Aún sin clasificar | Crítica de Libros - Part 2
Critica de libros, comentarios, personajes, escritores, estudios y resumenes de libros. Literatura actual y clasica. Literatura espanola, literatura hispanoamericana, literatura norteamericana, literatura europea. Libros recomendados, best-sellers y obras selectas

Archive for the 'Aún sin clasificar' Category

Entrevista a Fernando Núñez Noda

Editorial Amarante publica el último libro de Fernando Núñez Noda, “Encuentros en el vórtice“. Por cortesía de la editorial, reproducimos la interesante entrevista realizada al autor.

García Márquez lo dijo claramente: “Son las palabras lo que hacen la literatura”, no el papel o la pantalla.
8 de marzo,2012.
Si alguien puede hablarnos con propiedad sobre el libro electrónico, y por dónde caminan las nuevas tecnologías y el mundo editorial, es el profesor de periodismo y escritor Fernando Núñez Noda. Nacido en Macuto (Venezuela) en 1961.Graduado en Periodismo por la Universidad: UCAB – Caracas; donde fue profesor de Periodismo Digital durante 13 años. En la actualidad reside en Miami (Florida) y está ligado de manera amplia al ciberperiodismo. Ha sido colaborador y columnista de tecnología y ciencia en múltiples revistas y periódicos como “El Universal” y “TalCual” en Venezuela. Es actualmente editor de la página de Tecnología y Cibersociedad del semanario “6toPoder”. También desarrolla la actividad de consultor internacional de “social media” y nuevos medios digitales, con la empresa “3kats Corp”.Editor del portal http://www.infociudadano.com. Editor de la sección USA del portal http://www.lapatilla.com.Uno de las 80 personas más influyentes de Twitter en Venezuela (http://bit.ly/pq8DqL).Twitter: #619 en el ranking mundial y #127 en EEUU de acuerdo con Twitoaster (http://bit.ly/zJgbtz).
La Editorial Amarante acaba de publicar su última obra de ficción “Encuentros en el vórtice”

Pregunta: Háblenos de su última obra de ficción “Encuentros en el vórtice”, nos gusta que el autor nos ofrezca una breve exposición de su trabajo, distinto de la aséptica sinopsis. ¿Existe algún elemento que la distinga especialmente de su anterior obra?
Respuesta: Mi anterior libro fue una edición muy pequeña que se diluyó entre amigos y unos pocos curiosos. El resto de mis libros ha sido técnicos, profesionales, de modo que “Encuentros en el vórtice” es mi oportunidad de escribir lo que me gusta y llevarlo a un público más global. En todo caso, mis narraciones giran alrededor de obsesiones recurrentes: los laberintos de la mente; la imprecisión metafísica expresada en lenguaje científico; la perpetua reinterpretación de nuestro propio pasado y la delgada línea que separa la genialidad de la locura.
Siento que me muevo siempre entre dualidades: arte-ciencia; religión-agnosticismo; razón-absurdo. No busco síntesis sino oscilación.
Mi trabajo literario parte y se desarrolla desde los argumentos, no desde personajes o situación. Casi siempre responde un “qué pasaría sí”. Luego pongo la escenografía y el casting…

P: ¿Cómo ve el panorama literario actual Latinoamericano, en especial el Venezolano?
R: Latinoamérica ha tenido siempre grandes talentos literarios. Pero, por otro lado, ha habido también estereotipos recurrentes en esa literatura: el localismo, el realismo mágico y, sobre todo, una escritura de muy alto contenido social. Ese es un aspecto que a mí, particularmente, no me gusta: ¿por qué tiene que haber un estereotipo de literatura latinoamericano? En los años 1960, en medio del llamado “boom latinoamericano” que popularizó a García Márquez, Julio Cortázar y a otros, la literatura de la región se vio muy influida por los intelectuales de izquierda y ello se tradujo en una gran ideologización de la cultura. Un excesivo acento “socializante”. Creo que la des-ideologización que ahora es más común ha sido muy positiva, porque libera a los escritores de una “responsabilidad social” en la que no creo. No estoy demasiado al tanto de los últimos movimientos de la literatura regional, ni de la venezolana, pero creo que están tomando caminos más individuales, más libres y audaces. Esperemos a ver qué ocurre.

