Carta Semiseria de Crisóstomo o Sobre el Cazador Feroz y sobre la Eleonora de Godofredo Augusto Bürger, Giovanni Berchet

[Lettera semiseria di Crisóstomo, ovvero sul Cacciatore feroce e sulla Leonora di Goffredo Augusto Bürger]. Carta de carácter crítico, compuesta en 1816, que Giovanni Berchet (1783-1851) finge dirigir a su hijo como in­troducción a la traducción de dos poesías narrativas de Bürger, llamadas por Cri­sóstomo «Romanzi» (narraciones), esto es, la Lenore (v.) y el Cazador feroz (v.). En ella bajo el nombre de Crisóstomo, el autor, que se había nutrido e inspirado en las obras de Madame de Staél, de Sismondi, de Herder, de Schlegel, de Schiller y también de Bürger, al aconsejar a su hijo algunas lec­turas, sostiene la necesidad de que la lite­ratura sea popular y abandone por fin la imitación y la escuela, la secular repetición de las opiniones y los sentimientos de los antiguos, y la inspiración tomada exclusiva­mente de la mitología. Otros, en cambio, interrogando la naturaleza, expresan direc­tamente los sentimientos nuevos, la religión cristiana y las necesidades contemporáneas. Aquélla es la poesía «clásica», de los muer­tos; ésta, la poesía «romántica», la de los vi­vos: porque el arte debe reflejar como un espejo lo que conmueve el corazón, las as­piraciones del pueblo, lo sugerido al espíritu por la visión directa de la naturaleza. Por lo tanto, es necesario rechazar todas las poé­ticas antiguas, liberarse de todos los ídolos literarios y crear de vez en vez, los metros y las formas que convengan al tema lírico.

Es ésta la primera toma de posición del ro­manticismo italiano, y coincide con las pri­meras polémicas acerca del romanticismo, provocadas por el artículo de Madame de Staél sobre la utilidad de las traducciones, publicada en el primer número de la «Bi­blioteca Italiana». La carta de Berchet se coloca al lado del artículo de Madame de Staél para reivindicar el principio de la li­bertad en el arte, y es a su vez señal de batalla. Siguieron las polémicas entre la clasicizante y austrófila «Biblioteca Italia­na» y el «Conciliatore», órgano de la escuela liberal lombarda, capitaneada por Confalonieri y Porro Lambertenghi. Esta revista tenía por colaboradores al propio Berchet, a Silvio Pellico, Hermes Visconti, Ludovico de Bréme, Borsieri y otros, y quizás por le­jano inspirador a Manzoni. Con ella se de­linea ya el particular romanticismo italiano, patriótico e inclinado a las reformas polí­ticas, sociales y económicas; y por lo mismo fatalmente enemigo de Austria, que consi­deró en seguida como sospechosa a la re­vista milanesa, y acabó por ordenar su su­presión. Por el lado literario por medio de la carta de Bechet se fue perfilando aquel complejo romanticismo italiano coloreado de clasicismo, y tendiendo a fundir la his­toria pasada con el momento presente para hacer surgir una espiritualidad nueva y una nueva conciencia de pueblo libre.

M. Maggi

Berchet fue el primero en exponer aque­llas ideas en forma popular, en lengua co­rriente y con mucha moderación. Hay, pues, en su Carta muchas cosas que la hacen in­teresante. (De Sanctis)