Novela de aventuras | Crítica de Libros - Part 2
Critica de libros, comentarios, personajes, escritores, estudios y resumenes de libros. Literatura actual y clasica. Literatura espanola, literatura hispanoamericana, literatura norteamericana, literatura europea. Libros recomendados, best-sellers y obras selectas

Archive for the 'Novela de aventuras' Category

SANTA COMPAÑA, por Rubén Sancho

Portada de la novela Santa compaña, fotograía de E. de JuanAdentrarse en una novela de Salvador Moreno Valencia es penetrar en un universo de pasiones, sentimientos y sensaciones que trascienden las reglas establecidas y golpean al lector en las mismísimas entrañas, el cuál asiste extasiado al festín literario que le están ofreciendo.

“Santa Compaña” ahonda en la percepción sensorial del mundo que nos presenta siempre el autor, un artista multidisciplinar que acude a la literatura para dar rienda suelta a aquellas pasiones que quedan habitualmente ocultas en su interior.

La novela nos presenta un juego ininteligible y apasionante, en el que nada es lo que parece y todo parece lo que no es, un lupanar literario en el que Dediegos, el escritor que protagoniza la historia, ha perdido el control sobre su vida, sobre sus personajes y sobre su obra en general.

Una pregunta subyace a lo largo de toda la novela, una cuestión por resolver que Salvador deja en manos del lector, su cómplice, su amigo, su confidente. Una pregunta sencilla y compleja a la vez: ¿qué es más importante: la obra o el autor? Dediegos se formula la pregunta mientras siente cómo el éxito se le escapa a través de la yema de los dedos, de los dedos que firman sus propias obras pero que no le pertenecen, los dedos, que no las obras.

Los personajes secundarios que acompañan a Dediegos en su viaje interior hacia su propia destrucción aportan el justo contrapunto, la certera yuxtaposición de caracteres que Salvador sabe presentar en bandeja de plata.

El manejo exquisito del tempo y de los tiempos es otra característica de “Santa Compaña”. Los saltos temporales, espaciales y psicológicos son continuos, pero lejos de confundir al lector le enriquecen, ya que cada elipsis, cada salto al vacío, cada cambio de dimensión está medido al milímetro.

El caos es aparente, la presentación aleatoria es buscada y la incongruencia de algunos personajes una metáfora de la vida misma porque todos caminan de la mano de la realidad aunque sólo regresan a ella para tomar impulso y retornar al mundo imaginario en el que sobreviven.

Salvador Moreno Valencia engancha al lector porque éste nunca sabe hacia donde le están llevando o cuál será el siguiente paso, aunque sí sabe que está disfrutando con una novela universal que no le dejará indiferente.

La Santa Compaña, la procesión de ánimas, asalta a los caminantes nocturnos y les invita a unirse a su procesión, la Santa Compaña, la novela, asalta al lector avezado y le invita a unirse a un viaje sin retorno.

RESUMEN

 

“Santa Compaña” nos presenta un juego ininteligible y apasionante, en el que nada es lo que parece y todo parece lo que no es, un lupanar literario en el que Dediegos, el escritor que protagoniza la historia, ha perdido el control sobre su vida, sobre sus personajes y sobre su obra en general, la cuál ha emigrado a otras firmas huyendo del fracaso recurrente que acompaña al escritor en su existencia.

 

El sonido lacónico de las balas

El sonido lacónico de las balas
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Fotografía de portada: E.de Juan
ISBN: 978-84-613-2095-0
3 horas de lectura
Autor: Salvador Moreno Valencia
Categoría: Narrativa
Subcategoría: Novela
N° de páginas: 84
Tamaño: 150×210
Estado: Público
Interior: Blanco y negro
Maquetación: Pegado

