La verdad es que la novela tiene no sólo un punto inquietante, sino grandes fases muy entretenidaas, con personajes más o menos bien construidos y, eso sí, una trama totalmente previsible. Por lo demás, la autora trata de centrarse en los ambientes opresivos, en los caracteres un poco maniáticos, y en la presión del ambiente.

A mí, personalmente, me interesó sobre todo el tema del loco que presiona al cuerdo para llevarlo a su lado de la razón, y que ejerce todo tipo de compulsiones sobre él, chantajes emocionales y toda clase de trucos para ir alejándolo de la lógica de los demás: la locura, o la enfermedad mental como mal infeccioso. Eso fue lo mejor.

Lo peor, como ya dije, lo previsible de todo.

Esto dicen por ahí:

Cuatro miembros de la familia Blackwood han muerto a causa de una comida envenenada. Durante seis años los sobrevivientes han vivido "en el castillo", acosados por el odio y el miedo de los aldeanos.

"Esta terrible y hermosa novela, de una de las más notables escritoras norteamericanas, cosigue el irónico milagro de convencer al lector de que una casa habitada por un lunático, un envenenador y un piromaníaco es un mundo más rico en simpatía, amor y sutilieza que el mundo real exterior" (Time).

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