San Próspero de Aquitania

Nació en Aquitania hacia el año 390 y murió en 463 aproximadamente. Se leen noticias sobre su vida en el De viris illustribus de Geniiadio. Toda su vida intelectual, ilustrada por una cultura que fue vasta, escogida y no sólo sagrada, sino clásica y profana, se movió dentro de la órbita de San Agustín. Una tradición muy tardía pretende que fue obispo en Provenza o en Reggio (entonces de Lombardía), pero parece que no fue si­quiera sacerdote. Tuvo por lo menos fami­liaridad con la vida monástica, aunque no sabemos si se había consagrado a ella defi­nitivamente; se le atribuye, con certeza, el Poema coniugis ad uxorem en el que invita a la mujer a entregarse por completo a Dios. Tuvo relaciones directas con San Agustín, gracias a un intercambio de cartas. En el campo teológico ardía entonces la contro­versia sobre la gracia, el libre albedrío y la predestinación: Próspero estuvo siempre al lado de Agustín. En 429 denunciaba el semipelagia- nismo imperante en la Galia meridional, y con escritos, algunos en verso, defendía la doctrina agustiniana de la gracia.

Tales son el poema en 100 hexámetros Los ingratos (v.) que refuta los errores de los enemigos de la gracia (precisamente, los «ingratos»), o sea los pelagianos y los semipelagianos, y los dos Epigrammata in obtrectatorem Augustini (quizá contra Casiano). También Pro Augustino responsiones ad excerpta Ge- nuensium, aclaraciones a dos sacerdotes de Génova, Camilo y Teodoro, sobre algunos pasajes de las dos últimas obras de Agus­tín. Después de la muerte del obispo de Hipona, los adversarios se volvieron más feroces, y la defensa de Próspero más apasionada. A un libelo anónimo que circulaba por toda la Galia, respondió con el Pro Augustino responsiones ad capitula obiectionum Ga- llorum calumniantium y obtuvo en Roma que el papa San Celestino, en una carta de 431, se pronunciara solemnemente en favor de Agustín contra sus oponentes de la Galia. Pero otro libelo, atribuido a San Vicente de Lérins, provocó una nueva inter­vención de Próspero: Pro Augustinus responsiones ad capitula obiectionum vincentianarum, y contestaba a Casiano, el autor de las Collationes, uno de los más fuertes oponentes del agustinismo, con un valeroso Liber con­tra Collatorem.

Cuando se fue atenuando la polémica, se dedicó Próspero a un más tran­quilo estudio de las obras de San Agustín, de las que extrajo sentencias, incluso bajo forma de epigramas (Epigrammata ex sententiis Sancti Augustini) y comentarios a algunos salmos. Obra más personal es su Crónica (v.) que se enlaza con la de San Jerónimo y la continúa desde 379 hasta 455, y nos hace pensar en San Agustín por la visión esencialmente teológica de los hechos históricos. En el mismo período en que atendía a tales trabajos, tuvo ocasión Próspero de colaborar con el papa San León el Magno, sobre todo en la controversia sobre la fecha de Pascua. Se le atribuye de un modo casi unánime el De la Providencia divina (v.).

M. de Benedetti