Reglas Gramaticales de la Lengua Vulgar, Giovanni Francesco Fortunio

 [Rególe grammaticali della volgar lingua]. Obra de Giovanni Francesco Fortunio (14609-1520?), publicada en 1516 y dividida en dos libros.

Es bastante im­portante en la historia del gusto del Rena­cimiento, porque trata de fijar la recta grafía de los vocablos y la construcción sintác­tica, siguiendo el ejemplo de los grandes maestros del siglo XIV. Con una referen­cia a los esplendores del latín humanístico (que habían perjudicado la fijación de la lengua vulgar), Fortunio siente la necesidad de fijar armónicamente las reglas de una locución segura. Estudia la formación es­tructural y léxica del idioma italiano y afirma que nunca ha descuidado las bellezas del arte; si en su huerto de gramático las espinas hieren al lector al entrar, luego las flores lo consolarán.

El primer libro, divi­dido en cuatro partes, trata del nombre, del pronombre, del verbo y del adverbio; sobre el ejemplo de Dante, Petrarca y Boc­caccio, se discuten diversos vocablos y cons­trucciones, con la exigencia de una expre­sión límpida y segura, que permita consi­derar al italiano como un digno hermano y sucesor del latín.

En el segundo libro se habla de la ortografía, y de letra en letra se discuten los casos de escritura correcta y errónea, como en una especie de glosario razonado. La doctrina de la obra se ha creído siempre basada sobre la imitación de los grandes trescentistas y sobre la au­toridad, en detrimento del uso común, y ciertamente en este aspecto Fortunio con­tribuyó, junto con Bembo y sobre todo con la obra editora de Aldo Manuzio, a fijar armónicamente la grafía del idioma vulgar y su estructura sintáctica, que el humanis­mo latino a menudo había dejado vacilante.

Ofrece notable interés todo lo que se dice de Dante a principios del siglo XVI, aun­que el poeta sea juzgado, en cierta medida, como «licencioso transgresor» de la gra­mática. Puesto que Fortunio no observaba en sus composiciones literarias las normas que proclamaba, se ha advertido en las Reglas un interés filológico, por el que sus normas pueden parecer «dirigidas más bien a la crítica textual que al uso correcto del hablar y escribir».

C. Cordié

Recopilación sobre los orígenes de la lengua y de la poesía francesas, de la rima y de las novelas, Claude Fauchet

[Recueil de l´origine de la langue et poésie française, rime et Romans] Obra histórica de Claude Fauchet (1530-1601), publicada en 1581.

Este trabajo de un docto, escrito en pleno Renacimiento, cuando el clasicismo iba a relegar a la sombra, por más de dos siglos, a la Edad Media, es un preciosísimo documento que revela cómo un hombre inteligente y erudito del siglo XVI conocía y juzgaba la antigua poesía francesa. Sea por la originalidad de la búsqueda, sea por el sistema empleado en sus reflexiones, el libro en­cierra, para el mundo cultural francés, el valor que en Italia se reconoce a las obras de Bembo, Giambulari, Tolomei y Castelvetro sobre el origen y propiedades de la lengua toscana.

Desde la etimología al co­mentario y a la indagación histórica, mues­tra Fauchet los tesoros de sus conocimien­tos de bibliófilo y estudioso. Su contribu­ción es fundamental, por cuanto emprende el estudio de las lenguas romances en ge­neral y del francés en particular, así como el de la rima, de los trovadores y de los juglares, a la vez que estudia la poesía épica, la novela burguesa y bretona y la poesía lírica de la Edad Media. En el renacimiento de los estudios sobre el si­glo XVI ha sido objeto Fauchet de reciente reconocimiento, tal como merecía uno de los principales, por no decir el primero, entre los medievalistas franceses anteriores a Gastón Paris.

C. Cordié

Rayhanat Al-Kuttab Wa-Unycat al-Muntab, Abu cAbd Allah Muhammad ibn al-Jatib

[Hierba olorosa de los se­cretarios y pasto frecuentado]. Obra del polígrafo arabigoespañol Abu cAbd Allah Muhammad ibn al-Jatib (1313-1374), que ostentó elevados cargos oficiales en la corte nazarí de Granada.

Precisamente para ayu­dar a los funcionarios y en especial a los secretarios (cátibes) escribió esta obra que constituye un manual epistolar, un conjun­to de modelos de cartas del que pueden valerse los secretarios para escribir cartas oficiales. En realidad, Ibn al-Jatíb no hizo sino reunir un conjunto de cartas que él mismo había escrito, en 1368, y distribuirlas, con cierto orden y clasificación, en diez capítulos.

