Novela gótica | Crítica de Libros - Part 2
Critica de libros, comentarios, personajes, escritores, estudios y resumenes de libros. Literatura actual y clasica. Literatura espanola, literatura hispanoamericana, literatura norteamericana, literatura europea. Libros recomendados, best-sellers y obras selectas

Archive for the 'Novela gótica' Category

Nuestra Señora de las Tinieblas, de FRITZ LEIBER

nuestrasenoratinieblas_petertrSe han escrito innumerables cuentos sobre casas frecuentadas por fantasmas: viejos edificios que van desde castillos medieva­les hasta hoteles del siglo xx plagados de espectros, espíritus, poltergeists y un largo etcétera. En la ingeniosa variación de Leiber sobre el tema, los seres fantasmales son llamados «enti­dades paramentales», y no es sólo un edificio sino toda una ciu­dad (la actual San Francisco) la que está tomada por ellos. Ade­más, en un ingenioso y elegante cambio con respecto a nuestras expectativas, el protagonista del libro sólo puede saber que su casa está ocupada por fantasmas cuando la contempla a través de prismáticos desde una distancia de tres kilómetros.

Franz Westen es un escritor de edad mediana de obras de horror que vive rodeado de libros y revistas en un bloque de pi­sos de San Francisco. Se está recuperando de una prolongada adicción alcohólica que siguió a la prematura muerte de su es­posa, y ha disfrutado de una esporádica relación con una joven música que vive dos pisos más abajo. Franz está en el proceso de redescubrir la vida ordinaria, y encuentra un placer particu-lar en observar las estrellas y la ciudad a través de sus prismáti-cos. Una mañana examina Corona Heights, una empinada coli-na que nace en las calles a unos tres kilómetros de distancia, y ob­serva una pálida figura marrón que danza excéntricamente en la cúspide. Decide salir a caminar e investigar Corona Heights. Cuando llega allí, la misteriosa figura se ha marchado. Desde la cumbre de la colina, Franz busca la ventana de su propio piso, la divisa a través de las lentes y ve horrorizado una pálida figura marrón inclinándose desde la ventana y saludándolo con el brazo. Re­cordó una vieja canción popular: «Fui a casa de Taffy. Taffy no es­taba en su casa. Taffy vino a mi casa y robó un hue-so con tuétano».

Es un momento escalofriante, y las cosas suceden de mo-do misterioso a partir de entonces. Franz descubre que el edifi-cio donde vive fue antaño un hotel en el que se alojaba un ex-cén­trico estudioso de lo sobrenatural llamado Thibaut de Castries. Justamente, tiene un extraño libro cuyo autor es De Castries, titulado Megapolimancia: Una nueva ciencia de las ciudades. Ahora lee esta obra, aparentemente disparatada, de seudociencia, con renovado interés, y empieza a encontrarle un extraño sentido. De Castries creía que las ciudades modernas, con sus grandes cantidades de acero, hormigón, petróleo, papel y energía eléc­trica eran terrenos propicios para la formación de entidades paramentales, es decir, fantasmas apropiados a una era tec­nológica. Parecía que una línea sobrenatural de poder corría entre Corona Heights y el bloque de pisos (que fue antaño un hotel donde residía el mismo De Castries); Franz Westen es aco­sado por un ser paramental.

La novela contiene mucha conversación, pues la mayoría de la gente de Leiber es agradable de conocer. A pesar de la falta de acción en las partes medias del libro, la culminación de la historia es verdaderamente aterradora. El estudioso Franz des­cubre una espeluznante «Señora de las Tinieblas» que se sus­tenta de materias primas muy caras a su corazón. Al final, Franz llega al borde de la disolución, pero sobrevive. Nuestra Señora de las Tinieblas (Our Lady of Darkness) es un relato de horror sobre­natural de primera clase, escrito con toda la cómoda facili-dad de un viejo maestro. Es, evidentemente, una fantasía auto-bio­gráfica, que habla de sufrimiento real, pero también tiene una madura calidad.

