Nicolai Andreevich Rimsky – Korsakov

Nació en Tikvin el 18 de marzo de 1844 y murió el 21 de junio de 1908 en San Petersburgo. Perteneció a una familia aristocrá­tica y, aun cuando pronto revelara una excepcional disposición para la música, fue destinado a la carrera de las armas, en la Marina. Sin embargo, durante los años pa­sados en la Academia Naval de San Petersburgo (1856-62) no descuidó los estudios musicales, y dedicó sus horas libres al piano y al violoncelo. En 1861 conoció a Balakirev (v.), con quien empezó a estudiar com­posición, y trabó amistad con el grupo al cual pertenecían Cui (v.), Musorgski (v.) y Borodin (v.). En el curso de los tres prime­ros años de navegación (1862-65) nació la Sinfonía en mi bemol mayor, que el mismo Balakirev dirigió en San Petersburgo en diciembre de 1865, con gran éxito. Siguieron la Obertura sobre temas rusos (1866), la Fantasía sobre temas serbios, la Leyenda de Sadko (1867) y otras dos Sinfonías para orquesta; al mismo tiempo, Rimsky – Korsakov componía concienzudamente su primera ópera, La muchacha de Pskov [Pskovitjanka], inspi­rada en un episodio de la vida de Iván el Terrible.

Mientras tanto, fue nombrado pro­fesor de composición e instrumentación del Conservatorio (1871), y, consciente del ca­rácter rudimentario y de la insuficiencia de su preparación técnica, dedicóse a un profundo estudio del contrapunto y de la fuga. El 13 de enero de 1873 se representó en el Teatro Marijnski, de San Petersburgo, Pskovitjanka, ópera que afianzó definitiva­mente la fama de su autor, quien, a causa de ello, abandonó la Marina y sólo con­servó, hasta 1884, el cargo de inspector de las bandas navales. Con anterioridad a esta última fecha había compuesto Noches de mayo (1877-79), obra inspirada en una no­vela de Gogol, y Snegurochka (1880-81, v. La muchacha de nieve), basada en un drama de Ostrovski; habíase dedicado asi­mismo a la composición de varias produc­ciones corales, vocales e instrumentales, y a la edición de dos colecciones de cancio­nes populares rusas. Director auxiliar de la capilla de la corte (1883-84) junto a Bala­kirev, dirigió luego los conciertos sinfónicos rusos fundados por Belaiev (1886) y llevó a cabo numerosas jiras de conciertos por la Europa occidental.

La madurez técnica y profesional de Rimsky – Korsakov se deja sentir en las obras de este período, de colorido brillante y animado, y con una gran delicadeza ar­mónica e instrumental; así, Capricho espa­ñol op. 34 (1887, v.), la suite Scherezada (1888, v.), La gran pascua rusa (1888, v.) y las óperas Miada (1889-90), y Noche de Navidad (1894-95). En tales composiciones puede percibirse una tendencia a lo fantás­tico, evasión hacia el mundo de lo mara­villoso y de lo encantado, que habría de encontrar una expresión madura y perfecta en Sadko (1894-96, v.), la obra maestra del autor, representada con gran éxito en Mos­cú el 7 de enero de 1898. Durante este año y el anterior el músico dedicóse particular­mente a la composición de textos líricos de cámara. Su actividad posterior estuvo consagrada casi exclusivamente al teatro.

Aparecieron, así, Mozart y Salieri (1897), La novia del zar (1898), La leyenda del zar Saltan (1898-1900), llena de elementos po­pulares y descriptivos felizmente equilibra­dos en un episodio novelesco, Servilia (1900-01), Kasei el inmortal (1901-02) Pan Voevoda (1902-03), abundante en danzas, y La ciudad invisible de Kitei (1903-05, v.), no representada, empero, hasta el año 1907 debido a la animadversión de la autoridad imperial respecto del autor, quien, a causa de una protesta suya contra las vejaciones de la policía a los estudiantes del Conser­vatorio, había sido alejado de la enseñanza. Rimsky – Korsakov dedicó los últimos años de su vida a la composición de la delicada y graciosa obra Le coq d’or (v.), representada póstuma el 20 de octubre de 1909 en Moscú.

C. Marinelli