Miguel Psellos

(O Constantino). Nació en Nicomedia en 1018 y murió en año y lugar inseguros. Multiforme y versátil figura de erudito y polígrafo de la época bizantina, hábil y ambicioso, tuvo como maestro en Constantinopla, en Filosofía y en Derecho, a Juan Jifilín (v.), que procedía de Trebi- sonda y llegó más tarde a patriarca. Inicia­da su carrera como abogado, fue nombrado juez en tiempos de Miguel Paflagonio (1034- 1041) y secretario imperial bajo Miguel Calafate. Ejerció notable influencia sobre Constantino Monómaco, por el que fue tam­bién nombrado profesor de Filosofía en la Academia fundada hacía poco, pero desem­peñó este cargo por breve tiempo, al ser llamado de nuevo el servicio imperial y nombrado secretario del Consejo de Estado. Ascendido después al rango de consejero imperial, fue subiendo en la escala de honores hasta conseguir los títulos de «honra­dísimo» y de «supremo de los filósofos».

A la muerte del emperador se retiró a Biti- nia, al monasterio sobre el Olimpo, cerca de Prusa, donde había buscado refugio su amigo Jifilín; desde 1054, en efecto, había tomado el hábito monacal, cambiando por Miguel su primitivo nombre de Constantino, pero la nostalgia de la vida activa le impul­só a abandonar bien pronto el monasterio para asumir un importante cargo en la corte del nuevo emperador Miguel. Cuando cayó éste, logró continuar en el cargo con los sucesivos emperadores, Isaac Comneno y Constantino Ducas, e igualmente bajo la re­gente Eudoxia y el marido de ésta Romano Diógenes. Bajo el emperador Miguel Para- pináceo (1077-78), desempeñó las funciones de primer ministro. Nos faltan noticias so­bre los últimos años de Psellos y sobre su muerte.

Hombre de vasta doctrina, logró conciliar la vida activa con la contempla­tiva, como queda demostrado por sus nume­rosos escritos sobre todos los ramos del saber, y por la influencia ejercida sobre la cultura de su tiempo, en la renovación del culto a Platón y en la preparación del rena­cimiento literario de la época de los Com- nenos. Entre sus muchas obras se recuerdan la Cronografía (v.), historia de los cien años transcurridos desde 976 a 1077, los opúsculos (v. Doctrina varia), notables por su agu­deza y penetración, y las Oraciones fúne­bres (v.) en honor de los patriarcas Miguel Cerulario, Constantino Lichoudis y Juan Jifilín.

B. Lavagnini