Marco Minghetti

Nació en Bolonia el 8 de noviembre de 1818, murió en Roma el 10 de diciembre de 1886. Mostró desde niño una vocación inconstante y versátil: estudió física, matemáticas, filosofía y literatura, pero sin seguir cursos regulares. Viajó por Italia, Francia e Inglaterra antes de iniciar su carrera política, en la que su nombre aparece por vez primera en un manifiesto, en el momento de la elección del papa Pío IX. Después de la elección del nuevo pontífice, en 1847, formó parte del consejo de Estado para la Hacienda y al año si­guiente entró en el ministerio presidido por el cardenal Antonelli. En 1847 fue uno de los principales colaboradores del diario boloñés Felsineo.

Partidario de la entrada en guerra del Estado pontificio junto a Carlos Alberto y contra Austria, Minghetti sufrió una pro­funda desilusión al apartarse del conflicto el papa con la encíclica del 29 de abril de 1848; marchó entonces voluntariamente al cuartel general piamontés, fue acogido en el Ejército sardo con el grado de capi­tán y tomó parte en diversos hechos de ar­mas. Ascendido a mayor, acompañó a Al­berto de Saboya en la retirada de Custoza. Después de la batalla de Novara, que sig­nificó el ocaso de tantas esperanzas, Minghetti se retiró, trabajó y compuso entre otras obras Della restaurazione pontifizia (1849) y Della liberta religiosa (1855), que defendían la necesidad de una neta separación de los poderes espiritual y temporal y le valieron la estimación y la simpatía de Cavour, el cual planteaba el problema en los mismos términos. El gran estadista piamontés le llamó en ocasión del Congreso de París de 1856 para que redactase el Memorándum a las potencias sobre las deplorables condi­ciones de las provincias pontificias.

En 1859 aparecía un libro suyo de economía, La economía pública y sus relaciones con la moral y el derecho (v.), y en el mismo año, Cavour lo llamó a Turín, adonde llegó Minghetti la víspera del estallido de la segunda gue­rra de independencia. Desde entonces ocu­pó los principales ministerios, y a pesar de su dimisión a raíz de Villafranca, en 1864 fue presidente del Consejo. A consecuencia de las violentas disputas que se promovie­ron con ocasión de los acuerdos con Fran­cia, volvió a la condición de simple dipu­tado. Después de haber desempeñado inter­mitentemente algunos cargos importantes, ocupó de nuevo la presidencia del Consejo en 1873. A la caída de las derechas (6 de marzo de 1876), se retiró de la vida polí­tica. Publicó dos años después Estado e Iglesia (v.), y contó los episodios de su vida en el libro I miei ricordi, que apare­ció póstumo en los años 1888-1890.

R. Fabietti