En mi afán por experimentar con la palabra, e intentar crear un estilo propio, conciso, he hecho muchas pruebas y una de ellas, que para mí ha sido satisfactoria, ha sido la forma de abordar a la hora de escribir un tema como el que subyace en esta novela corta que he titulado El sonido lacónico de las balas, no cuenta esta historia nada nuevo, pero sí lo hace en cuanto el lenguaje que he usado para contarlo sí puede que sea algo nuevo, al menos introduzco algo que al escribir cada vez voy introduciendo más en mis textos, objetos a los que doto de una cierta personalidad, y en antagonismo a estos coloco a los personajes que tienen un enfrentamiento con esos objetos, que en el caso de esta novela es una pistola a la que he bautizado como Anita, y Anita, además irá creciendo a medida que las circunstancias de los protagonistas de esta novela corta van pasando la factura a los mismos, para dejarlos relegados a éstos, Anita, la pistola al papel de meros observadores o poseedores del objeto, y Anita se convertirá en el objeto del deseo del grupo de jóvenes que en esta historia se dan cita para relatarnos a través de Lu, el infierno al que han sido condenados sin ser culpables de nada.


 
Sinopsis

Lu, hijo de la desesperación y el desamparo lucha por salir del coma profundo en el que se encuentra tras un accidente. Una desesperada huida del pasado, y del momento en que se convirtió en un asesino.

Anita será su ángel salvador.


 
Reseña de “El sonido lacónico de las balas”, de Salvador Moreno Valencia, por Rubén Sancho

Tras las líneas enemigas de la literatura políticamente correcta y sin hacer prisioneros, la prosa de Salvador Moreno Valencia se introduce en los vericuetos de las convicciones sociales y sale victoriosa en su lucha contra lo establecido por el statu quo literario de este país, dando un golpe en la mesa y gritando a los cuatro vientos ¡aquí estoy yo

Libre de ataduras estilísticas “El sonido lacónico de las balas” golpea directamente en la línea de flotación del lector, haciéndole hincar la rodilla ante el poder absoluto de Anita, regidora de las vidas de los protagonistas y hacedora latente de nuestra sociedad,  para someterse a su díscola voluntad.

Es precisamente Anita, y no el resto de secundarios que la acompañan en el viaje, la gran protagonista de esta historia. Presente en cada momento importante de la narración, cuando habla, ejecuta, cuando sentencia, todos escuchan, su voz no emite palabras, emite proyectiles de consecuencias impredecibles.

Sus acompañantes en este viaje a lo más execrable de nuestra sociedad son una metáfora intencionada de la juventud ausente que pulula por este mundo sin otro objetivo que el día siguiente, sin otra meta más que olvidar sus propias vidas.

Unas vidas que no tienen otro valor más que la bala, real o imaginaria, de una ruleta rusa por jugar, porque Anita sólo es una figura catártica que aúna en una única imagen toda la violencia latente de nuestra sociedad, donde la comunicación cedió el paso a la imposición y la única manera de compartir los sentimientos es a través de la soledad.

“El sonido lacónico de las balas” recoge todos estos elementos y los compone en una obra ágil e insinuante, ofreciendo la información justa en cada momento para que el lector vaya descubriendo, al ritmo que marca Lu, el narrador, de dónde viene y hacia dónde va la historia, con una vuelta de tuerca final inesperada que sorprende y remueve las conciencias.

En definitiva, una obra que no deja indiferente de un autor imprescindible, que huye de la atonía de nuestras letras, ancladas en genios del pasado y productos prefabricados del presente.


 
El sonido lacónico de las balas

De Salvador Moreno Valencia – Bubok 2009

Por Carlos Medina Viglielm

Leer y quedar heridos. Una historia de principios del milenio y por quien sabe cuanto.

Salvador Moreno Valencia nos abre una puerta, o tal vez no mete por el ojo de la cerradura para que por tres horas, veamos todo eso de lo cual escuchamos el final, dos o tres veces o más al día, en el telediario. Tantas veces que las imágenes pasan a ser apenas un índice en ascenso en las estadísticas.

Una historia que, con pocas diferencias, transcurre en Málaga, o en Barcelona, o en París, o en Río, o en Buenos Aires, o en Montevideo o…

Los protagonistas son lo que queda entre los desperdicios: daños colaterales del funcionamiento de la sociedad del hiperconsumo. Seres que, en un increíble retroceso histórico, sobreviven comunicándose casi por sonidos guturales, en la búsqueda de carroña para el sustento diario del cuerpo y de sus instintos primarios. Seres que nacen como humanos pero que se parecen cada día más a los gamos o a las hienas.

