Kalhaṇa

Es el nombre más ilustre de la historia de Cachemira, y posiblemente el único cronista de la India a quien conviene la denominación de «historiador». Nació en tor­no a 1100 y fue hijo de Campaka, minis­tro del rey Harṣa (1089-1101 d. de C.). Como su padre, persistió en la devoción a Śiva; pero, con todo, no se negó a admi­tir los principios fundamentales del bu­dismo, que por aquel tiempo iba adaptán­dose al hinduísmo. El asesinato de Harṣa y el subsiguiente período de anarquía, que no terminó hasta el advenimiento de Jayasiṃha (1128-1159), alejaron a K. de la acti­vidad pública.

En 1148 ó 1149, y posible­mente a instancias de su señor Alakadatta, empezó a escribir Rājataraṅgiṇī (v.), his­toria completa y sistemática de Cachemira, que terminó en 1150. Él mismo afirma no ser el primero que intenta componer con un criterio crítico y objetivo una obra his­tórica, y confiesa que ha consultado, singularmente para el estudio de las épocas más antiguas, once textos por lo menos, en­tre ellos el Nīlamata puraṇa y la Nṛpāvali de Kṣemendra. El método va apareciendo más riguroso a medida que la exposición se aleja de los tiempos primitivos y se apro­xima a los de K. En aquéllos el autor, qui­zá impresionado por grandes _ obras como el Raghuvaṃśa (v.), el Meghadūta y el Harṣacarita (v.), admite como genuino lo mara­villoso, y da por verdaderas todas las tradi­ciones locales; sin embargo, en los últimos su investigación resulta más cuidadosa, y se funda en consultas epigráficas, estu­dios de monedas, indagaciones de carácter topográfico e investigaciones de archivos privados. Además de la Rājataraṅgiṇī, a cuyos indudables méritos oponen algunos críticos modernos el defecto de una crono­logía falseada, se atribuye a K. una obra de menor importancia titulada Ardhanārīśvarastotra.

O. Botto