Antonio Pucci

Nació en Florencia alrede­dor de 1310 y murió en la misma ciudad en 1388. Hijo de un campanero o fundidor de campanas, ejerció el arte de su padre; ha­biendo llamado rápidamente la atención por su simpatía personal y por su talento de poeta, fue nombrado pregonero y «aprobador» de la Comuna (1349-69); celador de las actas de la Universidad de Mercancías; honrado en fin por la Señoría con misiones de naturaleza diplomática. Es recordado sim­páticamente en un relato de Franco Sacchetti.

Figura entre los poetas italianos más fecundos del siglo XIV y ha dejado nume­rosas obras, en el tono y gusto de la escue­la llamada burguesa y realista, en las que aparece como poeta de inspiración fácil, hábil y eficaz manipulador de versos y temas de varia tendencia y procedencia: una versificación en tercetos de la Crónica (v.) de Giovanni Villani, titulada Centilo­quio (v.), en 91¡ cantos (el 55 está dedicado a Dante); Las propiedades del Mercado Viejo (v.), en tercerillas, pintoresca des­cripción de ambiente; La guerra pisana (v.), narración poética eñ octavas, en siete can­tos, de los episodios de la guerra entre flo­rentinos y písanos (1362-64); un Zibaldone o Fiorita di varié storie, un capítulo sobre Molestias (v.), etc.

Se le atribuyen a Pucci diversos «cantares» o poemitas en octava rima, de materia y color caballerescos. De más segura atribución son: Madona Leonesa (v.), que desarrolla un tema utilizado des­pués por Shakespeare para su Mercader de Venecia (v.); La reina de Oriente (v.); Gismirante (v.); Bruto de Bretaña (v.) e Il castellano nemico delle contraddizioni, poemitas llenos de interés histórico-literario, como eslabones de una tradición que lleva a Boyardo, a Pulci y a Ariosto. Entre otras cosas, el lenguaje y el tono lírico-narrativo de Pucci presentan elementos de afinidad con los usados más tarde por Pulci.

E. Allodoli