Arte Poética de Boileau, Nicolás Boileau

[L’Art poétique]. Poema breve en cuatro cantos de Nicolás Boileau (1636-1711), fue publicado en 1674. El primer canto, después de recor­dar que sólo se puede ser poeta por don de la naturaleza, recomienda el obsequio a la razón, al sentido común a una variedad comedida, concluyendo con una rápida his­toria de la poesía francesa, que sólo con Malherbe ha encontrado el camino preciso de la expresión clara y la belleza ordena­da; en el segundo canto da normas para el idilio, la elegía, la oda, el soneto y algunas composiciones menores, extendiéndose lue­go sobre la sátira. El tercero trata amplia­mente de la tragedia, la comedia, el poema épico, para el cual condena los asuntos cristianos. El cuarto vuelve a los consejos generales, expone las ventajas de una recta crítica, lo útil que en la poesía ha de acompañar a lo agradable, y la moralidad necesaria del artista, que no se debe dejar llevar a la obra sólo por el deseo de lucro.

El autor enlaza de una manera clara con el Arte poética (v.) de Horacio, mientras tra­ta de recoger las ideas críticas repartidas en las Sátiras y epístolas (v.) movido también por la tendencia de su tiempo, a es­tablecer la regla y la disciplina en todos los campos. La belleza está sólo en la ver­dad, es decir, en la naturaleza: no debe separarse de ella el artista, extrayendo lo que a la razón le parece más íntima y ge­neralmente cierto. Para Boileau y sus con­temporáneos, trátase sobre todo de la na­turaleza humana, que el arte debe repro­ducir adaptándola, de modo que la razón quede satisfecha. Ideas ya corrientes entre los espíritus superiores, ciertamente deter­minadas por el espíritu cartesiano, reduci­das aquí a una expresión nítida y eficaz. En el siglo siguiente, debido al gran éxito que la composición tuvo con sus fórmulas precisas, donde se concretaba el clasicismo más correcto, Boileau pareció ser el legis­lador del Parnaso, quien había dictado el gusto en la época de Luis XIV y guiado a los grandes autores de su tiempo. Algunos de éstos se habían formado anteriormen­te y sin su magisterio, que evidentemente no comprendió la grandeza de La Fontaine (cuyas Fábulas no menciona), y condena las geniales farsas de Moliere.

Sin embargo sigue representando la conciencia literaria de su tiempo y nos ayuda a comprender el clima en que nacieron aquellas obras maes­tras, y los límites seiscentistas y franceses que revelan más o menos. Otros defectos del Arte poética (la Edad Media ignorada o no sentida, Ronsard desconocido), son muestras de la época, que Boileau no supo ciertamente superar. Incluso de dicha épo­ca, de su genio literario, nos da una ima­gen exacta pero empobrecida, rígida, anun­ciando casi la decadencia poética del siglo siguiente: se comprende por ello la alta estima que su Arte poética disfrutó incluso fuera de Francia, hasta la revolución ro­mántica. V. Lugli

Pobrísimo no sólo de fantasía sino de ex­periencia de la vida y de la historia: un hombre que, en el fondo, nada tenía que decir más que hablar mal de los malos li­teratos.     (B. Croce)

Boileau aplicó al estilo de la poesía el método de Pascal: «si escribo cuatro pala­bras, borraré tres». (Sainte Beuve)

El autor, maestro del arte, dio con los preceptos el ejemplo, y sentado a la mesa con vosotros, come con vosotros el manjar que os ha preparado. (Bettinelli)

Lo que demuestra su mérito entre los hombres de buen gusto, es el hecho de que sus versos se saben de memoria: por otra parte, a los filósofos les complace el hecho de que casi siempre tenga razón. (Voltaire)

El Arte poética se ha impuesto, como las Geórgicas, por su forma; y extraer de ella una doctrina, una estética y una filosofía de la literatura es un ejercicio escolar afor­tunadamente superado. (Thibaudet)

El Arte poética tiene sus defectos; en ella se revela una laguna del espíritu de Boi­leau. Su modo de exponer es incoherente, al paso que su doctrina es de una cohesión perfecta. Piensa a saltos: no tiene la facul­tad oratoria de coordinar, subordinar y ha­cer converger sus ideas. (Lanson)