Cancioneros Portugueses

[Candoneiros]. Grandes colecciones de poesías, principalmente amorosas, que bajo la deno­minación genérica de «cancioneros», por indicar selecciones de cantos líricos o can­ciones de cualquier forma, reúnen la más antigua producción poética de la España central y occidental (siglos XII-XIV). El idioma de estos cancioneros es el gallego-portugués, con el que floreció en sus aspectos más sencillos y elementales la lírica de arte popular, asumiendo rápida­mente bajo la influencia de la poesía tro­vadoresca formas de arte más complejas, que llegaron a ser tradicionales. El conte­nido poético de las distintas composiciones se divide generalmente en «cantigas de amigo», poesías de amor dirigidas al aman­te («amigo»), de tono lánguido y sentimen­tal, expresiones de un alma femenina sobre motivos elementales de alegría y de dolor, de esperanza y de desilusión; en «canti­gas de amor», efusiones apasionadas y sus­piros de belleza, en una atmósfera de ma­yor conocimiento crítico y constructivo, a causa de la influencia de motivos caballe­rescos y corteses propios de la poesía trova­doresca; en «cantigas de escarnio y de maldecir», canciones satíricas, donde se atacan a muchas personas, descendiendo a detalles lúbricos o plebeyos y también a chismorreos mundanos con una expresión cruda y directa. Esta triple división, bastan­te exterior y material, corresponde, sin em­bargo, según el pensamiento medieval, a una triple actitud del espíritu considerado en su unidad, cuando prevalece el lado me­ramente afectivo, en el que la mujer es se­ñora, o bien el deseo natural de la belleza en su existencia individual y concreta, o bien la inteligencia que juzga y razona sin tomar en cuenta el amor.

La métrica de las composiciones es muy varia, sobre la base de versos de siete, nueve y once sílabas; estos últimos con una fuerte pausa después de la cuarta: «endecasílabos de gaita galle­ga». Los más antiguos cancioneros gallego-portugueses son, en orden cronológico: el Cancionero de Ajuda, que tomó el nom­bre de la Biblioteca del Palacio Real de ese nombre de Lisboa, donde actualmente se encuentra. Es una colección reunida en el siglo XIV por un aficionado a la poesía culta que había ido desarrollándose sobre el ejemplo de la lírica provenzal, con va­riedad de metros y con mucha abundancia de desfreza técnica y formal (publicada en 1824, en 1843 y en 1904). El Cancionero de la Vaticana y el Cancionero Colocci-Brancuti, con el nombre de los sucesivos propie­tarios, actualmente en la Biblioteca Nacio­nal de Lisboa. Estos dos cancioneros de principios del siglo XVI son copias de co­lecciones mucho más antiguas, y fueron publicadas por Angelo Colocci, al que se deben los primeros estudios sobre la anti­gua poesía portuguesa. El cancionero de la Vaticana, publicado en 1875 y en 1878, y el cancionero Colocci-Brancuti, publicado en 1880, son muy ricos en composiciones a las que no faltan, como en el cancionero de Ajuda, los nombres de los autores. Ates­tiguan la existencia de una poesía popular de rara ingenuidad y espontaneidad que, sin tomar en cuenta la lírica provenzal, se desarrolló durante los siglos XIII y XIV. Después de estos antiguos cancioneros y como testigo de una nueva fase de la lírica portuguesa aparece el Cancionero general («Cancioneiro geral») que toma el nombre de su redactor García de Resende, corte­sano del rey don Manuel (1495-1521), poe­ta y hombre de notable cultura y gusto. Lo publicó en Lisboa en 1516, según el modelo del Cancionero general de Hernando del Castillo, del que se puede considerar un complemento. Esta nueva colección ya no tiene directas relaciones con la poesía gallego-portuguesa, y señala en cambio cierto paralelo de motivos y tendencias artísticas con la poesía castellana coetánea, en la que se empezaba a notar el gusto por la erudición y los modelos literarios que llegaban de Italia, ya en vísperas del Renacimiento.

M. Casella