Un relato de tres horas que no se deja abandonar y que, a pesar de la crudeza de las situaciones, se transmite en un lenguaje fluido y por momentos poético. Un relato que nos provoca y nos lastima desde el espejo. Mas un relato, que bien vale la pena conocer.

 

 
El sonido lacónico de las balas según Ricardo Mena
El sustrato de la novela:

Primero, el yo narrador: se abre la escena con el protagonista saliendo de una pesadilla. No la recuerda, lo cual indica que, a su vuelta a la realidad, trata de olvidar las causas de su miedo. La novela será el sím …bolo entero de esa pesadilla que no vemos, pero que el narrador nos verterá mediante la acción posterior.

Segundo, sus circunstancias:

a) Sus amigos, como “Ju, [que] tuvo, COMO TANTOS OTROS, una desgraciada infancia, una infeliz, si cabe, adolescencia, y mucho más desdichada la juventud. Nos habíamos conocido en una pelea.” (énfasis mío). El “como tantos otros”, indica que el protagonista se desdobla en su amigo Ju como en un espejo. El lector intuye que la pesadilla de la cual ha despertado (y no recuerda, pues su consciencia la bloquea) se trata de lo que él dice sobre Ju, que dice más sobre él mismo que sobre su amigo. Sabemos pues que el secreto del protagonista deviene de un trauma, y así se corrobora más tarde preguntándose a sí mismo: “¿Era yo un monstruo victima de la sociedad en la que vivía? ¿Era un perturbado que encontraba en el riesgo, y en la muerte la satisfacción que no encontraba en mi vida de chico normal? ¿Era, para mi conveniencia, un efecto del deterioro de la relaciones entre mi padre y mi madre? ¿No estaban las relaciones humanas en general deteriorándose sin remedio? No podía entender aquella especie de canibalismo que practicábamos matando, asaltado a diestro, y siniestro, ¿no nos comportábamos como verdaderos inhumanos? Sí, verdaderos caníbales.”

b) sus padres. El desenlace y el culpable de los caníbales está resumido en este pasaje: “Papá que a mamá no la maté yo digo tras estar un rato caminando hacia nuestra casa.” Y aunque el padre asuma la culpa, es el narrador el que la descarga en él, esto es, el que se libera del trauma, de su trauma, de su neurosis, que sigue viva pues lo llena todo de oscuridad.

Culpar al padre de lo que el narrador es y hace no arregla nada para el narrador que, parece, al escribir este descargo, anular su libertad humana. Pero el confesor de estas cuestiones, el narrador, sabe que él es responsable, en mayor parte que nadie, de sus actos, por más que sus padres o sus amigos o su entorno le hayan condicionado. ¿Consigue su salvación, su liberación? La oscuridad reinante final parece decirle al lector que sigue dentro de la pesadilla, que aún el narrador no se ha despertado, que toda la novela ES la pesadilla, el SUEÑO que un Freud, utilizando el psicoanálisis, podría interpretar sólo por su propio riesgo, pues como dijo el mismo Freud: “no es posible conocer la biografía real de una persona.” Nabókov no hace más que reiterar esto mismo en cada una de sus novelas, especialmente en “La verdadera vida de Sebastian Knight.”

El estilo literario.

Vulgar, violento, soez, a lo Bukowski. El narrador no pretende pulir su obra de arte para el disfrute del lector, sino mostrar, en toda su crudeza literaria, cómo las palabras se devoran, como caníbales, a sí mismas.

Entonces, ¿qué saca el lector en claro?

Pues que la novela es un vómito neurótico sin solución de éxito en donde reina la oscuridad, el deseo, y la violencia sin control ni freno. La novela, por ello, parece manejarse en toda su integridad sin un orden consciente, pues ES la pesadilla soñada por el narrador y, por ende, el desorden liberado donde el subconsciente campa a sus anchas y es kafkiana y absurda, pues la piedad final que parece asumir el padre por la violencia del hijo, no es más que el narrador sufriendo la pesadilla de la cual quiere escapar.

Si la novela nace despertando de la pesadilla, el final donde el padre le habla es el último estadio antes de despertar.

El final es el momento antes del inicio de la novela. Brillante idea que Joyce utilizó en Finnegans Wake, por cierto.