***
P: ¿Qué le motivó a publicar de manera exclusiva en formato e-book o digital?
R: Soy devoto de internet. Allí transcurre mi actividad profesional y buena parte de la cultural. Como plataforma de distribución y promoción, no veo otra más accesible, ubicua, globalizada y versátil. En cuanto a la interfaz, García Márquez lo dijo claramente: “Son las palabras lo que hacen la literatura”, no el papel o la pantalla. Coincido con Amarante: “El libro es el contenido, no el continente”. Las formas de consumo informacional cambian aceleradamente y no hay duda que, para nuestra generación, constituye fuente de cierto conflicto, porque vivimos una fase de transición. Pero para nuestros hijos y nietos la interfaz electrónica será la norma y quizá ya no comprenderán estas disyuntivas. Así que por interfaz y por plataforma de distribución, creo que el eBook será una de las formas preeminentes de lectura.
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P: Aunque es conocida su ligazón a internet, debemos preguntarle si es usuario de libros electrónicos o los acaba de descubrir a raíz de esta publicación.
R: Me crié rodeado de libros, he cultivado una biblioteca robusta y variada. No puedo con ese fetichismo. No obstante, Amarante me hizo pensar: “¿Por qué no?” y ahora tengo un Kindle para darme banquete. Sin embargo, trato de que mis libros de papel no se enteren mucho, para que no se sientan celosos.
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P: Ante la situación de crecimiento, al parecer abrumador en los países de habla inglesa, del libro electrónico ¿Cómo es para usted el futuro cercano en el mundo editorial, y en especial la situación de los escritores?
R: Con el abaratamiento de los dispositivos y de la conectividad, vislumbro una era de oro para los productos culturales digitales. Los eBooks son más ligeros, más transportables, tienen inmensas ventajas de marcado y búsqueda. Las tabletas han sido la expansión que necesitaba el teléfono inteligente o la miniaturización de las laptos, necesaria para poder leer con comodidad y buena portabilidad. Ya no se concebirá un libro de papel que no tenga versión digital. El mercado editorial electrónico, obviamente, saltará fronteras y llegará hasta donde llegue internet.
El escritor tendrá más oportunidades porque el costo de producción se minimiza y la salida al mercado se mide en semanas, en vez de muchos meses. Pero la calidad y el éxito seguirán residiendo en el contenido. Eso no cambiará.
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P: Editorial Amarante publica sin DRM y a precios ajustados. ¿Tiene miedo de la piratería, o piensa que todas las aguas serán conducidas a un cauce lógico y satisfactorio para la mayoría de usuarios?
R: La experiencia de algunos mercados, como el discográfico (el álbum de Radiohead, iTunes, Spotify) han comprobado que si el precio es sensato y la calidad alta, la gente está dispuesta a pagar. El precio de un eBook me parece bastante razonable. La piratería siempre existirá pero, como no afecta los costos de producción o distribución, seguirá habiendo rentabilidad si el alcance es amplio como para diluirla. La editorial debe calcular su masa crítica de compradores y apuntar allí como un rayo láser, con la intención de superarla. Siempre habrá quien regale un eBook y quien lo reproduzca para uso personal o de amigos. Pero dudo que alguien haga negocios con eBooks copiados. Si el mercado crece, el precio baja, y eso hace menos atractiva la piratería.
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P: Si no es ningún secreto ¿en qué está trabajando ahora?
R: Tengo listo un libro de narraciones llamado “Otro inquilino de Plaza Odot”, con dos largos relatos en los extremos y cuentos intermedios. Una especie de “concept álbum” literario.
Trabajo en una novela llamada “Dr Betelgueus, el reportaje”. Además, recopilo mis ensayos para un eventual libro. Estoy muy activo y trabajo en varios frentes, como me gusta.
***
P: Y para concluir, cítenos tres libros favoritos y háblenos de un autor que le haya marcado especialmente.
R: Difícil pero lo intentaré. “Ficciones” de Jorge Luis Borges; “Narraciones extraordinarias” de Edgar Allan Poe y “La historia de la Filosofía Occidental” de Bertrand Russell.
Un autor: Jorge Luis Borges. Lo más grande que ha parido la literatura en español y, sin duda, del siglo XX.

