Reinhard Johannes Sorge

Nació en Berlín- Rixdorf el 29 de enero- de 1892 y murió en el frente occidental, cerca de Ablaincourt, el 20 de julio de 1916. Extraordinariamente precoz, escribió todavía niño, bajo la in­fluencia de Ibsen, el drama social El des­conocido [Das Unbekannte], Se relacionó personalmente con Ernst Hardt, Richard Dehmel, Alfred Mombert e incluso Stefan George. Las ideas místicas despertaron en su interior la conciencia de la misión. Ex­perimentó una conmoción trascendental con la lectura de Nietzsche, en la cual está inspirada la poesía compuesta en 1911 Zaratustra, una impresión [Zarathustra, eine Impression].

Sin embargo, al año siguiente logró superar el vínculo ideológico dema­siado íntimo establecido con aquel autor, y, así, manifestóse visiblemente influido por Strindberg en el drama El mendigo [Der Bettler, impreso en 1912]. La obra, cuyos personajes son tipos abstractos («el poeta», «el padre», «la madre», «la muchacha», etc.), presenta impetuosos monólogos líricos e himnos corales, y mezcla los momentos de éxtasis a las trivialidades cotidianas hasta que el joven «poeta» se ve libre de todos los vínculos, supera la inercia del corazón y aparece, finalmente, como un nuevo San Francisco; el texto en cuestión valió a su autor el premio Kleist. Sorge, entonces, con­trajo matrimonio, realizó un viaje a Italia, y, en Roma, pasó del protestantismo al cato­licismo.

En adelante sería un patético y exaltado propagandista de la fe católica, difundida en poesías y visiones místicas; mencionemos, en este aspecto, Guntwar, la escuela de un profeta [Guntwar, die Schule eines Propheten, 1914], Metanoeite (1915), los doce cantos Madre de los cielos [Mutter der Himmel] y, finalmente, el drama sacro El rey David [König David, 1916]. En 1921 apareció póstuma la visión Juicio sobre Zaratustra [Gericht über Zarathustra], en la que la figura y el mundo espiritual del personaje tratado por Nietzsche (v. Así habló Zaratustra) se hunden como obra in­fernal ante el puro y beatífico poder de Jesucristo y de sus enseñanzas. Aun cuando incompleta, la obra de Sorge influyó notable­mente en el desarrollo ulterior del expre­sionismo.

U. Seelmann-Eggebert