Luigi Lanzi

Nació en Treia (Marcas) el 24 de junio de 1732 y murió en Florencia el 30 de marzo de 1810. Ingresó en la Compa­ñía de Jesús, y durante el noviciado en­señó materias literarias en Roma, Tivoli y Viterbo. A esta época inicial pertenecen varios textos, en prosa y verso, tanto en italiano como en las lenguas clásicas, e, igualmente, interesantes versiones de Hesíodo, Teócrito y Catulo. Una vez sacerdote, fue profesor, en el Colegio Romano, de letras griegas y latinas; dejada la función docente por motivos de salud, se trasladó a Siena, donde la supresión de la Compañía (1773) indújole a nuevas actividades. En 1775 llegó a ser «anticuario auxiliar» de la Galería de Florencia, donde trabajó intensamente.

El abundante material así reunido llevóle a imprimir, en 1789, su primera obra de im­portancia, Saggio di lingua etrusca e di altre antiche d’Italia, texto al cual siguió, poco después (1792), la Storia pittorica dell’ltalia inferiore. La favorable acogida dispensada a este último libro le indujo a extender sus estudios a toda la actividad artística italiana; de esta suerte, apareció en 1795 y 1796 la Historia pictórica de Italia (v.), que aprovechó ampliamente Stendhal en la Historia de la pintura en Italia (v.). La labor de Lanzi viose perturbada por los episodios napoleónicos; el erudito hubo de cambiar de residencia varias veces. Pacifi­cada, con la creación del reino de Etruria, la situación política de Toscana, nuestro autor, que mientras tanto había llevado a la imprenta el interesante estudio Dissertazione sopra una urnetta toscanica e difesa del «Saggio di lingua etrusca», volvió a Flo­rencia.

Su salud, entonces ya muy que­brantada, no le permitió, empero, persistir en su ritmo de trabajo anterior. En los últimos años de su vida fueron publicadas sus poesías conmemorativas, sus traduccio­nes juveniles, una nueva edición de la Historia y las disertaciones Dei vasi antichi dipinti volgarmente chiamati etruschi.

A. M. Raggi