Rihla, Abu Ali Muhammad ibn Battuta

[Viajes]. Nombre con que suele designarse el relato del viajero musulmán Abu cAli Muhammad ibn Battuta (1304- 1377), cuyo título completo es Tuhfat al- nuzzár fi gará’ib al-amsár wa-caya’ib alasfár [Regalo a los observadores acerca de curiosidades diversas ofrecidas por las ciu­dades y de las maravillas halladas en los viajes]. Natural de Tánger, en 1325 em­prendió un larguísimo viaje que, a través del norte de África, le llevó hasta las costes del mar Rojo. Visitó Arabia, Mesopotamia, Persia, Turquía, el sur de Rusia, Turquestán, Afganistán, India, China y Malasia. Re­gresó luego a Marruecos, de donde aún salió dos veces: una para visitar al-Andalus y otra para conocer el Sudán y, finalmente, en 1353, se fijó de un modo estable en Fez.

Allí, al año siguiente, dictó sus impresiones de viaje; en 1355 se encargó que hiciera la redacción definitiva, arreglando estilística­mente las notas, al granadino Muhammad ibn Yuzay al-Kalbí (1321-1356), quien rea­lizó su trabajo en el breve espacio de tres meses, anteponiendo un prólogo y redac­tando una conclusión, en los que indica cuál fue su participación en la obra. Los Viajes están escritos en lenguaje claro y sencillo, y tienen crecido interés no sólo por los datos geográficos que aportan, sino también por sus informaciones históricas, sobre todo de las costumbres observadas en los dis­tintos países. Sin embargo, no todo son observaciones directas, pues en algunos pa­sajes copia, o al menos resume, noticias que había dado a conocer el iniciador de este tipo de obras, el arabigoespañol Ibn Yubayr (v. Rihla). Las noticias más deta­lladas son las que Ibn Battüta dedica a La Meca, a Bagdad y Jerusalén y, sobre todo, al Extremo Oriente, China e India, sobre todo a ésta, cuya historia reciente relata con prolijidad. Edición del texto árabe y traducción francesa del mismo, por C. Defremery y B. R. Sanguinetti (París, 1874- 1879, 2.a ed., 4 vols.).

D. Romano

Al Rihla Al-Magribiyya, Muhammad ibn Muhammad al-Abdarí

[Itinera­rio occidental]. Relato de viaje del arabigo­español Muhammad ibn Muhammad al- cAbdarí, de Valencia (se desconocen las fe­chas de nacimiento y muerte). Siguiendo el género iniciado por Ibn Yubayr (v. Rihla), se trata de la narración de la peregrinación a La Meca que el autor realizó en 1289.

Al-cAbdarí partió, en compañía de su hijo, de Marruecos, y realizó el viaje, tanto el de ida como el de regreso, por tierra, reco­rriendo todo el norte de África. Aunque contiene numerosas noticias geográficas e históricas, con cierto sabor local, y relata todo lo que él mismo pudo observar, in­cluso las visitas y los estudios que realizó junto a los sabios de las distintas ciudades que visitó, su interés reside principalmente en este último aspecto, es decir, en sus da­tos acerca de la situación cultural de los países visitados, en especial los referentes al Occidente norteafricano. También in­cluye poesías, algunas propias. Está escrito con estilo académico, pero con sinceridad y exactitud. Fue obra bastante utilizada por los geógrafos e historiadores posteriores, por ejemplo, por el viajero Ibn Battüta (v. Rihla).

D. Romano

Louis-Antoine de Bougainville

Nació el 11 de abril de 1729 en París, murió en la misma capital el 31 de agosto de 1811. Intelecto versátil, estudió para abogado y se licenció brillantemente para complacer a la familia, pero recibió también una óptima formación humanística y se ocupó de ciencias exactas, publicando en 1754-56 la primera parte del Traité du calcul intégral, que comenzó a darle fama de erudito.

