Carmen Bucólico, Francesco Petrarca

[Bucolicum car­men]. Obra latina en doce églogas de Francesco Petrarca (1304-1374), compuesta en 1346-47 y definitivamente corregida en 1357. El interés del lector moderno se dirige so­bre todo a captar expresiones morales y biográficas bajo el velo alegórico y pasto­ril; el mismo autor se muestra convencido del escaso valor poético del conjunto, si se considera dentro del ambiente de una descripción idílica de la vida campestre. Sin embargo, es posible comprender tales com­posiciones en su valor histórico y polémico gracias a las anotaciones dejadas por el mismo Petrarca o por un amigo suyo. La que contiene más claras alusiones y testi­monios a la vida espiritual del gran poeta es la primera bucólica, «Partenia» [«Parthenias»], en la que el poeta, bajo el nombre de Silvio [Silvius], discute con su hermano Gerardo, monje representado justamente como Mónico [Monicus]: éste teje las ala­banzas de la vida religiosa dedicada a la oración y la meditación, al paso que el poeta se halla todavía a merced del mundo y los placeres, y sutilmente atormentado por el amor. Gerardo opone al desordenado interés por el clasicismo pagano la poesía de los Salmos, pero el artista, aun sintien­do nostalgia por el apacible mundo religio­so y conventual, escoge resueltamente la nueva vida de las letras y expresa su ad­miración por la belleza. Rica en alusiones a la vida contemporánea son las églogas V y VIII (a Cola di Rienzo), la VI y la VII (sobre los males de la curia papal), la II (por la muerte de Roberto, rey de Nápoles) y la IX (sobre la famosa peste del año 1348). Notables, por sus profundas alu­siones a la vida de Laura, son la III, la X y la XI. De interés europeo es la XII, por su referencia al conflicto entre Francia e Inglaterra, y particularmente la IV, que en el contraste entre la cultura italiana y la francesa, indica en los italianos una supe­rioridad que será siempre más decisiva por referirse a la poesía, la más bella flor de la espiritualidad humana. En su conjunto, la obra, aun siendo de considerable interés, carece de una acusada unidad propia.

C. Cordié