Pieter Arentz Langendijk

Nació el 25 de julio de 1683 en Haarlem (Holanda), donde murió el 18 del mismo mes de 1756. Fue hijo de un artesano acomodado, que le dejó huérfano a los seis años; pronto el muchacho hubo de ganarse la vida como tejedor y dibujante de telas, por cuanto su madre, amante de los placeres y ma­nirrota, no tardó en disipar el patrimonio. Inclinaciones parecidas tuvo su esposa, que vivió poco tiempo. Langendijk, por su parte, heredó de su madre la afición a la vida alegre y la falta de previsión económica; y así, en 1747 hubo de vender su biblioteca y su pinacoteca. La ciudad ayudóle en su indi­gencia y le nombró historiador municipal. Fruto de este cargo fue el libro, póstumo, La ciudad de Haarlem y su historia [De stad Haarlem en haar geschiedenissen, 1765].

Los biógrafos atribuyen también a su negligencia el bautismo in articulo mortis del autor, quien, menonita, había des­cuidado recibirlo antes. Compuso algunos versos, pero debe su fama literaria tan sólo a las comedias, únicas obras del género dignas de memoria del siglo XVIII holan­dés. Al frente de ellas se encuentra Don Quijote en las bodas de Camacho [Don Quichot op de bruiloft van Camacho, 1699].

Siguieron luego Los parlanchines [De Zwetser, 1712], Engaños amorosos (1714, v.), Krelis Louwen of Alexander de Groote (1715, sobre el tema del villano a quien se logra convencer de que es Alejandro Magno, tra­tado asimismo por el danés Holberg) y Los matemáticos [De Wiskunstenaars]; esta úl­tima obra —y lo mismo cabe decir de En­gaños amorosos— es representada todavía. Las comedias de Langendijk, completamente ajenas al realismo del siglo XVII, se hallan ins­piradas en modelos franceses. En ellas la composición resulta buena, la intriga feliz y el diálogo fluido; los personajes, en cam­bio, presentan un carácter más bien gené­rico, y la prosa resulta pobre. A. H. Luijdjens