Sidney Lanier

Nació en Macón (Georgia, EE. UU.) el 3 de febrero de 1842, en una familia descendiente de hugonotes france­ses, y murió en Lyon (Carolina del Norte) el 7 de septiembre de 1881. Cuando joven aprendió a tocar varios instrumentos mu­sicales y organizó una orquesta con sus compañeros. Leyó a Froissart, Walter Scott y el Gil Blas, y se graduó, primero entre sus condiscípulos, en la Oglethorpe University (1860), con la esperanza de poder estu­diar en Alemania. Luchó en la guerra civil junto a los voluntarios de Macón, y, hecho prisionero en 1864, pasó cuatro meses en una cárcel nordista; sus experiencias apa­recieron descritas en la novela Azucenas atigradas [Tiger-Lilies, 1867]. Llevaba siem­pre consigo una flauta, y con ella divertía a sus camaradas. A partir de 1865, y por espacio de ocho años, su vida fue una suce­sión de trágicas peripecias, enfermedades y penurias; con justicia escribía a Bayard Taylor en 1875: «Puede afirmarse que casi toda mi vida ha consistido simplemente en no morir».

Estuvo empleado en una hoste­ría, dedicóse a la enseñanza, ejerció la abo­gacía, y más tarde contrajo matrimonio. En 1873 se consagró por entero a la poesía y a la música. Viajó mucho a causa de su precaria salud, y tocó en algunas orquestas. En Música y poesía [Music and Poetryf 1898] auguró un gran porvenir a la música or­questal americana y a las ejecuciones mu­sicales en América. Enfermo de tuberculo­sis, refugióse en las montañas de Carolina del Norte y falleció en Lyon. Sus primeras poesías fueron publicadas por el Lippincott’s Magazine en 1875, y su primer tomo de versos apareció en 1876. Aficionado al estudio de las composiciones poéticas y musicales de la época isabelina, recibió el ofrecimiento de una cátedra de inglés en la John’s Hopkins University.

Dio a la prensa La ciencia del verso inglés [The Science of English Verse, 1880], notable y erudita obra acerca de las relaciones entre la música y la poesía, La novela inglesa [The English Novel, 1883] y Shakespeare y siis precursores [Shakespeare and His Forerunners, 1902]. Compuso, además, tex­tos menos importantes, para ganarse la vida: Boy’s Froissart, Kink Arthur, Mabinogion y Percy (1879-82), así como una guía, Florida (1876). Entre sus poesías más famosas (v. Poesías), llenas de melodía y fantasías metafísicas, pueden citarse Las lagunas de Glyn, La aurora y El cristal. Póstuma, en 1899, apareció una colección de sus ensayos titulada Miradas al pasado y al futuro (v.).

L. R. Lind