Titus Groan, de Mervin Peake

0522Ésta es una de las más grandes novelas fantásticas en lengua in­glesa. Descrita con frecuencia como «gótica», Titus Groan no contiene elementos sobrenaturales obvios. Sin embargo, es in­deciblemente extraña, una tragicomedia de dimensiones fan­tásticas. El relato se desarrolla en un gran castillo en ruinas llamado Gormenghast, que parece elevarse en un mundo para­lelo que está en alguna parte fuera de nuestro espacio y tiempo. Los nombres de los personajes son ingleses (un inglés dickensiano) pero el escenario no es Inglaterra. Gormenghast existe en un ámbito alegórico, un mundo pétreo de antiguos rituales y tradición sofisticada, que incluso podría ser un símbolo de una Gran Bretaña en decadencia (o una civilización europea en decadencia). Pero el libro no tiene una atmósfera alegóri­ca: pese a los nombres absurdos o portentosos –Rottcodd, Ex­corio, el doctor Prunescualo, Agrimoho, la niñera Tata Gan­ga–, los personajes parecen reales; nos involucramos en su destino; no son meros «caprichos».

La larga y lenta narración trata principalmente del naci­miento y la primera infancia de Titus, heredero de Lord Se–pulcravo, el septuagésimo sexto conde de Groan, y de la rebe­lión de Pirañavelo, un ayudante de cocina de frente abultada y mirada fría que al parecer desea avanzar en el mundo echando abajo el castillo. En una de las primeras grandes escenas impor­tantes de la novela, Pirañavelo trepa a los tejados del castillo: «Rendido y mareado de fatiga y sintiendo el creciente calor del sol, vio extendido ante él un ruinoso panorama de fachadas montañosas, el paisaje de los tejados de Gormenghast, los riscos y los muros escarpados moteados por innumerables ventanas anónimas». Pirañavelo comprende que no puede luchar contra esta arquitectura inaccesible, pero puede actuar dentro de ella: puede descubrir todas sus habitaciones y pasillos secretos, y aprender las astutas artes de la zalamería y la manipulación. De modo que sigue este camino, ofreciendo su amistad a la her­mana adolescente de Titus, Fucsia, y a sus débiles mentales tías, Cora y Clarice Groan, entre otros. Más tarde, incendia la biblio­teca de Lord Sepulcravo, depositaria de todo el saber tradicio­nal y el ritual de Gormenghast, y de este modo lleva al viejo Earl a la locura y la muerte. Hay también una titánica batalla entre el cadavérico señor Excorio, el sirviente de Lord Sepulcravo, y el monstruoso cocinero del castillo, Vulturno, que termina con el destierro de uno y la muerte del otro. Pero el antiguo or­den es restaurado parcialmente, y la novela termina con la he­rencia por el niño Titus del patrimonio de su padre. «El Infer­nal Malicioso, el archigusano Pirañavelo» sigue en libertad para continuar sus maquinaciones en otro volumen (véase la entra­da correspondiente a Gormenghast de Peake [10]).

Mervyn Peake (1911–1968), nacido en China de padres ingle­ses, fue primero y ante todo un artista visual. Educado como pintor e ilustrador, pasó a la literatura durante la segunda gue­rra mundial (gran parte de su Titus Groan fue escrito mien-tras servía como artillero y artificiero en el ejército británico). De­mostró ser un brillante artista en prosa. No es sorprendente que uno de sus principales talentos sea la descripción vívida de arquitecturas y paisajes imaginarios. Sin embargo, como he di­cho, sus personajes son también sorprendentemente reales; Pirañavelo, en particular, es una creación notable: retorcido, rencoroso, pero también heroico. Y la trama en la que están envueltos los personajes de Peake es al mismo tiempo cómica y terrorífica. Una vez que se los ha experimentado, el mundo y los personajes de Titus Groan no pueden ser olvidados.

 

EL AMIGO DE LA MUERTE (PEDRO ANTONIO DE ALARCON)