La isla del tesoro (Robert L. Stevenson)

Jim Hawkins, ya adulto nos narra la historia según la recuerda, a excepción de tres capítulos que relata el Doctor Livesey.

El libro está dividido en seis partes con un total de 34 capítulos, no muy largos y con un lenguaje bastante técnico respecto al barco y la navegación y con algunas palabras ya en desuso.

La historia transcurre hace varios siglos, cuando embarcarse para hacer un largo viaje era una gran aventura.

Stevenson tenía 30 años cuando comenzó a escribir La Isla del Tesoro, su primer éxito como novelista. Los quince primeros capítulos fueron escritos en Braemar en las Tierras altas escocesas en 1881. Era un verano tardío, frío y lluvioso y Stevenson estaba con cinco miembros de su familia de vacaciones en una casita en el campo. El joven Lloyd Osbourne, hijastro de Stevenson, pasaba los días lluviosos pintando con acuarelas. Recordando esos momentos, Lloyd escribiría:

A los tres días de dibujar el mapa de Lloyd, Stevenson había escrito los tres primeros capítulos. Iba leyendo cada uno en voz alta a su familia que le hacía sugerencias. Lloyd insistió en que no hubiera mujeres en la historia. El padre de Stevenson se divertía como un niño con la historia y pasó un día escribiendo el contenido exacto del cofre marino de Billy Bones, que Stevenson adoptaría palabra por palabra. Fue también su padre quien sugirió la escena donde Jim Hawkins se oculta en el barril de manzanas. Dos semanas más tarde, un amigo, el doctor Alexander Japp, llevó los primeros capítulos al editor de la revista Young Folks, que se mostró de acuerdo con publicar un capítulo semanal. Stevenson escribiría un capítulo al día durante quince días, pero llegado cierto momento comenzaron a faltarle las palabras.

Cuando el otoño llegó a Escocia, los Stevenson dejan sus vacaciones de verano y regresan a Londres. Stevenson tenía un problema crónico en los bronquios. Preocupado por el plazo de entrega viajó en octubre a Davos, Suiza, donde la interrupción del trabajo y el aire limpio de montaña obran maravillas. Ya recuperado, fue capaz de seguir a razón de un capítulo por día y pronto termina la historia.

Durante su lanzamiento inicial en Young Folks entre octubre de 1881 y enero de 1882 la historia no logró atraer la atención ni sirvió para aumentar las ventas de la revista. Pero cuando salió a la venta como libro en 1883 no tardó en hacerse muy popular. El primer ministro Gladstone, se cuenta, permaneció despierto hasta las dos de la madrugada para terminarlo. Los críticos la elogiaron profusamente. El novelista americano Henry James alabó éste “…perfecto como un juego de muchachos bien jugado”. Gerard Manley Hopkins escribió “creo que Stevenson muestra más genio en una página que Sir Walter Scott en todo un volumen”.

Stevenson unió a los piratas para siempre con mapas, goletas negras, islas tropicales, y marineros con una sola pierna con loros sobre sus hombros. El mapa de tesoro con una X que marca de la posición del tesoro enterrado es uno de los apoyos piratas más familiares “, sin embargo es completamente una invención ficticia que debe su origen al mapa original de Stevenson. El término “La Isla del Tesoro” ha pasado a la lengua como una frase común, y a menudo es usada como un título para juegos, paseos, sitios, etc.

Gracias a las cartas y ensayos de Stevenson, sabemos mucho sobre sus fuentes e inspiraciones. El catalizador inicial era el mapa de la isla, que era esencialmente el argumento entero a él como el autor, como él dijo. Envió el mapa con su manuscrito al editor del libro, que más tarde dijo que el mapa se había perdido. Stevenson no tenía ninguna copia y quedo devastado. En los días anteriores a las fotocopiadoras, tuvo que construir otro mapa tediosamente desde el principio, asegurándoselo emparejó la trama esta vez. El nuevo mapa carecía del encanto del primero y nunca fue realmente la isla del tesoro de Stevenson, sin embargo, también se refirió a los recuerdos de las obras de Daniel Defoe, Edgar Allan Poe “El escarabajo de oro”, y Washington Irving “Wolfert Webber”, Stevenson dijo:

