El adolescente, de Fiodor Dostoievski (1875). Una obra social

El protagonista es el joven Arkadi Dolgoruki, hijo ilegíti­mo del propietario rural Versílov y de una mujer de con­dición servil, Sofía Andréievna, a la que Versílov, aun­que casado ya, había robado a su buen esposo Makar Ivánov.

La sumisa y digna Sofía, que vive muy pobremen­te, ha tenido de su amante —a menudo ausente y siem­pre fiel— dos hijos: Arkadi y Liza. Esta última creció junto a la madre, mientras que Arkadi fue colocado, des­de niño, en régimen de pensionado con un francés tosco y cruel, Touchard.

Consciente de su condición de bastar­do, Arkadi aspira a un desquite que juzga solamente po­sible mediante el poder y el aislamiento, condiciones am­bas que presuponen haber amasado una ingente fortuna; la voluntad y la firmeza son las virtudes a las que aspira, por juzgarlas indispensables para alcanzar su objetivo.

Se pone así a ahorrar metódicamente del pequeño estipen­dio que le ha asignado Versflov, sometiéndose además a duros sacrificios materiales. Pero todavía no ha hecho las cuentas consigo mismo.

La primera señal de debilidad respecto a la «idea» se produce cuando Arkadi hace en­trega de la mitad de su exiguo capital para socorrer a la pequeña Rinochka, una recién nacida que es hallada mo­ribunda junto a la puerta de la casa donde él habita.

A ésta seguirán otras debilidades. Pero algo resultará sobre todo más fuerte que la «idea»: su desesperada admira­ción hacia Versílov, a quien ama y desprecia al mismo tiempo, y a cuyo destino borrascoso se halla unido a cau­sa precisamente de tales sentimientos.

Versílov, sensual, elegante e inteligente, se encuentra trágicamente dividido entre la pasión por la altiva Katerina Nikoláievna, rica y noble, y el afecto compasivo, mezclado de remordimien­to, que le inspira Sofía Andréievna. Sigue un torbellino vertiginoso de intrigas y chantajes (el dinero juega casi siempre el papel principal), en medio del cual emerge la figura abyecta de Lambert, un condiscípulo de escuela de Arkadi: el noviazgo de Katerina con el barón Rioring; la muerte, en casa de Sofía, de Makar Ivánov, casi un san­to en su consciente apacibilidad y acusación viviente para Versílov.

Todo ello conducirá a Versílov hacia la locura y hará que Arkadi se vea definitivamente alejado de sus sueños de fuerza y de poder por la catástrofe del padre a la que él, inconscientemente marioneta de Lambert, ha contribuido. En el ambiente hay otros derrotados: Liza, la hermana de Arkadi, embarazada de un príncipe Sokolski que, tras ser encarcelado, se vuelve loco, y Ana, la hija ilegítima de Versílov, que decide fríamente casar­se por interés con un viejo príncipe, otro Sokolski.