De familia noble y venida a menos, Pedro Antonio de Alarcón nació en Guadix en 1833. Sus primeros años vacilan entre la teología y el derecho, pero la literatura fue la que definitivamente lo atrajo. Su educación, como todas las educaciones auténticas, fue la apasionada y arbitraria del autodidacta; las liquidaciones de las bibliotecas de los conventos saciaban su curiosidad jamás satisfecha. Aprendió el idioma francés sin ayuda de nadie. Ferviente anticlerical y decidido partidario de las reformas liberales, fue objeto de no pocas persecuciones. Aún no cumplidos los veinte años fundó con su amigo Torcuato Tarragó el diario El Eco de Occidente, que anticipaba El Látigo, publicación de propósito antimonárquico y de estilo satírico. Una polémica lo llevó a un duelo con García de Quevedo. Estas aventuras no tardaron en revelarle la mezquindad que es propia de los manejos políticos. Desilusionado, se enroló como voluntario en la guerra de Africa, a las órdenes de O’Donnell. En el campo de batalla ganó la cruz de San Fernando. A este episodio bélico debemos la novela epistolar Diario de un testigo de la guerra de Africa, que le dio popularidad e inverosímilmente dinero, ya que la primera edición alcanzó la cifra de cincuenta mil ejemplares; tenía veintisiete años. Gracias a las ganancias obtenidas realizó un viaje a Italia, que sería el tema de otro libro: De Madrid a Nápoles. En 1865 se casó con Paulina Contreras y Reyes, católica devota, de la que tuvo cinco hijos. El mismo Alarcón escribiría después: «Me casé y me cansé… ¡Qué poco amena es la tarde de la vida!… Me he aplastado en mi casa al lado de mi mujer y de mis hijos… en un «delicioso oasis». Tengo muchos árboles, siendo el más notable un moral de quinientos años, un emparrado magnífico, un gigantesco álamo negro y varias acacias y tres higueras, una de las cuales mide veinte varas de altura. Hay además granados, perales, moreras y no recuerdo qué más. De flores, rosales incomparables que han surtido a Paulina para todo el mes de María. Un jazmín de cuerpo entero, o sea, de tapia entera; dalias, lilas, adelfas, lirios hermosísimos, malvamoras, adormideras viudas, ciento cincuenta macetas de plantas exóticas, mucho mónibus, mucha yedra, muchos dompedros. He puesto pimientos, tomates, calabazas, pepinos, cebollas, que bastarán al consumo del año. Tengo perejil para cien familias. He comprado veintisiete gallinas y un gallo. Me dan de quince a veinte huevos diarios. Tengo una pava clueca, que se come cada día uno de los veinticuatro huevos que le puse, lo cual me tiene horrorizado… En fin, soy el verdadero tío campesino.» En 1869 el gobierno provisional le ofreció un cargo diplomático en los países escandinavos, que rechazó. Se hizo defensor de la Restauración y apoyó a Alfonso XII, que en 1875 lo nombró consejero de Estado. Poco después abandonó la actividad política para entregarse íntegramente a la literatura. En sus novelas cabe seguir la evolución de su pensamiento; de violento revolucionario llegó a ser un sincero y resignado conservador. Sus escritores preferidos fueron sir Walter Scott, Alejandro Dumas, Víctor Hugo y Honoré de Balzac. En 1891, a los cincuenta y cuatro años, suspendió para siempre el ejercicio de la literatura afectado quizá por la soledad en que lo dejaron sus contemporáneos, que no le perdonaron su cambio de posición política. Un día del verano seco y ardiente de 1891 murió en Madrid.

 En su estudio sobre Alarcón, Navarro González observa: «Sus novelas, escritas febrilmente en breves días y entre largos intervalos de intenso y heterogéneo vivir, más parecen fruto de contenidas vivencias, que súbita e inspiradamente explotan en su alma, que de largas y tenaces observaciones de la realidad.» De su copiosa labor literaria que incluye los siempre recordados El sombrero de tres picos, El capitán Veneno, La pródiga, El niño de la bola, El escándalo, hemos rescatado dos cuentos de Narraciones inverosímiles: El amigo de la muerte y La mujer alta, leyenda que Alarcón oyó de los labios de los cabreros de Guadix.

 España, que inspiró a tantos y famosos escritores románticos, produjo unos pobres y tardíos reflejos de ese movimiento. Constituyen una honrosa excepción Rosalía de Castro, cuya expresión más alta se halla en su idioma natal y no en el dialecto académico aún hoy en boga, Gustavo Adolfo Bécquer, velado espejo del primer Heine, José de Espronceda y Pedro Antonio de Alarcón. Recordamos esta circunstancia para que el lector comprenda y disculpe algún exceso en el manejo del epíteto y de la interjección.

 La imagen de La mujer alta asedió, sin duda, la mente de Alarcón y figura, asimismo, ennoblecida y despojada de su carácter demoníaco, en El amigo de la Muerte. Este relato, en su primera mitad corre el albur de parecer una irresponsable serie de improvisaciones; a medida que transcurre, comprobamos que todo, hasta el desenlace dantesco, está deliberadamente prefigurado en las páginas iniciales de la obra.

 En mi infancia trabé conocimiento con los relatos elegidos ahora; el tiempo no ha borrado el buen espanto de aquellos días. Hoy que mis años corren parejos con el siglo, lo releo, no con la fácil hospitalidad de la edad primera, pero con pareja gratitud, con emoción idéntica.