Stevenson dijo que la novela At Last, de Charles Kingsley también fue una inspiración clave. La idea para el personaje de John Silver El Largo fue inspirada por su amigo de vida real William Henley, escritor y editor. Henley perdió una pierna por tuberculosis en un hueso; El hijastro de Stevenson, Lloyd Osbourne, describió a Henley como:

Stevenson nunca había tropezado con un verdadero pirata en su vida. Sin embargo sus descripciones de navegación y marineros y la vida de mar son muy convincentes. Su padre y su abuelo eran a la vez faro-ingenieros y viajó con frecuencia en torno a la inspección de los faros de Escocia. Dos años antes de escribir La Isla del Tesoro, Stevenson había cruzado el Océano Atlántico. Tan auténticas eran sus descripciones que en 1890 William Butler Yeats dijo a Stevenson que La Isla del Tesoro era el único libro del cual su abuelo marinero había tenido nunca ningún tipo de placer parecido.

El protagonista es un adolescente que narra en primera persona sus aventuras, su nombre es Jim Hawkins y trabaja en la posada de sus padres llamada El Almirante Benbow. Él es un chico valiente, inteligente e ingenioso.

Un día llegó a la posada un viejo marinero con una gran cicatriz llamado Billy Bones. Al morir este Jim se hace con un viejo libro de cuentas y un mapa. Por eso se entera de la existencia de un tesoro legendario. Tras esta revelación Jim junto al doctor Livesey y el caballero Trelawney preparan una expedición para ir en su búsqueda.

Para ello el caballero compra un barco llamado “La Española”, pero al principio tiene problemas para encontrar tripulantes, hasta que un día se encuentra por casualidad con Long John Silver que es un antiguo marinero, pero que tiene muchas ganas de volver a la mar. Este es contratado inmediatamente como cocinero y él a su vez encuentra al resto de la tripulación que según sus palabras son unos “lobos de mar”. Así en tan extraña compañía se inicia la larga travesía.

Durante la travesía, Jim se cayó a un barril de manzanas, y allí escondido escuchó como Silver, preparaba un motín.

A partir de ahí la tripulación se divide en dos frentes. Uno con Jim, Redruth, Trelawney, Livesey, Gray, Humter, Joyce y el capitán Smollet. Y del otro lado el resto de la tripulación, borrachos la mayor parte del tiempo, dirigidos por John Silver, un pirata que a pesar de tener una pata de palo es muy ágil y posee una gran inteligencia.

El primer grupo, al llegar a la isla consigue salir del barco y refugiarse un una cabaña llamada la “Estacada”, una casa de madera con una empalizada para la defensa que había sido construida por el capitán Flint.

Cuando llevaban unos días en la isla la situación dio un gran cambio. Jim encontró a Ben Gunn que era un pirata que Flint dejó abandonado en la isla. Otro día Jim se marchó de la “Estacada”, sin decir nada a nadie y se dirigió al barco con la intención de recuperarlo ya que había quedado en poder de los piratas, y era su único medio de poder salir de la isla. Gracias a la astucia y a la buena suerte logro hacerse con el control y llevar la goleta a otra cala donde la dejo varada, para que los piratas no la pudieran encontrar.

A su regreso a la “Estacada”, Jim se llevo una gran sorpresa, ya que en lugar de encontrar a sus amigos. A quien encontró fue a Silver con los piratas que quedaban, que no eran muchos. Allí se entero de que sus amigos habían hecho un trato con Silver, quien a cambio de dejarles salir se quedaba con el mapa, la cabaña, las provisiones, la pólvora y la promesa de que el doctor visitaría a los enfermos.

Los piratas, decidieron ir a buscar el tesoro, llevando a Jim como prisionero. Al llegar al lugar señalado en el mapa, se encontraron con que el tesoro no estaba. Alguien se les había adelantado. En ese momento aparecen los amigos de Jim rescatándole y tomando como prisionero a Silver.

Fueron a la cueva de Ben Gunn, que es donde este había trasladado el tesoro. Tardaron casi un día en poder transportar el tesoro a “La Española.”

Asi emprendieron el viaje de regreso. Llegando a Bristol, tan solo unos pocos. Silver logra escapar con una parte del tesoro.

