Orígenes secretos. El superhéroe de Madrid (David Galán galindo)

Orígenes secretos, de david Galán Galindo

Orígenes secretos, de david Galán Galindo

No lo voy a ocultar: al principio, cuando te pones a leer esta novela, piensas que hay un montón de cosas medio cogidas por los pelos, o que no encajan, o que ya le vale al autor con las licencias que se toma, tanto en tono narrativo como en caracterización de personajes o composición de escenarios.

Luego reflexionas un poco y te das cuenta de que de lo que realmente se trata es de revivir el ambiente del cómic y reconoces que el trabajo es estupendo: una novela con personajes de cómic, con exageraciones y situaciones de cómic, con superhérores que son sólo medio carne y medio milagro y situaciones en las que podría aparecer en cualquier momento alguno de los viejos protagonistas de los tebeos.

Y de hecho aparecen, pero pasados por el filtro de Madrid, esa ciudad donde todo es posible en sus más recios rincones, donde conviven los modernos rascacielos con las viejas piedras de los Austrias, y los más modernos frikis con los personajes de la España profunda que aún echan de menos sus pueblos, sus pajares y su vacas.

Orígenes secretos es la historia del nacimiento de un superhéroe madrileño, y David galán nos sumerge en esa atmósfera de lo extraordinario donde los superpoderes se reparten, o quieren repartirse, con mayor generosidad que la suerte que otorga la vida. Y entre guiño y guiño, entre complicidad y complicidad, desgrana su enciclopédico conocimiento sobre el mundo del cómic, sobre las aventuras de cada villano y sobre lso orígenes, uno a uno de los Superman, Batman y Capitán América, manteniendo en el aire al pregunta de cuál debería ser el fenómeno que diese nacimiento a un héroe madrileño contra los malos de todo tipo que se adueñan de las calles.

La solución, que invito a que busquéis en el libro, pasa por la gente que cree en algo, aunque sea en los tebeos. La solución pasa por toda esa gente que tiene una especie de doble vida, con una parte enfocada a lo real y lo cotidiano y otra, no menos importante, a lso pequeños y grandes deseos que nunca dejó atrás.

Orígenes Secretos es, en cierto modo, un cómic sin dibujos. Una novela imprescindible que no puede perderse ningún aficionado al género. Yo me divertí leyéndola, pero seguramente me perdí algún chiste o algún detalle por no entender todas las alusiones al mundo de los viejos superhéroes.

Vale la pena olvidarse por un momento de lo real, o de lo que es canónico en una típica novela negra, y dejarse llevar por la magia, esa magia con colilla entre los labios, que nos propone David Galán en su Madrid de leyenda.

 

Javier Pérez

Talco y bronce (Montero Glez)

Talco y bronce.

Talco y bronce.

Hay por ahí gente que escribe porque les enseñaron de pequeños y les da pena dejar perder todo ese esfuerzo de sus padres y maestros. Otros se hicieron escritores porque las plazas de funcionario del servicio de aguas en el ayuntamiento de su pueblo estaban cubiertas y el negocio de churrero no se les daba bien del todo. Otros, los menos, acabaron de escritores como se acaba de calvo, de bajito o de narizotas: porque tenían un gen que les abocaba a ello y no les quedó más remedio. De estos últimos es Montero Glez, de los que antes se les llamaba escritores de raza, y ahora, en estos tiempos de pichaflojas, se les insulta calificándolos de vocacionales. Y tener raza es distinto que tener vocación, carajo… Pero ya hablaremos otro día de eso.

No es la primera novela que leo de Montero Glez. Tampoco las he leído todas, esa es la verdad, pero después de Sed de Champán y Pólvora Negra, dos obras absolutamente brillantes, sobre todo por la sensación que dejan, esperaba encontrarme el desgarro que siempre produce el choque entre la verdad, y la conveniencia, la ética y la estética, y sobre todo, lo que decimos desear y lo que realmente deseamos. Y no me falló: eso fue lo que encontré, en personajes que en nada se parecen a los frankensteins de las fórmulas editoriales, en escenarios a veces a media luz, a veces a oscuras, pero nunca artificialmente crepusculares. Los personajes de Montero Glez pueden ser putas o delincuentes, peor nunca niños guays ni vampiros adolescentes con pasaporte yanky.

¿Es una novela negra Talco y Bronce? Por supuesto. Lo es por su temática, por su ambiente, por el carácter de su u personajes y por la implacable mecánica que los genera y los tritura. Perop también es una novela social, y una novela psicológica, y por eso puede llegar a un público más amplio que los amantes del relato criminal. Talco y Bronce es una novela sobre lo que fuimos y sobre lo que deseamos, obre lo que se cocinó dentro del huevo y de la ninfa antes de la metamorfosis de aquella España franquista que terminó siendo más libre, pero nunca más valiente, que acabó siendo más rica, pero nunca menos miserable.

Montero Glez lo ha sabido ver y lo ha sabido transmitir. Ahora que se nos ha muerto Alvite, no conozco a muchos más que sepan.

Talco y bronce. No se la pierdan.