(Cortesía de Editorial Amarante para Eladio Martín (Elmar) de Crítica de Libros)

1Q84 de Haruki Murakami

Por: Berta Lucía Estrada Estrada*
En mayo de 2011, cuando recién comencé a escribir el blog El Hilo de Ariadna, en www.elespectador.com, publiqué uno nota sobre Haruki Murakami (Japón, 1949) (http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2011/05/30/haruki-murakami/) y ahora vuelvo a reseñarlo ya que acabo de leer la primera parte de su trilogía 1Q84. Y si bien sus otros libros me habían impactado desde todo punto de vista, especialmente el de Kafka en la otra orilla, no puedo decir lo mismo del primer tomo de su más reciente trabajo. Es muy posible que a mucha gente le haya gustado, lo cual no invalida para nada su criterio ni el mío, esa es la magia de la literatura en particular y del arte en general; puesto que las verdades absolutas no existen y la apreciación estética no obedece a criterios específicos. Así que voy a permitirme expresar mi desilusión con la lectura de 1Q84.

Siempre he creído que la gran “astucia” de un autor, léase pintor, escultor, escritor o músico, es poder “sorprender” a sus espectadores o lectores; pero cuando esa “sorpresa” desaparece, para dar la sensación de “déjà vu” (ya visto), como dicen los franceses, la magia de la lectura desaparece para dar paso a una sensación de agobio que impide, por supuesto, el gozo estético frente a la obra que se tiene ante los ojos. Y eso es lo que me sucedió con la obra en cuestión.

Y si bien 1Q84, está muy bien escrita, desde el punto de vista del estilo literario al que nos tiene acostumbrados Murakami, la historia repite muchos de los elementos que aparecen en sus otras obras; me refiero, básicamente, al aspecto onírico. Sin embargo, hay una característica que deseo resaltar por encima de todo, y es su maestría a la hora de armar el rompecabezas de la historia, o historias, que conforman 1Q84.Todos los elementos que van apareciendo a todo lo largo de la obra, poco a poco van encajando en la soberbia construcción del puzle, sin que ningún elemento, por pequeño que parezca, quede por fuera. Es como una maquinaria donde todos los piñones encajan los unos con los otros. No obstante, no me sedujo, no me eclipsó como Kafka en la otra orilla.

Sin embargo, hay otros dos aspectos que quisiera resaltar:

1. La evocación permanente que hace del magnífico libro 1984 de Georges Orwell, el cual leí precisamente en 1984, también vi la película en la queJohn Hurt tenía el papel protagónico y Richard Burton hace de torturado. Su lectura es obligada si se desea entender el mundo en el que vivimos actualmente y en el cual somos “controlados”, por utilizar un eufemismo, por ese Gran Hermano que es Internet y donde todo lo que hacemos deja una huella indeleble. Aunque en el momento en que Orwell escribió el libro no podía ni siquiera imaginar que algo como Internet podría existir algún día. Y mientras que Orwell escribe sobre el futuro, Murakami lo hace sobre el pasado. Pero tanto el uno como el otro nos demuestran que el libre albedrío es algo inexistente y que los seres humanos somos sólo marionetas que danzamos al son que unos pocos que controlan el mundo nos ponen como música de fondo.

2. Ya en el artículo que había escrito sobre Kafka en la orilla, había resaltado el lado feminista de Murakami, aspecto que se reafirma en 1Q84.

Y por último, quisiera hacer alusión que la lectura de dicha obra, al menos del primer tomo, no pienso leer los otros, me hizo pensar en varios momentos en la saga de Stieg Larsson, Millenium (http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2011/07/24/stieg-larsson/). Estoy convencida que Murakami también leyó a Larsson y que 1Q84 es también un elogio a su obra. Incluso uno de sus personajes femeninos principales, por no decir el principal, Aomamé, tiene mucho de Lisbeth Salander.
Blog: El Hilo de Ariadna en www.elespectador.com (cultura)
Blog: Voces del silencio en beluesfeminas.blogspot.com

YASMINA KHADRA E INGRID BETANCOURT

Berta Lucía Estrada Estrada *

Yasmina Khadra (jazmín verde), es el seudónimo del escritor argelino Mohammed Moulessehoul (1955). Khadra vive actualmente en Aix-en-Provence y su obra literaria ha sido escrita en francés, no sólo porque nació cuando Argelia era aún una colonia francesa, sino porque cuando estaba en el colegio el profesor de árabe criticaba y rechazaba su forma de escribir y el de francés lo estimulaba y apoyaba; por lo que desde entonces escribir en dicha lengua se convirtió en algo natural. Es de anotar que Yasmina Khadra fue galardonado con el Gran Premio de Literatura Henri Gal 2011, concedido por la Academia Francesa, por el conjunto de su obra literaria.

