Lao Ts’an

(sobrenombre de Liu Hou; apelativo honorífico, T’ieh-yün). Nació el 18 de octubre de 1857 en Tan-t’u (Kiangsu) y murió en Ili el 23 de agosto de 1909. Hijo de una familia influenciada por la cultura oc­cidental, fue uno de los primeros chinos que juzgaron necesaria la realización de una serie de reformas en su país; cabe afir­mar que a lo largo de toda su vida luchó contra la corrupción y la ineptitud de los dirigentes de la época. En 1888, tras una inundación provocada por el río Amarillo, ofreció sus servicios al gobierno provincial de Honan, que los aceptó, y consiguió regu­lar con éxito el curso de la corriente fluvial. En 1895 recomendó, pero sin fortuna, la construcción de ferrocarriles.

Obtenido poco después el permiso necesario para la explo­tación de una mina de hierro en el Shansi, fue acusado de traición por haber empleado capitales extranjeros. Durante el levanta­miento de los boxers, en 1900, adquirió a las tropas rusas una gran cantidad de trigo procedente de los almacenes imperiales, que distribuyó a los pobres; ello le valió acusa­ciones de tráfico fraudulento y ganancias ilícitas. Aun cuando en el curso de estas especulaciones revelara dotes no comunes de hombre de negocios, no abandonó, em­pero, el estudio; y así, fue uno de los pri­meros que percibieron la importancia, para el conocimiento de la antigüedad china, de los huesos hallados en Anyang (Honan). Su novela Lao Ts’an Yu Chi (v.), escrita en 1905 y publicada el año siguiente, contiene duras críticas contra los dirigentes políticos de entonces, quienes se vengaron y, bajo la acusación de supuestas actividades comerciales ilícitas, le hicieron condenar al destierro, donde murió.

G. Bertuccioli