El Mejor Alcalde el Rey, Lope Félix de Vega Carpió

Come­dia dramática del español Lope Félix de Vega Carpió (1562-1635), publicada por pri­mera vez en 1635. El asunto, sacado de las antiguas crónicas nacionales, nos traslada a Galicia en los tiempos de Alfonso VII (siglo XII), y su carácter regional está sub­rayado por el habla de Pelayo, el listo «gra­cioso» de la comedia.

El campesino Sancho de Roelas quiere casar con Elvira, hija de un rico aparcero; el padre de la joven consiente, pero quiere que antes se obten­ga el permiso del señor feudal de la re­gión, don Tello de Neira. Éste, un empe­dernido solterón que vive con su hermana Feliciana, queda tan agradecido por el acto de deferencia que no solamente promete un rico regalo, sino que incluso se ofrece como padrino. Pero en cuanto ve a Elvira se enamora locamente de ella y, aplazando la boda al día siguiente, hace raptar, du­rante la noche, a la joven por sus hombres. Elvira resiste tenazmente a los requerímientos de su raptor, ayudada en ello por Feliciana, que por solidaridad de sexo no quiere ser cómplice de su hermano, a pe­sar de lo mucho que le quiere; el padre y el prometido de la joven piden la de­volución de la raptada, pero sólo obtienen negativas y amenazas. Entonces Sancho, acompañado por Pelayo, consigue hacerse recibir por el rey y obtiene una orden escrita que intima a don Tello a restituir Elvira a su prometido. El señor rehúsa obe­decer la orden del soberano y, aumentando en él el deseo, lleva a su prisionera a un bosque y la violenta. Sancho vuelve de nuevo a ver al rey y le suplica que envíe a un alcalde para que haga justicia, pero Alfonso VII decide ir él mismo, ya que el mejor alcalde es el rey. El soberano de Castilla y León, de incógnito, se hace re­cibir por don Tello, y después de oír por Elvira la historia del crimen, sentencia, luego de darse a conocer, que el soberbio señor se case con la joven ultrajada y que, después de nombrarla heredera de una parte de sus bienes, sea ejecutado.

El ele­mento más interesante del drama es la gran humanidad con que Lope ha perfila­do a sus personajes, evitando dar unos caracteres odiosos a los dos que podían tenerlos: don Tello y su hermana; don Tello es el hombre que por natural deseo de belleza se hace esclavo de su instinto, poniendo como ley su propia voluntad. Es el señor feudal, contra el que se rebela instintivamente la conciencia humana ul­trajada. La voluntad del rey que restable­ce la justicia es la expresión concreta de una razón universal inmanente en todo ser humano. La analogía del tema ha hecho pensar en una influencia del drama sobre Los Novios (v.) de Manzoni.

A. R. Ferrarin

Creo en Lope de Vega todopoderoso, poe­ta del cielo y de la tierra. (Anónimo contemporáneo)