de modo diverso, formando dos no­velas que se compenetran y completan.

Constanza, tranquila y satisfecha del am­biente burgués y provinciano, se casa con un dependiente de la tienda paterna, lla­mado Samuel Povey, que a la muerte del viejo le sucederá en la dirección de los negocios; Sofía, bella, inteligente y sedienta de vida libre y aristocrática, huye de su casa para contraer matrimonio con Geraldo Scales, joven culto y de buena familia, pero que se ve reducido a la necesidad de trabajar como viajante. Los dos se esta­blecen en París, donde, habiendo heredado Geraldo unos medianos bienes, llevan una vida placentera y disipada. Pero Geraldo, por su espíritu caprichoso no se aviene a la vida conyugal; Sofía se ve obligada a separarse de él y, para poder vivir, toma gente a pensión. Gracias a su habilidad du­rante el período de la Comune (la acción transcurre en aquellos tiempos, en que era oportuno acaparar víveres) consigue acu­mular suficiente dinero para llegar a ser propietaria de una renombrada pensión. Cuando se siente vieja, treinta años’ des­pués de su huida, vuelve al lado de la her­mana. Constanza ha enviudado; su hijo es escultor, abandona la vida provinciana, y se establece en Londres.

La vieja Cons­tanza sigue siendo tan angelical, sencilla y resignada como cuando niña; los muchos años, con sus alegrías y sus penas, no la han cambiado. Sofía se encariña pronto con su sobrino, y, con gran amor, toma a su cargo el cuidado de la casa donde trans­currió su infancia; hasta que muere el ma­rido, junto al cual corre, después de cua­renta años de separación, al saber que se halla enfermo; pero tan fuerte es la emo­ción que no consigue sobrevivirle. La pér­dida de la hermana deprime tanto a Cons­tanza, a la cual Sofía había llevado a un sereno renacimiento, que también ella mue­re pocos años después. En estas dos figu­ras, trazadas con el sobrio cuidado que le es propio, el autor ofrece una imagen com­pleta de la vida provinciana y burguesa, donde la existencia se limita a ser una fun­ción vegetativa, engendrando en los espí­ritus más despiertos, desesperados y des­ordenados, rebeliones y un insaciable de­seo de alegría. El título coincide con el de un drama de George Peele (1558-97).

A. Grondona