Memorias del Caballero de Grammont, Anthony Hamilton

[Mémoires du Chevalier de Grammont]. Obra escrita en francés por el irlandés Anthony Hamilton (hacia 1646- 1720), publicada en 1715 en París y co­nocida también bajo el título de Historia amorosa de la Corte de Inglaterra [His­toire amoureuse de la Cour d’Angleterre].

Hamilton dice que el caballero Philibert de Grammont es «un hombre cuyo carác­ter inimitable compensa defectos que es imposible esconder, un hombre ilustre gra­cias a una mezcla de vicios y virtudes que parecen sostenerse en necesaria conca­tenación». Durante su primera campaña, en el sitio de Trino, anima con su carácter a soldados, oficiales y generales, y astuta­mente consigue salvarse con el juego de una situación financiera bastante embara­zosa. Pasa luego a Turín, que era entonces «el país del amor y de la galantería», y se convierte en el favorito de todas las her­mosas de la Corte de Madame Royale. De regreso a Francia, se atreve a cortejar a una dama en la que el mismo rey había puesto sus ojos, y se ve obligado a alejarse de la Corte, y es desterrado a Inglaterra, en cuyo clima de alegría, gracias a la reciente Restauración, encuentra el terreno más apto para sus virtudes y empresas. El autor se entretiene aquí describiendo los aspectos de la nueva Corte, las figuras del rey y de su hermano, el duque de York, y, sobre todo, las diversas favoritas de ambos, dando retratos llenos de viveza y astucia. En este nuevo ambiente de mundanidad festiva, el caballero se siente presa de las gracias y buen sentido de Elizabeth Hamilton — her­mana del autor de las Memorias — y, pese a la rivalidad de caballeros muy ilustres, entre los cuales está el mismo duque de York, consigue con «una constancia que nunca había conocido antes y que no ha vuelto a practicar», conquistar su corazón y hacerla su esposa.

Entre la gran cantidad de obras análogas de la época, estas Memorias constituyen una pequeña obra maes­tra de espíritu festivo y de gracia familiar; la lengua francesa, que ya no es majestuo­sa y solemne, adquiere la calidad de con­cisión rápida y viva que encontraremos en los escritores franceses del siglo XVIII, de Montesquieu a Voltaire.

A.P. Marchesini