Con los Ojos Cerrados, Federigo Tozzi

[Con gli occhi chiusi]. Novela de Federigo Tozzi (1883-1920), publicada en 1918. Es la his­toria de una adolescencia, de sus primeros choques dolorosos con la realidad y con el amor. Pietro Rossi es un jovencito enfer­mizo y soñador, hijo de un padre que se considera muy satisfecho con ser hostelero y propietario de una finca — Poggio a’ Meli—, y de una madre delicada, ofendida y agobiada también por las asperezas de la vida. La madre, que con su amor había agudizado la sensibilidad morbosa del mu­chacho, muere a poco, y Pietro, para col­mar parcialmente el inmenso vacío que ha dejado esta dolorosa pérdida, comienza a querer a una muchacha campesina que halla en la finca de Poggio a’ Meli. El amor ha­cia Ghisola adquiere un valor de descubri­miento para él, y se abandona de igual mo­do como cuando niño se entregaba a fan­tasear tendido en su lecho. Así, con los ojos cerrados, afronta la realidad que siente de manera confusa y no acierta a dominar. Ghisola, según cree, puede calmar sus tor­mentos y dar un sentido a sus turbias as­piraciones.

Pero la muchacha es muy dis­tinta a Pietro; para ella la realidad es una cosa clara, una zona donde se mueve a su antojo; ella no tiene otra ley que sus capri­chos, y en Florencia, sin pensarlo dema­siado, se convierte en la amante de un hombre ya maduro, llamado Alberto. Cuan­do éste la abandona, intenta hacerse se­ducir por Pietro, pensando que el matri­monio remediaría y justificaría su incipien­te gravidez. Pero Pietro respeta a Ghiso­la, no la comprende y sufre ante lo que él llama extravagancias de la joven. Ghisola huye de él y se recluye en una pensión de maternidad; él la sigue, la busca y cuando por fin la halla, comprende su lamentable si­tuación. Los ojos se le abren y se derrumba, con la ilusión de un amor puro y desinte­resado, la inquieta adolescencia. En la no­vela de Tozzi, ampliamente autobiográfica, como lo demuestra una confrontación con Nóvale (v.) y con Animales (v.), debe destacarse la agudeza de los análisis, siempre justos a lo largo de este afanoso itinera­rio cruzado por dulces o turbulentos pre­sentimientos hasta el choque con la reali­dad. La narración es lineal, rápida, inmedia­ta, deteniéndose apenas en algún delicado paisaje lleno de ingenio.

C. Cordié