Al recordar el viaje y que parte del tesoro seguía donde Flint lo enterró, Jim hace esta reflexión: “Ni atado con cadenas a una pareja de bueyes podría nadie obligarme a volver a aquella maldita isla”.

Como se trata de una novela cuyos derechos pertenecen ya al dominio público, aquí os dejamos un enlace para descargarla. Si no es así, rogamos que alguien avise.

La Eneida (Virgilio)

eneidaVirgilio dedica los diez últimos años de su vida, del 29 al 19 a. de C.- a escribir la Eneida, un poema épico en hexámetros que iba a eclipsar todas las obras épicas precedentes de escritores romanos e iba a fijar las características del genero para los escritores épicos posteriores. En este poema se ensalza el origen y crecimiento del poder romano. Ciertamente por los años en que Virgilio comienza a escribir la Eneida se producen los hechos centrales que inician el principado de Augusto: Octavio regresa victorioso de Accio, la paz en el imperio es total, se concede el titulo de “Principe” y de “Augusto” a Octavio; en resumen, Roma vive unos momentos de gloria que pudieron inducir al poeta a lanzarse por los caminos de la épica. Al parecer el deseo de Mecenas y del círculo de intelectuales próximo a Augusto era que el poema se hubiera centrado en la figura del propio emperador; el logro de Virgilio fue prescindir de la glorificación personal y unir los destinos de Roma y de Augusto en la glorificación de los orígenes míticos de la ciudad. Para ello se sirve de la leyenda de Eneas, padre mítico de Roma y, al mismo tiempo, antepasado divino de Augusto.

El tema central del poema es, pues, la leyenda de Eneas, el héroe troyano que sobrevivió por mandato de los dioses a la destrucción de Troya y, tras un largo viaje, fundó un asentamiento troyano en Italia. La intencionalidad política de la Eneida es evidente ya en la elección del tema. Escogiendo la leyenda de Eneas como fundador de Roma, Virgilio relacionaba ésta definitivamente con la cultura griega. Por otra parte, se hacía descender “la gens Iulia”, a la que Augusto pertenecía, de Iulo, el hijo de Eneas; de esta forma, como según la leyenda Eneas era hijo de la diosa Venus, se establecían unos orígenes divinos para el emperador. Virgilio presentaba así el régimen de Augusto como el heredero natural del glorioso pasado romano: Roma y Augusto quedaban de esta manera identificados de forma mucho más sutil y eficaz.

Como obra literaria la Eneida es un poema de una extraordinaria complejidad. Sin duda Virgilio se inspiró en los poemas homéricos, pero al mismo tiempo, abandonando su primera vinculación con los “poetae novi”, se aproxima a la épica arcaica de Ennio y de Nevio, que habían ensalzado a los héroes de su historia nacional mezclando hechos históricos con aspectos legendarios. Virgilio logra unir en el poema el presente y el pasado, la historia y la leyenda con gran habilidad; las hazañas de Augusto y los logros y aspiraciones de su recién nacido Principado aparecen en el poema, no expuestos directamente como materia narrativa, sino en forma de disgresión profética o fabulosa: en el libro I, Jupiter pasa revista a la historia de Roma hasta la época de augusto; en el libro VI la sombra de su padre, Anquises revela a Eneas el destino de Roma como dominadora y civilizadora de pueblos; por último, Virgilio aprovecha el recurso épico a la descripción de las armas, tomado directamente de Homero, para realizar una descripción de la historia de Roma que culmina con la victoria de Accio y el triunfo de Octavio Augusto. La Iliada y la Odisea le sugirieron la composición del poema en dos partes: los seis primeros libros, en los que se narra la peregrinación de Eneas desde la destrucción de Troya hasta su llegada a Italia, recogen el modelo de la Odisea; los otros seis, que recogen las alternativas en la lucha por la conquista de Italia, recuerdan a la Iliada. A la influencia homérica se debe también la presencia de los dioses y sus interferencias en la vida humana.

