Bajo la Mirada de los Bárbaros, Maurice Barrés

[Soits l’oeil des Barbares]. Novela del es­critor francés Maurice Barrés (1862-1923), publicada en 1888; es la primera parte del ciclo «El culto del Yo» (v. Un hombre libre y El jardín de Berenice). Como el autor declara en el prólogo, la obra está amplia­mente inspirada en una confesión autobio­gráfica y presenta a un ser joven y sensible «cuya visión del universo se transforma frecuentemente y que conserva una lucidí­sima memoria de cinco o seis realidades diferentes». En la búsqueda de una vida interior y de una libre afirmación de sí mismo, pasa a través de experiencias siem­pre nuevas, entre contrastes que graban fuertemente en su yo desilusiones y añoran­zas. En contacto con los grandes espíritus del pasado se advierte un ansioso frenesí de verdad, para una afirmación cada vez mayor de un espíritu que no se deja sofo­car por el ambiente. En su ternura por la vida y en la voluptuosidad de un egoísmo que se robustece con el aislamiento del mundo, el joven desarrolla cada vez más rígidamente su cultura y su comprensión de la vida, alejándose de la muchacha ama­da en orgulloso desprecio de la vida que lo impulse a olvidar idilios y dulzuras para ser verdaderamente él mismo. La existencia turbulenta de París envuelve al joven, pero en vano cree encontrar, en los estudios uni­versitarios o en los diversos centros inte­lectuales, un espíritu nuevo. Cerrado en sí mismo, revive la existencia amarga y pre­cisa de sus maestros — Renán y Taine — en­tre nuevas inquietudes y desengaños.

Pero en el cansancio de la vida, que ni amores, ni músicas, ni dulzuras, consiguen vencer, piensa en poderse unir, quizás, a la existen­cia ajena. Una tristeza desanimadora le do­mina en la culminación de esta primera experiencia del mundo. Quiere un amor que surja de su intimidad y no sólo de las cosas, una conquista que dé un significado a su actuación. Por ello, en un cuento in­cluido en el volumen, revive con gran deli­cadeza el sacrificio de la virgen sacerdo­tisa del templo de Serapis que en Alejan­dría de Egipto es muerta por los fanáticos en una revuelta de los mercenarios; «bajo la mirada de los Bárbaros» fue en realidad, en una civilización en declive, la última de los Helenos. En los Bárbaros están repre­sentados, no viles fariseos negadores de la Belleza, sino cuantos tienen un ideal opues­to, por ser extranjeros o adversarios. Sólo reaccionando ante las contradicciones de los bárbaros y las mismas excitaciones del pro­pio ambiente nacional se puede alcanzar la claridad interna y el signo de una conquis­ta sobre la vida. La obra, bastante famo­sa, une a la introspección de un diario ín­timo la afirmación continua y morbosa de un egotismo sensual y punzante que es ca­racterístico del primer estilo barresiano.

C. Cordié

Libro de los veinte años, no sólo de Barrés, sino de la generación contemporá­nea suya, es la hipérbole de esa vida soli­taria de la que nace el orgullo paradójico de una adolescencia ofendida que se yergue en acto de desafío Bajo la mirada de los bárbaros. (Thibaudet)