Del Amor Conyugal, Giovanni

[De amore coniugali]. Colección de treinta y tres ele­gías latinas, dividida en tres libros, del es­critor italiano Giovanni, llamado Gioviano Pontano (1426-1503). Testimonio de cariño a su familia, esta obra ilustra la santidad del matrimonio en forma completamente nueva. Su joven esposa Adriana Sassone, de diecisiete años, cantada con el’ nombre de Ariadna, entró en su familia en 1462, y se revela muy digna del amor de su espo­so, pues éste proclama que el amor conyu­gal es la prueba más elevada de la pasión y la verdadera antorcha de la vida. Alejado de su mujer, cada vez más, en los años que seguirán al matrimonio, Pontano elogia su dulzura de mujer, su gran afecto de ma­dre hacia las tres hijas que van creciendo poco a poco: Aurelia, Eugenia y Lucía Marcia, muerta después en tierna edad. Se di­rige a su amada, pensando en sus hijas; en su educación, en el sentido del deber, en la alegría de saber que son buenas y juiciosas. El nacimiento de un varón, Lu­cio, le llena de nuevo orgullo: es el es­plendor de su vida, y todo su entusiasmo revierte sobre la cabeza de su gentil espo­sa. Para el niño compone las «Nanas» o «Canciones de cuna [«Neniae»] incluidas en el segundo libro de la obra. Libre de cui­dados, la madre juega con sus hijitos, o la nodriza canta mientras el niño mama a sus pechos; también el padre, al acariciar al buen Lucito (Luciolús), le llama con dul­zura y cariño. Los epitalamios para las bo­das de las dos hijas que sobrevivieron; una composición que, citando los amores de Ovidio con Corina, habla con Ariadna leja­na; y, sobre todo, la poesía que anuncia el retorno del poeta junto a la suspirada familia, cierran la obra con un tono de leve melancolía. El recuerdo de la paz do­méstica, la sonrisa de las alegrías familia­res ponen una nota verdaderamente pro­funda en el Amor Conyugal, un reposo de idilio y suspirante esperanza: el regreso a la alegría de su casa, en la bella ciudad de Antignano, muestra el entusiasmo de su es­píritu sincero y poético. Esta colección pue­de considerarse como la verdadera obra maestra de su autor y uno de los mejores libros del Humanismo italiano.

C. Cordié