Premáticas, Francisco de Quevedo y Villegas

Bajo este título general se agrupan las siguientes obras del ingenio español Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645): Premática de 1600, Premáticas y aranceles generales, Premática del desen­gaño, Premática de las cotorreras, Premáti­ca del tiempo y Premática y reformación.

En la primera Quevedo se pronuncia con­tra los refranes y proverbios, cuyo uso perjudicaba y daba cierto tono plebeyo a la lengua. Prohíbe, además, una serie de formas que son incorrectas en lengua cas­tellana. Las Premáticas y aranceles genera­les enumeran las manías, estupideces y ton­terías de muchas personas con el castigo que merece tal comportamiento. Mateo Ale­mán reproduce algunos fragmentos de estas premáticas en la segunda parte del Guzmán de Alfarache (v.). Las Premáticas del desen­gaño fueron incluidas después en el Buscón (v.).

La Premática de las cotorreras pone de manifiesto el fino espíritu de observa­ción, la gracia, el humor y la sátira de Que­vedo. La Premática del tiempo es una re­fundición mejorada de Premáticas y aran­celes generales con algo de la Premática del desengaño. Premática y reformación insiste en algunas ideas y aspectos tratados en las otras Premáticas.

Los Prados, Cayo Suetonio Tranquilo

[Prata]. Obra enciclopé­dica de Cayo Suetonio Tranquilo (75?-150?), que nos ha llegado fragmentariamente en extractos griegos y latinos y que probable­mente constaba de unas veinte monografías. «Los Reyes» [«De regibus»], en tres libros, trataba de la monarquía en cada una de las tres partes del mundo a la sazón conocidas: Europa, Asia, África; «La regla de los oficios» [«De institutione officiorum»] trata de los cargos públicos; «La historia de los juegos» [«Ludiera Historia»] se dividía en tres libros: el primero, sobre las diversiones de los griegos; el segundo y el tercero trataban de la evolución arquitectónica y escenográfica de los teatros romanos, de los espectáculos, juegos del circo, representa­ciones teatrales y combates de los gladiado­res.

De tema cronológico era el libro sobre «El calendario Romano» [«De anno Romanorum»]; de historia natural trataban tanto «La naturaleza» [«De nat.uris rerum»] como la «Zoología» [«De animantium natura»]. En cambio, «Los signos» [«De notis»] eran de tema estrictamente gramatical; «El Estado según Cicerón» [«De Ciceronis re publica»], quería ser una defensa del Cicerón político; «El género de los trajes» [«De genere vestium»] hablaba del tocado. En el libro «Injurias y obscenidades» [«De maledicis et obscoenis verbis»] se pasaba revista a las varias expresiones ultrajantes más corrien­tes. De más amplio aliento eran los dos libros titulados «Roma» [«De Roma»], de carácter historicoarqueológico, de los cuales uno trataba del origen, fundación, emplaza­miento y desarrollo de la Ciudad Eterna; el otro, de las costumbres y usos romanos.

Otros libros eran «Los grados de parentes­co» [«De propinquitate»], «Los sinónimos» [«Differentiae sermonum»], «Las imperfec­ciones del cuerpo» [«De vitiis corporalibus»] y «Variedades» [«De rebus variis»]. Por lo que resulta que Los prados tendrían que constituir la fase propedéutica de la histo­riografía de Suetonio. En efecto, todo el interés erudito que en sus obras mayores muestra el biógrafo a propósito de los jue­gos públicos y privados del calendario romano, signos críticos empleados por los gramáticos, trajes de los emperadores, usos y costumbres propios de la ciudad de Roma y de los defectos del cuerpo humano, debía proceder de estas anteriores indagaciones de carácter historicoarqueológico, indaga­ciones que él, para que resultara más có­moda la consulta, había arreglado y dis­puesto en lemas lexicográficos a los que puso el nombre de Prata.

F. Della Corte

Práctica de la Geometria, Leonardo Fibonacci

[Prac­tica Geometriae], Tratado de geometría del matemático pisano Leonardo Fibonacci o Leonardo Pisano, que vivió en la segunda mitad del siglo XII y primera del XIII, compuesto en 1220 y publicado en los Scritti di Leonardo Pisano (Roma, 1857-1862) bajo la dirección de B. Boncompagni.

