Cuadro Histórico Crítico de la Poesía Francesa en el Siglo XVI, Charles Agustín de Sainte-Beuve

[Tableau historique et critique de la Poésie française au XVI siécle]. Es el primer vo­lumen de crítica de Charles Agustín de Sainte-Beuve (1804-1869), aparecido en 1828. La obrita perseguía como fin principal el reivindicar la originalidad, la genialidad y la frescura de la poesía de Ronsard y de sus amigos y seguidores, y, en general, de la poesía del siglo XVI, en aquel tiempo poco estudiada, sacrificada como estaba a la glorificación unilateral de la gran litera­tura del XVII. Aunque el genio crítico de Sainte-Beuve esté bien lejos de manifestarse aquí en toda su madurez, no faltan en la obra frecuentísimas observaciones de gran finura, y páginas de notable fuerza. Pero el valor intrínseco del libro se halla con mucho superado por su valor histórico. Este Cuadro apareció justamente, en el pri­mer florecimiento del Romanticismo, des­pués de los primeros triunfos de Lamartine y de Vigny, a un año de distancia del célebre Prefacio del «Cromwell» (v.) de Víc­tor Hugo.

Reivindicando, en contra de la excesiva regularidad de la poesía clasicista, la libertad de inspiración, la originali­dad, el derecho de los poetas a crear for­mas originales capaces de reflejar las di­versas actitudes y los propios caprichos de la fantasía, el Romanticismo, con el libro de Sainte-Beuve, apelaba a los poetas del siglo XVI que habían trasplantado audaz­mente los modos de la poesía griega y la­tina e italiana a la lengua francesa, que habían creado una variedad infinita de ver­sos y estrofas, y confiado su inspiración a los ritmos más audaces y caprichosos. El Romanticismo buscaba así a sus precurso­res en la Pléyade. Analizando con fina sen­sibilidad y con viva penetración los proce­dimientos de la antigua poesía, condenada después por el severo clasicismo de Malherbe, Sainte-Beuve iba, en cierto modo, a la búsqueda de una nueva «arte poética» para contraponerla a la tradicionalista de Boileau: estudiaba las innovaciones estilísticas que intentaría aplicar en los años siguientes en sus libritos de versos, Joseph Delorme (v.) y las Consolaciones (v.) y que brillarán en la primera colección verdaderamente ori­ginal de poemas de Víctor Hugo, entonces su gran amigo, Las Orientales (v.). En una reimpresión de 1843, el crítico, ya alejado de los fervores y de los amigos románticos, comparando la poesía de la Pléyade con la del primer decenio del siglo XIX, templaba algo su admiración por éste.

M. Bonfantini

Busca en la obra literaria, no la expre­sión de una sociedad, sino la de un tempe­ramento: todos sus juicios sobre el libro, son juicios sobre los hombres. (Lanson)

Libro tan notable en su género, como La Defensa y la Ilustración de Du Bellay. Sainte-Beuve, en efecto, nos hace en él el descubrimiento de Du Bellay y de Ronsard, olvidados y desconocidos, así como Du Be­llay y Ronsard habían hecho el descubri­miento de Píndaro; y este descubrimiento se traduce en una nueva perspectiva de toda la literatura… El joven crítico ampliaba en el tiempo los confines de la gran poesía, extendiéndola desde Ronsard a Hugo. (Thibaudet)