EL FRAGMENTO DE FINNSBURH
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Contemporáneo del Beowulf, según los filólogos, es el fragmento épico de Finnsburh, que abarca unos cincuenta versos y refiere un episodio de la trágica historia de Hildeburh, princesa de Dinamarca, cuyo marido, rey de los frisios, mata a su hermano que ha dado muerte a un hijo de los dos. (Otro fragmento de la historia figura en el Beowulf, donde la canta un juglar.) Es de noche: los guerreros daneses, hospedados en el castillo de Finn, ven una misteriosa claridad, que es realmente la luz de la luna llena que se refleja en los escudos y en las espadas de quienes los rodean para matarlos. «No están ardiendo los aleros -dijo el rey, joven en la batalla-, ni amanece en el Oriente, ni viene un dragón volando hasta aquí, ni están ardiendo los aleros de este castillo.» El recinto tiene dos puertas, que defienden con valor los daneses; los guerreros, antes de combatir, declaran quienes son: «Sigfrido es mi nombre -dijo-. Soy del linaje de los Secgan, famoso aventurero, ejercitado en los rigores y en las duras batallas.» Cinco días dura el combate; «resplandecen las espadas como si toda la fortaleza estuviera en llamas». La mención de las águílas, de los cuervos y del lobo gris, típica de las epopeyas germánicas, figura en este fragmento. El estilo, harto menos retórico y más directo que el de Beowulf, parece corresponder a otra tradición y volveremos a encontrarlo, siglos después, en la famosa balada de Maldon. Descarga directa de este libro |
Aretino :: 01/Jan/2008 :: Novela gótica :: No hay Comentarios »