Siguiendo el ejemplo de los maestros griegos, Leo­nardo Pisano modeló esta obra al estilo de los Elementos (v.) de Euclides, y ense­ñando los procedimientos a seguir cuando se quiere medir una superficie o un volu­men o dividir una figura dada en partes sujetas a condiciones propuestas, acompañó siempre su enseñanza con demostraciones y cálculos debidamente desarrollados, a fin de poner de relieve que había realizado investigaciones semejantes a las contenidas en la Métrica (v.) de Herón de Alejandría.

Si bien la obra de Fibonacci tenía un carác­ter exclusivamente didáctico, hay que con-venir que constituye uno de los principales tratados geométricos de la Edad Media. Por otra parte se encuentra en la misma obra una parte intermedia dedicada a una teoría aritmética sobre los radicales cuadrados y cúbicos, aparte de un método para la ex­tracción de las raíces cuadrada y cúbica de un número dado. Merece también desta­carse en el libro de Fibonacci la exposición de los procedimientos ideados por Arquitas, Platón y Herón de Alejandría, para dupli­car el cubo, problema que junto con el de la cuadratura del círculo y la trisección del ángulo, sedujo vanamente a generacio­nes enteras de estudiosos.

A. Uccelli

Practica Copiosa en el Arte Quirúrgico, Giovanni Da Vigo

[Practica in arte chirurgica co­piosa]. Obra de Giovanni Da Vigo (1460- 1525), publicada en Roma en 1514. Consta de nueve libros, de los que el primero trata de las nociones anatómicas indispensables para el cirujano en el ejercicio de la pro­fesión, mientras los otros sé refieren a varias afecciones y su tratamiento quirúr­gico.

Con exactitud el autor describe los flemones y sus procesos, que él reduce a la resolución, supuración, gangrena y endure­cimiento. Trata también de los tumores y sus varias especies, cuyos caracteres dife­renciales expone exactamente, indicando con todo detalle su terapéutica. Vigo, de­mostrando que posee nociones anatómico- patológicas más amplias que sus contem­poráneos, estudia además detenidamente la patogénesis de la gangrena, de la que fue acaso el primero que describió la forma indolora, al igual que de las supuraciones y heridas. Es importante el racional trata­miento de las conmociones cerebrales, lesio­nes de la cabeza, y la ligadura de los grandes vasos mediante una nueva técnica.

Por fin, anticipándose a su tiempo, el autor fue uno de los primeros que indicó el empleo de los mercuriales en la terapéutica de la sífilis, y perfeccionó la técnica de la trepa­nación del cráneo. Aunque a veces prefería recurrir a los apósitos, en vez de operar, Vigo fue un observador y un experimenta­dor agudo que a la habilidad práctica unía una profunda erudición. Su Práctica copio­sa, rápidamente divulgada y traducida a los principales idiomas, alcanzó al princi­pio más de cincuenta ediciones llenando toda Europa de la fama de Giovanni Da Vigo, como escribió Portal. En 1518 el au­tor publicó una Práctica compendiosa en la que resume y ordena en síntesis las ideas y experiencias expuestas en su obra mayor.

G. Rignanl

Porismas, Euclides

Obra de geo­metría de Euclides (siglo III a. de C.), que nos ha sido transmitida en un resumen por Pappo Alejandrino. En él siglo pasado M. Chasles, basándose en este resumen y en estudios precedentes, pudo reconstruir, con bastante verosimilitud, este trabajo del geó­metra griego.

Los Porismas — palabra que tuvo en la antigüedad un doble significado: el de corolario, y el sacado de las obras de Euclides y de Pappo, de teoremas incom­pletos que expresan ciertas relaciones entre magnitudes variables — son, según dice el mismo Pappo, «una colección ingeniosa de una porción de cosas útiles para resolver los problemas más difíciles; de esos porismas nos ha ofrecido la naturaleza un núme­ro ilimitado de especies».

En ellos las rela­ciones entre las magnitudes, variables según leyes definidas, son determinadas para algu­nas figuras, por la magnitud y la posición, que son consecuencias de la hipótesis. Los Porismas, divulgados en lengua latina por una traducción de F. Commandino en 1589, han ejercido mucha influencia en la obra de los geómetras modernos como Snellio, Desar­ques, Descartes, etc., y hasta en Pascal.

A. Uccelli