Llevado después por la tradición familiar, ingresó en 1753, como ayudante, en el batallón de Picardía y fue posteriormente ayudante de Chevet, secre­tario de Embajada en Londres y coronel en el Canadá, en el séquito de Montcalm. Des­pués de la paz de 1763, se hizo capitán de Marina y recibió autorización para fundar una colonia en las islas Malvinas (después Falkland), que fueron tres años más tarde dadas a España.

En 1766 partió para la lar­ga y arriesgada expedición científica de la que debía salir su Viaje alrededor del mun­do (v.). Combatió a continuación en la gue­rra de América, tuvo el mando de una flota durante la Revolución, vio rechazado su pro­yecto de un nuevo viaje, esta vez al Polo Norte; dedicó los últimos años de su vida a estudios matemáticos y fue nombrado se­nador y después conde por Napoleón I. Llevan su nombre la mayor parte de las islas Salomón y una conocida planta trepadora.

P. Onnis

Rihla, Abu-l-Husayn Muhammad ibn Yubayr

[Viajes]. Relato de la peregrina­ción que el arabigoespañol Abu-l-Husayn Muhammad ibn Yubayr, de Valencia (1145- 1217), realizó a los lugares santos del Is­lam. La obra fue editada por W. Wright (Leyden, 1852) y más tarde por M. J. de Goeje (Leyden, 1907). Aunque Ibn Yubayr cultivó la poesía, su fama le viene de esta obra.

En el curso de su vida, Ibn Yubayr realizó tres peregrinaciones a La Meca; pero sólo nos ha legado su relato de la pri­mera de ellas (1183-1185). Partió, en com­pañía de un amigo, de Granada, el 3 de febrero de 1183; se embarcó en Tarifa con dirección a Egipto, y tras visitarlo remontó el curso del Nilo; estuvo en La Meca, re­gresando por Medina, Bagdad, Mosul, Da­masco, Tiro, Acre, donde se embarcó con destino a Sicilia, isla en la que permaneció durante algún tiempo, hasta que se decidió a regresar a su patria, desembarcando en Cartagena y de ahí se trasladó a Granada, donde llegó el 25 de abril de 1185. La Rihla es el relato de su viaje, escrito con estilo sencillo y claro, pero a la vez elegante, en el que refiere y comenta todo lo que vio personalmente, en especial, monumentos ra­ros y hermosos, siendo de destacar la cu­riosa descripción de una tempestad que le cogió en el viaje de regreso. Son muy interesantes las noticias que proporciona acerca de la vida del Islam oriental, sobre todo desde el punto de vista religioso, ya que Ibn Yubayr era una persona muy reli­giosa, que con posterioridad a ese viaje se inclinó al sufismo. También merecen aten­ción sus detallados datos sobre Sicilia.

No menciona para nada a los judíos, pero sí a los cristianos, contra los cuales siente mar­cada aversión. Después de él, el diario de viaje (rihla) se convirtió en género litera­rio, que cultivaron, entre otros, al-cAbdarI (v. Rihla al-magribiyya) y, sobre todo, Ibn Battüta (v. Rihla), que incluso copia o re­sume a Ibn Yubayr. Trad. francesa por Maurice Gaudefroy-Demombynes (París, 1949- 1951, dos fascículos).

D. Romano

Rigen Shuran, Murata Ryoa

[Repertorio de la len­gua vulgar]. Gran diccionario japonés en 26 tomos y nueve volúmenes, atribuido a Murata Ryóa (1773-1843) y no publicado hasta 1900, en 3 volúmenes, con añadiduras y correcciones de Inoue Yorikuni y de Kondó Heijó, que modificaron incluso su estructura original.

Es un diccionario del idioma vulgar o corriente («rigen», opuesto a «gagen», idioma clásico o literario) y quie­re ser precisamente un complemento al Gagen Shüran (v.) de Ishikawa Gabó. En la época de Yedo (1603-1868), el idioma ha­blado por el pueblo no era considerado digno de estudio por parte de los doctos que se ocupaban sólo de los clásicos. La aparición de esta y de otras obras provocó un cambio de opiniones que justifica por sí solo su importancia.

M. Muccioli