Hace algunos años compré uno de sus libros, Las Golondrinas de Kabul, pero como muchos otros ha estado en la estantería de mi biblioteca esperando su lectura, ya que soy una compradora un poco compulsiva; así que a veces los libros me esperan algún tiempo para ser leídos. Y esta semana volví a encontrarme con el autor en cuestión al adquirir L’équation africaine (Éditions Julliard, Paris, 2011). Si bien al principio pensé que me encontraba frente a una pequeña joya sobre la condición humana, poco a poco este sentimiento fue cediendo, hasta tener la impresión de estar leyendo un bestseller y al final creí estar viendo una telenovela colombiana, de esas que hacen llorar a medio país varias veces a la semana. Pero sobre todo, tuve la impresión que el tema había sido escogido gracias a No hay silencio que no termine de Ingrid Betancourt. El libro de Khadra narra el secuestro de un médico alemán y de su amigo, un empresario que dedica parte de su fortuna personal a la ayuda humanitaria, por parte de una banda de rebeldes sin causa de Somalia.

Ahora bien, si hay un aspecto que resalto del libro de Betancourt, es la discreción a la hora de mostrar el horror al que se vio enfrentada; es un velo de pudor que mitiga lo que podría ser un cuadro dantesco. En cambio, en Khadra ese pudor es inexistente; más bien se tiene la impresión de ser un observador de primera fila en un circo romano del siglo XXI. Su libro es bastante realista, como si aún estuviese escribiendo para lectores decimonónicos. Pienso que la gran diferencia es que mientras que Ingrid Betancourt experimentó en carne propia siete años de infierno, Yasmina Khadra sólo ha imaginado lo que puede ser el descenso a los infiernos. Su lenguaje es cruel, despiadado, descarnado, no disfraza las palabras. Y si bien el Dr. Kurt Krausmann, el personaje principal, aprende a conocerse a sí mismo a medida que sobrevive al terror, a la manera de un viaje simbolista, un viaje al interior de sí mismo; el autor se pierde al regodearse en pequeños detalles de golpes y sangre. Sobra decir que la lectura de L’équation africaine no me produjo mayores sensaciones, más bien me dejó fría y en algunos pasajes más bien me produjo desagrado.

