Jean Richepin

Nació en Médéa (Argelia) el 4 de febrero de 1849 y murió en París el 12 de diciembre de 1926. Hijo de un médico militar, siguió a su padre en sus traslados. Establecido finalmente en la capital fran­cesa, realizó sus primeros estudios en el Lycée Charlemagne, y luego ingresó en la École Nórmale Supérieure, que abandonó un año después. Empezó entonces una vida desordenada y errante, y fue sucesivamente vendedor ambulante, maestro, vagabundo y boxeador. Guerrillero durante el conflicto bélico de 1870, tras la tempestad reanudó su vida aventurera; y así, trabajó en un circo ecuestre, fue descargador en los mue­lles de Génova, marinero en Rrest y cala­fate y actor en Marsella. Al final, luego de una etapa dedicada al periodismo, aproxi­móse a la literatura.

Alto, de buena com­plexión, con un tórax de gladiador, la tez bronceada y los rasgos expresivos, Richepin poseyó el aspecto físico propio de su leyenda. Ini­ció su actividad literaria como poeta. La canción de los mendigos (1876, v.) le valió la notoriedad y la cárcel. Les caresses (1877) y Les blasphémes (1884) desataron nuevas protestas por su sensualidad violenta y su franco ateísmo. Siguieron Mes paradis (1894), La mer (1896), Interludes (1922) y Les glas (1922) En el teatro en verso (Nana Sahib, 1883; Le flibustier, 1888; Par la glaive, 1892; Vers la joie, 1894; Le chemineau, 1897; La martyre, 1898; Les truands, 1899; Don Quichotte, 1905, etc.), nuestro autor se muestra afín a la truculencia expresiva de Víctor Hugo.

El mismo romanticismo liber­tino aparece en los textos en prosa; men­cionemos en este aspecto, Les étapes d’un réfractaire (1872), La glu (1881), Quatre petits romans (1882), Miarka, la filie á Vourse (1883), Braves gens (1886), Contes de la décadence romaine (1898), Contes espagnols (1901), Contes sans morale (1922) y Les petits gagne-pain parisiens (1928).