CUMBRES BORRASCOSAS (Emily Brönte)

Cumbres Borrascosas cuenta una historia dramática, trágica. Arranca con la llegada al hogar de los Earnshaw del niño Heathcliff, traído por el padre de la familia desde Liverpool. Ignoramos de donde ha salido esta criatura que pronto trastornará por completo la tranquila vida de su familia adoptiva así como la de sus vecinos, los Linton.

Es una historia de amor y de venganza, de odio y locura, de vida y de muerte. Catherine Earnshaw y Heathcliff desarrollan una relación de dependencia mutua a lo largo de su vida, desde la infancia hasta más allá de la muerte. La libertad que Heathcliff representa no es la más idónea para una mujer que pretende ser respetable, y Catherine acabará casándose con el hijo de los Linton, Edgar, magistrado de la región. Éste le dará un hogar, la Granja de los Tordos, y estabilidad.
A lo largo de dos generaciones, cuyos nexos comunes serán Heathcliff y la observadora y narradora de la historia, Nelly Dean, descubrimos el pasado y el presente de los personajes, en versiones distintas de sí mismos.
El Sr. Lockwood acaba de regresar de realizar una visita a su vecino, el Sr. Heathcliff, en Cumbres Borrascosas, y allí ha conocido a una joven arisca y a un muchacho hosco. Intrigado por la relación entre todos ellos, el Sr. Lockwood pide al ama de llaves, Nelly Dean, que le cuente la historia de los habitantes de Cumbres Borrascosas, y en particular del Sr. Heathcliff.
Es entonces cuando descubrimos que éste es un niño que llega a la

http://cuantoyporquetanto.com/htm/libros/libros_cumbresborrascosas.htm

La acción transcurre en el Infierno. Los personajes, no sé por qué, llevan nombres ingleses.  J. L. Borges.

www.cumbresborrascosas.net

La dama del sueño y otros relatos (Wilkie Collins)

La dama del sueño y otros relatos (Wilkie Collins)

En la dama del sueño se recopilan cuatro relatos que basculan entre los fantasmagórico y lo misterioso. Tres de ellos ya aparecían en La reina de corazones. 
La dama del sueño. Es un relato excelente, con una gran atmósfera de pesadilla, y un personaje principal sin suerte que parece abocado a no poder dormir por la incertidumbre de ser encontrado por una mujer que primero fue un sueño.
¡Volar con el bergantín! Mi relato favorito de los cuatro. Es un impresionante relato de suspense y tensión, un hombre atado y amordazado en la bodega de un barco, rodeado por barriles de pólvora, con una vela que se va consumiendo poco a poco. Un relato conciso, que va in crescendo y que es capaz de hacer sudar al lector. 
Fauntleroy. Es el relato que menos me ha gustado. En una pequeña reunión se cuenta la verdad sobre un hombre, Fauntleroy, que es tomado como ejemplo de villano. Es de esos relatos que se disfrutan al recordarlo más que al leerlo, cómo y por qué realizó todos aquellos sacrificios por una persona, cómo soportaría la visión que tenían lo demás de él.
La mano muerta. Otro gran relato de suspense con toques de terror. Un hombre se aloja en una posada en la única habitación libre. En la cama de al lado, un cadáver. Y fuera, la lluvia. Wilkie Collins es un maestro en jugar con los elementos de la naturaleza y unirlos a la acción. El relato tiene un gran tono de suspense y miedo, por momentos me recordó a Poe.
En resumen, un “pequeño gran” libro de relatos y un ejemplo de por qué a Borges le entusiasmaba la obra de Wilkie Collins. Sami, muchas gracias por el regalo. Me han entrado ganas de volver a los clásicos…

La muerte (Thomas Mann)

Interesante y sutil relato, con aires decimonónicos y un cierto toque gótico, sobre el modo en que un hombre presiente la proximidad dela muerte. da a veces la impresión de que presintiéndola la convoca, y que preparándose para ella le allana a la vez el camino.
Los ambientes, cuidados en su frialdad, predisponen también al lector a la espera, y el ritmo de la narración parece hacernos desembocar en un estado de ánimo donde sólo esperamos lo inveitable. En esta pequeña obra, de una páginas apenas, podemos observar toda la maestría de mann en el manejo del tiempo en conjunción con un desarrollo de la trama muchho más directod e lo que acostumbra el autor.
Traten de encontrarla.

www.javier-perez.es

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