“No hay silencio que no termine”, es un verso de Pablo Neruda, que pareciera que hubiese sido escrito para darle un título al libro de Ingrid Betancourt. Confieso que no he sentido ningún deseo de leer los testimonios que desde hace algún tiempo están apareciendo en las librerías colombianas, supuestamente escritos por las personas que han sufrido el oprobio del secuestro. No obstante, la entrevista de Héctor Abad Faciolince a la autora, y su comentario lúcido, como todo lo que él dice o escribe, que se trata de una verdadera obra literaria, me sembró el interés por su lectura, el cual se incrementó con el artículo de Santiago Gamboa; entrevista y comentario publicados por la prensa en el segundo semestre de 2010. Lo leí despacio, tratando de sumergirme en el horror descrito en las 689 páginas de “Même le silence a une fin”, Editions Gallimard, 2010. Lo leí en francés, ya que las traducciones rara vez son fieles a las obras originales.
Mi relación con Ingrid ha pasado por diferentes etapas. La primera fue una gran admiración por su valentía; me refiero a las huelgas de hambre que hizo en el Senado colombiano o como cuando se postuló como candidata a la Presidencia de la República. También seguí con mucho interés su campaña, en la que creo recordar que distribuía condones en la calle; uno de los aspectos que influyó en mi decisión de votar por ella, ya que apruebo las posturas contestarias, además de ser un acto de sensatez en un país de doble moral como es el nuestro. Pero cuando fue secuestrada, debo confesarlo, sentí cólera y rechazo, ya que creía que ella había buscado ser secuestrada, no para quedarse 6 ½ años de su vida pudriéndose en la selva, sino para ser liberada en 48 o 72 horas con un comunicado de las FARC, lo que en ese entonces sucedía con alguna frecuencia, y lo que habría aumentado su popularidad. Durante esos años de infortunio me llegó a desestabilizar que sólo preguntaran por ella; ya que era consciente que habían muchas otras personas que estaban sufriendo el mismo calvario. Pero luego hubo un cambio en mi actitud. Cuando regresé a Francia en 2005 y vi su rostro en las Alcaldías de ciudades y pueblos por los que pasaba, entendí que ella visibilizaba la infamia del secuestro. Poco tiempo después yo misma hacía parte de uno de los grupos de apoyo a Ingrid Betancourt. El día de su liberación lloré, sentí que el terror que había vivido, era el mismo que mi país ha experimentado en esta larga guerra fratricida en la que estamos inmersos hace ya más de cincuenta años.
“No hay silencio que no termine”, es un libro muy bien escrito, con una gran riqueza de lenguaje, que muestra el gran dominio que Ingrid tiene del francés. Tuve la sensación que la autora quiso utilizar un filtro que la protegiese de los recuerdos del cautiverio, no hay que olvidar que la lengua materna de Ingrid Betancourt es el castellano; así que al filtrar las palabras en un idioma que es más lógico que el nuestro, aunque sea también de origen latino, permitió que el dolor se atenuara. Ese filtro, al llegar a mí, volvió a operar. Lo leí con sangre fría, antes de leerlo creí que iba a llorar, que me iba a estremecer pensando en la ignominia que le había tocado enfrentar y a la cual yo jamás podría sobrevivir. Pero no, no lloré, ni se me puso la carne de gallina. El velo que Ingrid utilizó para no exponer su dolor en una vitrina como si fuese una herida supurante, sino más bien como un velo de una textura fina, cuyo material es el pudor, le permitió mostrar la adversidad y el delirio humano. Pienso que esa es la gran estrategia literaria que hace que su libro no sea un simple testimonio de una víctima, sino un libro sobre la condición humana.
“No hay silencio que no termine”, nos muestra la vileza en toda su dimensión. Es un fresco de las bajezas y de la humillación, a las que somos capaces de llegar cuando la frontera entre la razón y la locura se hace tan tenue como una simple vara en la que caminamos como funámbulos. Pero también es el fresco del deseo de poder que puede apoderarse de nosotros cuando somos incapaces de ver en el otro a un ser humano con nuestras mismas debilidades, necesidades, angustias. Estoy convencida que para las FARC este libro es un golpe enorme, como si se tratase de un bombardeo de gran magnitud; puesto que nos muestra que todo el supuesto argumento “revolucionario” y “los deseos por una sociedad más justa y equitativa” son una gran falacia en el corazón de una guerrilla que hace tiempo está en los estertores de una enfermedad terminal, pero que por una u otra razón, se niega a morir; aunque todos conocemos la verdadera razón, sabemos que el narcotráfico, la guerra y las ganancias, con multitud de ceros a la derecha, evitan que haya una luz al final del túnel.
Blog: El Hilo de Ariadna en www.elespectador.com (sección cultura)
Blog: Voces del Silencio en beluesfeminas.blogspot.com

