Bussy de Ambois, George Chapman

Bussy d’Ambois]. Tragedia en cinco actos, en verso, del poeta inglés George Chapman (1559-1634), repre­sentada en 1607. También en esta tragedia, como en la Conspiración y tragedia del du­que de Biron (v.) el autor dramatiza un episodio de la historia de Francia de su tiempo: el amor entre Bussy de Ambois y la condesa de Montsorau, que tuvo como resultado la muerte del de Ambois. Chapman tomó el asunto de las historias de De Thou, a las que no se ciñó estrictamente; por eso Bussy es en la tragedia un aventu­rero amante de la vanagloria calcado sobre el modelo del Tamerlan (v.) de Marlowe, en tanto la condesa de Montsorau, Montsurry, como escribe Chapman, que le da el romántico nombre de Tamyra, tiene una personalidad ambigua bastante poco pare­cida a la realidad histórica del personaje. Además de la riqueza verbal y del soplo poético que a veces aviva los versos del docto elisabetiano, valoriza la tragedia la concepción del carácter de Tamyra, cuya originalidad puede aparecer involuntaria, porque el autor no supo dar una vitalidad verdadera y completa a esta santurrona enamorada y pecadora. Célebre en la corte de Enrique III por la fidelidad a su marido, Tamyra rehusó desdeñosamente los home­najes del hermano del rey, protestando de su amor y su deber de esposa cristiana; pero apenas vio a Bussy, se sintió inflamada por él, trató de acercársele, encargando de la misión a su propio confesor, que de noche acompañó al joven aventurero a las habita­ciones de la dama, que pocos minutos antes, había despedido con tiernísimos afectos al marido que se iba. Ya amante de Bussy, Tamyra quiso salvar las apariencias, no sólo para con el confesor, sino con para el mis­mo Bussy. Pero en el último acto, cuando amenazándola con un puñal, el marido la obliga a escribir el billete que hará caer a Bussy en el enredo preparado, ella se con­duce como una patética criatura de melo­drama, capaz de conmovedores acentos, pero sin conservar nada de la fuerte personali­dad’ de los primeros actos. Esta tragedia, que por las escenas de asesinato e interven­ción de espectros se relaciona con el proto­tipo de este género, la Tragedia española (v.) de Kyd, fue severamente juzgada por Dryden como «una horrible mezcolanza de falsa poesía y de tontería auténtica».

L. Krasnik

*    Esta tragedia tiene una continuación en La venganza de Bussy d’Ambois [The Revenge of Bussy d’Ambois], publicada en 1613. El hermano de Bussy d’Ambois, Clermont, amigo y protegido del duque de Gui­sa, es un valiente joven que no se asusta ante la violencia. Incitado muchas veces por el espíritu del hermano para que le vengue, obliga por fin a Montsurry, asesino de Bussy d’Ambois, a batirse en duelo con él, y le mata. Pero al saber que su protec­tor, el duque de Guisa, ha sido asesinado, se mata. De estas dos tragedias salidas de la vida de Bussy d’Ambois, la primera, úni­ca que tiene fundamento histórico, suele considerarse artísticamente superior a la segunda, si bien ésta tiene en el personaje de Clermont uno de los más interesantes y profundos estudios psicológicos de Chap­man. Pero en la Venganza de Bussy d’Am­bois, el estilo tan rico en metáforas y com­paraciones, característico de este escritor, muchas veces degenera en prolijidad y retó­rica. Es evidente el influjo de Hamlet (v.) de Shakespeare, ya en la figura del protago­nista, que presenta el mismo carácter espe­culativo y la misma aversión a la violen­cia que el héroe shakesperiano, ya en el plan general de la tragedia y en algunos episo­dios sueltos.

R. Barocas