Contra la Interpretación (Susan Sontag)
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Digresión inicial
Pese a que estoy encerrada en mi humilde morada (mi zulo, mis cucarachas, mi calendario, mi…), los libros no me abandonan ni un momento. Me atrevería a afirmar que es porque estoy estudiando. Y aunque deteste la carrera que estoy haciendo y demás concreciones sobre los fangos, los polvos, los lodos y las deixis que conjugan mi existencia en este barrizal de la moral, hay una asignatura al año (el promedio) que me emociona, me subyuga; o como decía la poeta sobre Bach: “me iza y me conmueve”. Parte de este elevarme como si fuese una bandera y conmoverme como si fuese una hija de los abriles, es gracias a los libros. El sábado tengo examen de “Crítica Artística”. ¡Por fin una asignatura con una bibliografía extensa! ¡Grandes nombres: Baudelaire, Champfleury, Félix, Valeriano Bozal, Giulio Carlo Argan! ¡Por fin una marea de páginas en la que sustraerse al estudio! Además, el profesor nos deja incrementar su sapiencia con nuestra sapiencia y conformar una bibliografía personalizada que haría las envidias de cualquier comunidad de simpáticos sapiens… Pues bien, Susan Sontag, la inmarcesible Susan, que murió estas navidades y casi nadie lo dijo, me ha acompañado por el barrizal de febrero. Su Contra la Interpretación ha sido la mejor vela contra el viento, la marea y la arenilla con que la madre nutricia de los estudios se empeña en cegarme la ingenua mirada… Reseña (im)propiamente dicha "Mi idea de un escritor: alguien que se interesa por todo. Estar interesada por todo siempre me había resultado algo natural, como era natural para mí concebir así la vocación de un escritor. Luchar contra la hipocresía, la superficialidad y la indiferencia ética y estética han sido siempre los eslóganes ensayísticos de Susan. Y eso es lo que se plasma en Contra la Interpretación: una colección de reflexiones bien sencillas, magníficamente documentadas, exacerbadamente argumentadas… una fortaleza de la inteligencia contra las andanadas a ciegas de la ignorancia. Los ensayos se apoyan en temas concretos, en obras de arte concreto. Se trata, por lo tanto, de críticas artísticas propiamente dichas. Sin embargo, el atrevimiento editorial que se presupone en la reedición de críticas a obras de arte que a día de hoy pueden resultar desconocidas no es tal. ¿Por qué? se preguntará respetuosamente el respetable. Y bien, porque muchos de los casos presentados en esta antología le hacen la "pascua" (en el sentido etimológico El primer bloque de ensayos lo constituyen "Contra la Interpretación" y "Sobre el estilo". Con ellos, Susan pone en su sitio a mucho pseudo teórico del arte precipitado y nos pone en su sitio a nosotros. Son dos ensayos brújula, que nos enseñarán a manejarnos por el resto del libro. Más allá del acuerdo que alcancemos con las posiciones de la autora, estos dos ensayos nos sirven casi como declaración de principios para adentrarnos en el resto del libro. Por otro lado, ambos son totalmente innovadores sin ser, por ello, ilógicos o demasiado rupturistas… Son fruto de una nueva lógica, que es a su vez fruto de un tiempo nuevo, que es a su vez fruto de un tiempo anterior. (Y no está dicho así para hacer bonito, que no lo hace, sino porque es la pura realidad: la autora utiliza una nueva lógica pero cimentada en la más amplia tradición teórica). El segundo bloque está dedicado a la narrativa. Pavese encarna al artista sufridor, al novelista amargado y destinado al suicidio. Lévi Strauss y sus tristísimos trópicos sirven para hablar sobre la nueva concepción del novelista de éxito. Posteriormente, Simon Weil, Jean Paul Sartre, Luckaks y Genet sirven para hacer una reflexión sobre los textos críticos. Susan ilumina con su propia antorcha lo que ella considera que son fallas en las argumetaciones de estos autores, las completa y los pone a todos en danza, a decirse cosas, a "intertextualizar", a compartir sus ideas, en una suerte de diálogo perfectamente dirigido desde los bastidores por Susan Sontag. El teatro también merece atención; aunque quizás esta es la parte que menos me ha impactado. Las representaciones de teatro son algo muchísimo más caduco que las obras en sí, con lo cual se me escapa en muchas ocasiones lo que Susan critica o alaba. Eso sí, la redención de Artaud o el tajo que le mete al pedestal de Ionesco merecen la pena… Luego viene el cine, cuarto bloque. Apasionante el recorrido por las películas de Bresson, Resnais o Godard. En muchos casos, sin embargo, no consigue trascender las obras que comenta. Sí que se eleva, sin embargo, al hablar de la Ciencia Ficción. En este ensayo "La imaginación del desastre" consigue hacer una caracterización de la película típica de ciencia ficción. Se trata de una sistematización cómica pero no exenta de verdad. Y Susan no se acobarda a la hora de defender dos o tres películas del género. Y no lo hace mal. Del último bloque, una suerte de "cajón de susan" en elque se analiza desde el tratamiento de la religión en la literatura americana, hasta la catarsis colectiva y efímera que puede suponer un "happening" (¡yuxtaposición radical los llama!), lo más destacable son las "Notas sobre lo camp". Por un lado, porque están escritas con gran frescura, con ejemplos magníficos que incitan a la sonrisa, y a la simpatización con todo lo "camp"; por otro lado, porque levantan el telón de un fenómeno muy extendido y muchas veces visto con desdén o condescendencia. Pero con este artículo, si hacemos un ejercicio de sinceridad para con nosotros; nos descubrimos dueños de un Parnaso de lo más simpático y de lo más "camp". Lo "camp" puede es algo que hay que saber identificar y proteger. "El gusto camp es una especie de amor, amor a la naturaleza humana". La gran definición de lo "camp" aparece, a mi modo de ver en la nota 31: "Así pues, las cosas son campy no cuando se hacen asistencia, mayores, asistidos, útiles, teleasistencia, asistencia a domicilio, balnearios. Geriátricos en toda España. ” href=”http://www.topresidencias.com/” target=”_self”>residencias.com/” target=”_self”>viejas, sino cuando nos liberamos hasta cierto punto de ellas y somos capaces de deleitarnos por el fracaso del intento, en vez de sentirnos frustrados". En este deleite viene incluida una cierta actitud risueña; de perdón o redención a través de la risa. Jejeje. (Me río porque me he visto en el espejo adelantando al fracaso por la derecha. Traía la barba al viento, tipo Séneca… yo mentiendo ![]()
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Aretino :: 14/Apr/2008 :: Metaliteratura y ensayo :: No hay Comentarios »







