Alfred Kerr

Nació en Breslau el 18 de julio de 1867 y murió en Hamburgo el 12 de oc­tubre de 1948. Se llamaba, en realidad, Alfred Kempner, y era hijo de un acauda­lado comerciante de vinos. Realizó los pri­meros estudios y empezó a frecuentar la universidad en su ciudad natal; luego, tras­ladado a Berlín, estudió con el germanista Erich Schmidt y se graduó con una tesis acerca de Clemens Brentano: Godwi. Ein Kapitel deutscher Romantik (1898). Ante sí abríase una brillante carrera académica; no obstante, Otto Brahm disuadióle de ella y le indujo a una actividad literaria libre. Por aquel entonces el teatro se hallaba en el centro de la vida cultural berlinesa; la fun­dación de la «Freie Bühne», da difusión de las obras de Ibsen y los primeros dramas de Hauptmann constituían sus acontecimientos principales. En la polémica acerca del gran dramaturgo noruego Kerr se declaró favorable a él, y fue uno de los primeros que reconocieron su genio; ello suponía el principio de una actuación que habría de elevarse en poco tiempo a la categoría de pontífice de la escena alemana.

En la sucesión tumul­tuosa de las tendencias y los movimientos literarios que caracterizan la cultura de la Alemania anterior al advenimiento del na- cismo, Kerr guardó siempre fidelidad al ideal, de procedencia romántica, de la crítica con­cebida como obra de arte; se trata de un criterio adaptado a las exigencias periodís­ticas del texto crítico mediante un lenguaje conciso, aforístico y abundante en matices y palabras nuevas, y, si bien confiere a menudo al estilo del autor un tono amane­rado y autoritario, hace de Kerr, por otra parte, uno de los ensayistas alemanes más originales y brillantes. Las críticas teatrales que publicó en revistas y periódicos fueron reunidas en cinco tomos con el título Die Welt im Drama (1917); a esta colección cabe añadir otra, en dos volúmenes, formada por los diarios y las notas que redactara Kerr durante sus numerosos viajes.

En 1933 Kerr, el cual desde 1928 había atacado resuelta­mente el nacismo en su rúbrica «Tagesglossen» de la radio berlinesa, hubo de aban­donar Alemania. Durante algún tiempo es­tuvo en Checoslovaquia, y luego marchó a París, donde vivió con su esposa y los hijos hasta 1935 y colaboró en diversos pe­riódicos: Nouvelles Littéraires, Le Fígaro, etcétera. En 1934 apareció en Bruselas su libro Diktatur des Hausknechts, dirigido contra Hitler y el nacismo. Llegado a Ingla­terra, actuó durante la segunda Guerra Mun­dial en la B. B. C. En 1948 el Foreign Office le encargó un ciclo de conferencias en Ale­mania; pero un ataque de parálisis le retuvo en Hamburgo, y tres semanas después fallecía en el hospital militar británico. Durante el destierro había compuesto algunas de sus mejores poesías, publicadas en la colección Melodien (1938).

M. SpagnolL