FIESTA CON HAVANA CLUB, novela negra cubana

Un nuevo autor de novela negra cubana aterriza en el panorama literario español. De la mano de Editorial Amarante, Andrés Casanova nos presenta la novela “Fiesta con Havana Club”.
La novela negra cubana es conocida en España por sus dos baluartes más importantes y jóvenes: Amir Valle y Lorenzo Lunar, muy premiados y de reconocido prestigio internacional. Sin embargo, merece la pena descubrir nuevos autores de la calidad de Andrés Casanova. En los años setenta del pasado siglo en Cuba comenzó a surgir con pujanza la novela negra policiaca, y fueron autores como L. Rogelio Nogueras o Daniel Chavarría los que potenciaron y dignificaron el género. En nuestro país comenzamos a conocer el género “hecho en Cuba” a través de Leonardo Padura, que con Tusquets tiene publicados una veintena de títulos, uno de los más conocidos es “Vientos de cuaresma”, es muy famoso su detective Mario Conde. Este autor rompió el melón con una descripción realista de la sociedad cubana y dejó entrever una cierta crítica social en su obra, tal vez más acentuada en sus últimos libros donde escribe sobre el desencanto. Con el camino ya abierto surgieron los dos autores reseñados: Amir Valle, publicando con Planeta y otras, tiene desplegadas una docena de novelas disponibles al lector español. Y Lorenzo Lunar, con una decena de títulos en las editoriales Edaf y Almuzara. Aunque se podría nombrar a más autores, esta reseña no pretende ser un estudio sobre la novela negra cubana, el cual está por hacer con rigor y profundidad. Es significativo que los tres más importantes estén fotografiados en la galería de retratos del templo de la novela negra, la librería barcelonesa “Negra y criminal”, por cierto que la editorial Amarante, para la que publica Andrés Casanova, cuenta con un autor entre sus filas en la galería “Negra y Criminal”: se trata de Carlos de Tomás, del cual ya reseñamos en esta misma página su última novela negra “Café Bramante”.
La última generación de autores cubanos aborda, desde el género negro, temas como la corrupción, la tortura, el narcotráfico, el contrabando, la prostitución, etc. Males que aquejan a cualquier país latinoamericano… y de otros lugares, con independencia de su color político. Lo esencial, y común denominador de los autores, es: que no explican la realidad de cuba, simplemente la narran aprovechando el género. Escudarse en la ficción es una manera de hacer crítica social. Y no es exclusivo de ellos, algunos de los autores de la novela negra nórdica no dejan títere con cabeza, y ahora estoy recordando las palabras que dijo Juan Madrid en una entrevista concedida hace un año al periódico El Mundo: “La única literatura posible hoy en día es la negra… Nada de escritores encerrados en su torre de marfil. En este mundo no hay más que soledad, angustia, explotación, violencia. O se cuenta así o no se cuenta… Cuando te pones a escribir, lo quieras o no, la realidad se cuela por todas partes, no existe un escritor apolítico, porque su oficio es el de contar conflictos.”
La ciudad de la Habana da para mucho, y por eso no quiero dejar de mencionar que otros autores actuales (no cubanos) del género han utilizado a Cuba y en especial a La Habana como escenario de la acción de su novela y con descripciones de personajes cubanos que podríamos poner en cuarentena, pues nos obliga a pensar que por ejemplo un novelista español, me acuerdo de José Luis Muñoz con su obra “Llueve sobre la Habana”, a pesar de su buena intención, de describir la relación del fuerte sobre el débil, de meternos poéticamente en La Habana; sin embargo, no tiene “el sabor” que nos transmiten los autores cubanos.
“Fiesta con Havana Club”,de Andrés Casanova, tiene todas las características señaladas con anterioridad, y añado más: La poética de la narración y el delicioso surrealismo que nos hace sonreír a cada página. Como dice la sinopsis: “Se trata de una novela de espionaje donde la acción nos conduce por el laberinto físico-mental de una hermosa y joven cubana, Zhenia Ortiz, que tiene por encargo ganarse la confianza del asesor principal del Ministro de Desarrollo Técnico. Una novela llena de intriga y acción; con policías cubanos, políticos, comerciantes extranjeros, funcionarios corruptos, personajes del hampa, marginados, etc. Un cóctel al que no le podía faltar la Santería ni los nuevos cristianos, cuyo resultado es un inaudito policiaco en el que no sólo actúan personas de carne y hueso. El autor cubano ha diseñado unos personajes, como el capitán Tony Ramírez, o su compañero Osvaldo Cantabria, que no se alejan en absoluto del estereotipo del detective clásico europeo. Andrés Casanova nos ofrece una visión distinta de La Habana, y lejos de narrar el lado más frívolo, a pesar del sentido del humor y un cierto surrealismo, crea una atmósfera alrededor de los protagonistas que por sí misma nos introduce en la historia íntima de cada uno de ellos; y afloran los sentimientos, las cargas del pasado, los prejuicios e incluso las frustraciones”. De una narración y factura impecable, la acción de “Fiesta con Havana Club” no nos deja perder ni un ápice de interés hasta terminar su lectura. Una Cuba que se mira hacia dentro, “… lo más preocupante era que estos enemigos de ahora no parecían en realidad agentes de la CIA, seres de carne y hueso, sino demonios…” Una novela continuadora y en la estética de “Tormenta tropical de verano”, novela negra que cuajó un gran éxito tanto en cuba como en Méjico.
De Andrés Casanova cabe destacar, que tiene escritas una docena de novelas y aunque esta es la primera que publica en España, sí fueron publicados varios libros de poesía en editoriales españolas en la década de los 90, destacando en la antología “Poesía Cubana Hoy”, Editorial Grupo Cero, Madrid, 1995.
Eladio Martín (Élmar) para Crítica de Libros
Ficha bibliográfica:“Fiesta con Havana Club”, Andrés Casanova. Editorial Amarante, Salamanca 2011. (Novela negra) Formato: ebook sin DRM desde editorialamarante.es; 65.673 palabras aprox. ISBN: 978-84-939625-3-1 (Archivos de compatibilidad: ePUB y MOBI para Kindle desde la misma web).

