La Reina de Oriente, Antonio Pucci

[La reina d’Oriente]. Poema caballeresco en cuatro cantos y en octavas del florentino Antonio Pucci (1309?-1388); es uno de sus más notables cantares (poemas recitados por el pueblo, de tono vivo y pintoresco, tanto en el carácter de los personajes como en las aventuras narradas). En una trama fan­tástica se funden elementos variadísimos de tradiciones populares, historietas alegres y chistes. El escritor sabe dar al conjunto un tono festivo y a menudo amable que hace limpio el relato incluso donde — como en el desenlace — no hubiera sido difícil caer en lo grosero e incluso en lo lúbrico.

La Reina de Oriente da a luz una niña, la educa como un varón y como a tal la viste. Unos años más tarde la muchacha se dirige a la corte del emperador; éste siente simpatía por ella y acaba haciéndola casar con su hija. Ahí se revela la gracia y el candor popular del artista. En la noche de bodas el fingido príncipe ha de revelar la verdad y pide perdón; la escena se hace viva, pero sin salir de tono: la es­posa se conmueve, siente piedad y promete mantener el secreto y tratar al fingido ma­rido como a una hermana. Pero una vieja descubre el engaño y lo declara al empe­rador; de ahí el pretexto para una escena de fábula oriental que añade sabor a la narración. Hace falta una prueba de la calumniosa afirmación de la vieja. La hija de la Reina se ve obligada a bañarse, con lo que quedará probada su condición. Pero un ángel la protege y la transforma en varón.

Todo acaba bien. Ciertas situaciones extremadamente escabrosas adquieren aquí un tono gracioso e infantil que encanta. Las mismas cualidades se encuentran en los demás poemas que con seguridad pueden atribuirse a Pucci: el Gismirante (v.) y Apolonio, rey de Tiro (v.).

C. Cordié