CON LA MUERTE A CUESTAS (Gabriela Urrutibehety)

Tapa Con la muerte chica

Gabriela Urrutibehety (2014) Con la muerte a cuestas. Letra Sudaca Ediciones

Un pueblo sobre la costa marítima de Buenos Aires, una pequeña historia que nadie quiere contar pero de la que muchos hablan en voz baja, fragmentos de una tragedia antigua, restos de un naufragio existencial que la arena y el tiempo no acaban de cubrir. San Augusto no es mucho más que el vacío que deja la breve marea del turismo veraniego al retirarse, un escenario donde los inviernos duran demasiado y los fantasmas regresan. Raúl Marelli tal vez se haya convertido en uno de esos fantasmas, mucho antes de ser el protagonista de una historia que nadie quiere contar. Raro, porque esa historia deambula entre diversos narradores que la autora recopila y reproduce con la levedad de un dibujo sobre el cristal empañado. Así, el secuestro y desaparición de la hija mayor de Marelli, Tencha, los viajes semanales de su madre a Buenos Aires, para marchar con otras madres alrededor de una pirámide que se yergue sobre otros silencios, la pasividad del padre, su resignada espera, conforman la historia que una anciana postrada en su casa necesita contar entera, antes de morir. Sin embargo, y lo aclara la delicada voz narrativa que enhebra esta novela, la verdad es un señuelo, no revela nada que otros no sepan aunque aprendieran a callar. Lejos de actuar como golpes de puño sobre el cristal empañado, la maestría narrativa de Gabriela Urrutibehety posa una mano suave pero implacable sobre los dibujos del invierno, difuminándolos en la inocencia feroz de Inés, que sueña con su ausente hermana Tencha, que ríe cuando imagina a su padre abriendo puertas a la libertad de sus pájaros de papel. Si tuviera que definir a “La larga muerte de Raúl Marelli”, diría que es una historia que se cuenta en sus silencios. Pocas veces, sin embargo, tendrá el lector otra oportunidad de disfrutar con cada palabra escrita, con cada movimiento de un texto escrito como una partitura: musical, intenso, inolvidable.

 

(del prólogo de Guillermo Orsi)

La playa de los ahogados_Domingo Villar

La playa de los ahogados_Domingo Villar¿Quién mejor que un gallego para desquiciar a cualquier otro que no lo sea?.  Tal vez sobre eso sepa mucho Rafael Estévez, ayudante del comisario Leo Caldas, quien pese a los vanos intentos que realiza, es incapaz de entender el modo de ver la vida y, sobre todo, de dar respuestas, que tienen estos habitantes del noroeste de España.

Una muerte marca el comienzo de esta novela que se desarrolla en las Rias Bajas, en Vigo más concretamente. El cadáver de un pescador que el mar traerá a la playa, que devolverá de su gran estómago, será el  inicio de una serie de pesquisas que llevarán a la resolución del caso.

La difícil relación del hombre con sus congéneres en un mundo rural donde el código de honor entre los hombres del mar, la palabra dada y la hombría – en su mejor sentido – , valían más que cualquier otra cosa.

La trama no se complica demasiado, aunque siendo gallegos quienes dan las respuestas, nunca se sabe por dónde va a transcurrir la investigación. Estévez, desbordado, tendrá que ir aprendiendo poco a poco a entender la manera de expresarse y de pensar  de esas gentes.

El comisario Leo Caldas, más curtido en las relaciones con sus paisanos, irá dando los pasos necesarios para resolver el asesinato, a la vez que desgrana la relación que mantiene con su padre.

Temas recurrentes para un autor que desarrolla su obra a la vera del Atlántico, en ese lugar en el que, algunos creyeron, se ubicó el paraíso: mar, muerte, aceptación o fatalidad y sorna.

Lleno de humor, del humor gallego, que tanto viene como va y lo mismo sube que baja, sin dejar nunca de estar en el mismo lugar; un libro que también nos habla de muerte, que en esta región esquinada de la península se asume como una parte más del camino, cotidiana y sin estridencias.

Si eres gallego o gallega, te identificarás; si no lo eres pasarás un rato entretenido y, para todos,  os hará sonreir un curioso Libro de idiotas.

La deuda de Dancer, de John Lutz

La deuda de Dancer

La deuda de Dancer

Cayó esta novela policiaca en mis manos por pura casualidad, como suelen caer las buenas novelas, y también las malas, según pude comprobar más tarde…

Cuando empezamos a leer la deuda de Dancer, de John Lutz, no sabemos a quién le va peor, si al detective que recibe el encargo de investigar las deudas de un tipo al que han amenazado, o al propio tipo, que sale malparado de un par de encuentros con matones. Luego, con el tiempo, nos iremos enterando de que en el fondo se trata de una pregunta que carece de importancia, porque ni el uno ni el  otro es capaz de suscitarnos mayor interés.

La novela se basa en una idea bastante interesante, justo la que no debo contar, pero su desarrollo es un paseo dominical por todos los caminos trillados imaginables, mientras el lector va saludando, sombrero en mano, a un montón de arquetipos, situaciones y mecanismo demasiado vistos ya.

La novela encuentra su redención en algunas buenas frases que el autor va dejando caer a un lado y a otro, como si se olvidara de pronto de que está escribiendo una novela de mierda y se le escapasen toques de calidad que lo delataran como un escritor con posibilidades.

La deuda de Dancer es una historia más, otra , de un tipo borrachín y jugador que tiene una novia maravillosa y bellísima que lo adora y que hace lo imposible por ayudarle. Unamos a eso que el tal Dancer  tiene fobias que le quedaron de Vietnam, que el detective es pobre como una rata y amigo de un jefazo de la policía y verán que el autor tiene que ser muy convincente a veces para conseguir, con semejantes mimbres, que me haya acabado la novela.

Como dije, la idea central y la resolución, tienen un pasar. La conclusión es floja. La novela vale lo que cuesta si, como yo, se compra por dos euros. Si no, malamente.