El misterio de la dieta secreta (Luis Oliván)

En Tarragona, durante las excavaciones para la construcción de un aparcamiento, aparece un fragmento de una antigua lápida romana. Carles, que trabaja en la construcción porque su titulación de arqueólogo no le ha servido para conseguir otro trabajo, decide emplear todas sus energías en traducirla.

Tras largas vicisitudes, descubre que la otra mitad de la lápida fue encontrada en el siglo XIX en Pompeya, y se pregunta qué secreto podría contener aquella losa de cuatrocientos kilos para que alguien se tomara la molestia de separar las dos mitades y llevarlas tan lejos la una de la otra.

El secreto puede estar en la parte final del texto, pues se trata de una receta secreta para adelgazar ideada por la dueña del prostíbulo más importante de Pompeya. Una dieta que podría hacer completamente rico al que la encontrase…

VENUS KHOURY-GHATA, PREMIO GONCOURT DE POESÍA 2011

VENUS KHOURY-GHATA, PREMIO GONCOURT DE POESÍA 2011

Por: Berta Lucía Estrada Estrada

El pasado miércoles 7 de diciembre fue otorgado el Premio Goncourt de Poesía a Venus Khoury-Ghata, quien ha ganado innumerables preseas literarias, como el Premio de la Academia Francesa (2009), el Premio Apollinaire o el Premio Mallarmé, entre otras.

Venus Khoury-Ghata nació en 1937 en el norte del Líbano, en un pequeño pueblo llamado Pshery, el mismo que vio llegar al mundo al poeta Jalil Gibran. Desde 1972 vive en París. Inicialmente trabajó para la revista Europa, dirigida en ese entonces por Louis Aragon, a quien ella, en compañía de otros colegas, tradujo al árabe. Es novelista y poeta, ha publicado alrededor de treinta títulos. Es de anotar que el New Yorker, al referirse a esta insigne poeta y novelista, dijo la siguiente frase: “Venus Khoury-Ghata es a la poesía lo que Gabriel García Márquez es a la novela”.

Su última libro Où vont les arbres? (¿Dónde van los árboles?) Mercvre de France 2011, indaga en su tema predilecto, la muerte. Ante nuestros ojos desfila la patria herida, violada, devastada por el fuego inclemente de la guerra. La Patria que tiene mil, un millón de amantes, la Patria que se casa todos los días con alguien diferente y a la que la autora llama madre:

“Se casa con guerreros y soldados de plomo

La casa se hundía a medida que ella se casaba de nuevo y que

Las lágrimas corrían por nuestras mejillas”

Es una progenitora que a pesar de estar muerta sigue engendrando hijos de hombres desconocidos que la violan en el patio trasero de un cementerio.

A veces es una madre que ama a sus hijos, pero otras:

“La madre quería vender a sus hijos pero ningún camino los aceptaba”

“Entre la madre y nosotros estaba la sombra del invierno”

“La madre nos quería con brazos largos… para introducirnos en su sueño

La madre, con cara de fuego, se pierde en las colinas o detrás de los árboles, es esquiva, a veces amante, pero en general violenta. Es una trashumante en un “paisaje sedentario”. Cree partir cuando en realidad es el camino el que avanza.

Cuando hace referencia a la casa, describe su techo como una tumba, pero también como un hueco que entierra el sol:

“La casa le dio la espalda

Ella cavó un hueco dentro de otro hueco y cada noche enterró un sol”

La madre, eterna lavandera, lava la sangre de la tierra mientras que las manos de sus hijos se transforman en piedras.

Al final se pregunta quienes somos para contar la vida de nuestros padres mientras morimos con cada lámpara que se extingue.

Nota: La lectura de este libro me hizo sentir que en vez del Líbano, arrasado por guerras intestinas, la poeta estaba hablando de Colombia y de nuestros ríos de sangre, un país muy diferente a aquellos que se empeñan en mostrar sus habitantes, marcados por el signo de la violencia y de la pobreza, como los más felices del planeta.
Blog El Hilo de Ariadna: www.elespectador.com, (sección cultura)

http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2011/11/19/giacometti-y-los-etruscos/

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http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2011/12/04/pompeya-el-arte-de-vivir/

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