Con las mujeres no hay manera (Boris Vian)
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Francis y Ritchie intentan acabar con una banda de traficantes de droga. La novela empieza con cierta gracia. Francis se prepara para acudir a una fiesta de disfraces y detalla su “conversión” en mujer (depilación a la cera, vestirse…) Los personajes no tienen definición, entidad ni motivos coherentes para hacer las cosas, simplemente están ahí y se dejan llevar por las circunstancias en una creciente espiral de violencia y muerte sin sentido. El autor no se molesta en intentar que sean creíbles y sus protagonistas y secundarios sólo se definen mediante las acción. El autor ha escrito una sucesión de escenas facilonas de violencia y sexo en que no duda en arremeter, en tiempos que no se llevaba lo políticamente correcto, contra lesbianas y homosexuales (a los que se desprecia), y en hacer que los hermanos crean justificado violar a una muchacha (aunque ni ellos ni ella parecen creer que sea así) para “curarla” y que realmente parezca ser así y ella se quede “colgada” de ellos y los reclame sexualmente entre escenas de violencia y sexo sadomasoquista (sugerido, claro, eran los años cincuenta) No parece que Vian “justifique” estas escenas y opiniones para decir algo, sino que su meta es el morbo (demasiado obvio) y la provocación. Esta novela es una de las varias que Vian escribió bajo el seudónimo de Vernon Sullivan y que incluye “Escupiré sobre vuestra tumba” (1946) (que también leí y efectivamente sigue el mismo esquema que la presente), “Todos los muertos tienen la misma piel” (1947) y “Que se mueran los feos” (1948) En 1950 fue condenado por ultraje a las buenas costumbres por las dos primeras novelas de Sullivan. ![]()
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Aretino :: 12/Apr/2008 :: Novela policiaca :: No hay Comentarios »