Esos capítulos contienen: el 1.°, modelos de cartas con elogios o exor­dios de libros; el 2.°, epístolas amistosas a recién casados o a príncipes; el 3.°, cartas para celebrar victorias o bien el feliz re­greso de algún amigo o señor; el 4.°, peti­ciones de auxilio contra enemigos; el 5.° y el 6.°, para agradecer obsequios y forta­lecer la amistad; en el 7.°, 8.° y 9.° figuran, respectivamente, cartas de consuelo, de súplica y de acción de gracias por favores recibidos, y, finalmente, el 10.° contiene modelos de epístolas para conseguir que las amistades sean más estables y durade­ras.

Todas las cartas tienen un estilo am­puloso y rítmico, y muchas de ellas figuran en la segunda parte de las Analectas (v.) de al-Maqqari. Traducción parcial al cas­tellano de unas 30 cartas que tienen interés histórico para las relaciones de Granada con Fez, por Mariano Gaspar Remiro, en la «Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino», II (1912) a V (1915).

D. Romano

Êrh Ya, duque de Chou

[Atenerse a la elegancia]. Nom­bre de un diccionario de términos chinos que la tradición considera bastante anti­guo, atribuyéndolo al duque de Chou (si­glo XII a. de C.). Es una de las obras clásicas de la antigua literatura china. Sin embargo, en su redacción actual, el texto es mucho más reciente y no puede remontarse más allá del siglo II a. de C., aunque se atribuya a Tzü Hsia (n. 507 a. de C.), dis­cípulo de Confucio (551 – 479 a. de C.).

Repartido primero en tres capítulos, cuenta hoy con doce y va acompañado de un comentario de Kuo P´o (276-324) que fue el primero en publicarlo, junto con otro comentario de Hsing Ping (932-1010). Es una guía para escribir correctamente y contiene normas para el uso de muchos términos, además de numerosas ilustracio­nes. Descuidada en el pasado, esta obra atrajo la atención de los modernos que han hecho sobre ella estudios importan­tes. En Japón, el Érh Ya sirvió de modelo al filósofo Arai Hakuseki (1657-1725) para su Toga (El Érh Ya japonés), una obra si­milar publicada en veinte volúmenes en 1717.

Aunque antiguo, sólo bajo la dinastía T’ang (618-907) es registrado entre los clásicos (v. Shih San Ching Chu Su). Los mejores comentarios son los escritos bajo la última dinastía (Ch’ing, 1644-1912): Érh Ya I Su [Comentarios sobre el significa­do del Érh-ya] De Ho Yi-hsin, y Érh Ya Chen I [Comentario crítico al Érh-ya] de Shao Chin-han. (E. C. Bridgeman, The Érh Ya or Ready guide, a Chínese dictionary3 en «Chínese Repository», vol. XVIII).

M. Muccion

Êrh Ya, duque de Chou

[Atenerse a la elegancia]. Nom­bre de un diccionario de términos chinos que la tradición considera bastante anti­guo, atribuyéndolo al duque de Chou (si­glo XII a. de C.). Es una de las obras clásicas de la antigua literatura china.

Sin embargo, en su redacción actual, el texto es mucho más reciente y no puede remontarse más allá del siglo II a. de C., aunque se atribuya a Tzü Hsia (n. 507 a. de C.), dis­cípulo de Confucio (551 – 479 a. de C.). Repartido primero en tres capítulos, cuenta hoy con doce y va acompañado de un comentario de Kuo P´o (276-324) que fue el primero en publicarlo, junto con otro comentario de Hsing Ping (932-1010). Es una guía para escribir correctamente y contiene normas para el uso de muchos términos, además de numerosas ilustracio­nes.

Descuidada en el pasado, esta obra atrajo la atención de los modernos que han hecho sobre ella estudios importan­tes. En Japón, el Érh Ya sirvió de modelo al filósofo Arai Hakuseki (1657-1725) para su Toga (El Érh Ya japonés), una obra si­milar publicada en veinte volúmenes en 1717. Aunque antiguo, sólo bajo la dinastía T’ang (618-907) es registrado entre los clásicos (v. Shih San Ching Chu Su). Los mejores comentarios son los escritos bajo la última dinastía (Ch’ing, 1644-1912): Érh Ya I Su [Comentarios sobre el significa­do del Érh-ya] De Ho Yi-hsin, y Érh Ya Chen I [Comentario crítico al Érh-ya] de Shao Chin-han. (E. C. Bridgeman, The Érh Ya or Ready guide, a Chínese dictionary3 en «Chínese Repository», vol. XVIII).

M. Muccion