Abigail Lozano

Poeta romántico vene­zolano; nació en Valencia en 1821, murió en Nueva York en 1866. Muy íntimo en sus poemas eróticos y grandilocuente en sus poesías heroicas, es un discípulo de Zorrilla que tiene imitadores en Hispanoamérica y agra­va con ello los males del llamado «zorrillismo». Abogado y diplomático, estuvo des­terrado por motivos políticos en la isla de Santo Tomás; desempeñó los consulados de París y Nueva York. En política fue con­servador, lo que le valió la protección y aliento literario de Juan Vicente González. Señalamos, sin alterarlo, el texto de Picón Salas cuando dice: «Funda sucesivamente para llenarlos de sus versos ardorosos con mucho «odor di fémina», dos pequeñas re­vistas: «El álbum» y «Las flores». Tiene ese tremendo erotismo contenido de todos los hombres feos».

Aunque el juicio nos parezca demasiado singular, lo cierto es que el poeta erótico y romántico se toma grandilocuente y ampuloso en su Oda a Bolívar y su Napo­león, por ejemplo. Reunió sus mejores composiciones en una Colección de poesías ori­ginales que publicó en París en 1864 (v. Poe­sías). Inició su colaboración poética en El venezolano y publicó Tristezas del alma (1845), Horas de martirio (1846) y Nuevas horas de martirio (1864). Pese a su erotismo y a sus lamentaciones, el lírico romántico Lozano sería un poeta prácticamente olvidado hoy día si no lo salvaran composiciones como A la noche y A la soledad.

J. Sapiña