Por otra parte, Virgilio se mantiene en la Eneida fiel al concepto romano de épica: es un poema nacionalista en el que no sólo Roma sino también Italia forma parte de los acontecimientos. Junto a la maquinaria mitológica, tomada del mundo homérico, aparecen en el poema, tratadas con gran respeto, antiguas creencias y prácticas religiosas, que estaban profundamente ancladas en la tradición romana. Es un poema que enaltece los sentimientos de piedad y religión, rasgos característicos de la antigua Roma y que Augusto intentaba restaurar. Eneas se nos presenta guiado paso a paso por la voluntad de los dioses en su tarea de establecer los “Penates” troyanos en Italia. Virgilio, aún reconociendo su deuda con Homero, supo imprimir a su obra un profundo sello de “romanidad”: pretendió reflejar los principios de la restauración religiosa y moral que se estaba realizando durante el Principado de Augusto.

El poema comienza cuando Eneas y sus compañeros llevan ya algunos años vagando en busca de la tierra donde, según el mandato de los dioses, han de fundar una nueva ciudad. Eneas, con los Penates de la destruida Troya, con su padre Anquises y su hijo Ascanio vaga, asistido por su madre Venus, durante mucho tiempo por el mar, cuando una tempestad los arroja a las costas de África. Allí se está levantando Cartago, la futura rival de Roma. Recibido hospitalariamente por la reina Dido, Eneas hace un relato de la destrucción de Troya y de los acontecimientos posteriores. Narra a continuación Virgilio los amores de Eneas y Dido, que se ven obstaculizados por Jupiter, quien recuerda a Eneas la misión encomendada por los “hados”; Eneas parte y Dido se quita la vida. Estos episodios ocupan los primeros cuatro libros y destacan de entre ellos la destrucción de Troya, narrada con tono verdaderamente épico en el libro II, y los amores de Dido y Eneas, que ocupan todo el libro IV de un gran valor dramático y centrado en torno a la figura de Dido, uno de los personajes más logrado del poema. La primera parte del poema termina con el descenso de Eneas al infierno, narrado en el libro VI; allí contempla los espíritus de personas desaparecidas y recibe de su padre Anquises una visión profética sobre sus descendientes. Es éste un libro de una gran belleza formal y dotado, al mismo tiempo, de un importante contenido ideológico y filosófico; en él se exponen las ideas de Virgilio, tomadas del Neoplatonismo, acerca de la vida de ultratumba y de la reencarnación.

Los seis libros siguientes, de mayor contenido narrativo y tono épico, narran la llegada a Italia de Eneas y sus compañeros y sus luchas principalmente con los Rútulos por el dominio de Italia. Destacan en estos libros algunos episodios, como el de Niso y Euríalo (libro IX) de gran valor dramático, el ataque de las amazonas dirigidas por Camila y, muy especialmente, el combate final entre Turno y Eneas que termina con la victoria de este último.

2.2.2.- Lengua y estilo de la Eneida.

Desde el punto de vista de la evolución del género épico, la Eneida se distancia de todos los poemas anteriores: por primera vez en un poema épico se insertan en la narración recursos y tonos literarios dramáticos y líricos. El estilo de la Eneida es nuevo; Virgilio varía el tono del poema según los momentos y alterna con gran naturalidad la solemnidad épica con el lirismo más puro y con momentos de fuerte dramatismo. Probablemente no alcanza la grandeza de Homero, pero construye una obra de gran humanidad; este es el rasgo más característico de Virgilio: el poeta canta al hombre que sufre para obedecer su destino y no al guerrero que combate. En este carácter lírico de la Eneida, que tan bien se adecua al propio carácter del poeta, se observa la influencia del “epilio” alejandrino. Aunque Virgilio imita a Homero y se inspira en él, su concepción de la poesía es ya muy distinta. Homero es el representante paradigmático de una épica primitiva, pensada para ser recitada generalmente con acompañamiento musical; su intención era exclusivamente cautivar y entretener. Virgilio, por su parte, es un poeta erudito: su obra es producto de un intenso estudio de la fuentes y de los modelos tanto griegos como latinos.

Uno de los aspectos más criticados del poema virgiliano es el tratamiento de los personajes, en concreto el de Eneas. Se acusa a Virgilio de crear un personaje excesivamente frío, atento solamente a la voluntad de los dioses y con poca vida. El rasgo más característico de Eneas es la “pietas” y es más un héroe humano que un héroe guerrero como los homéricos. El segundo personaje en importancia es Dido, cuyos amores con Eneas son el centro del libro IV; este personaje está tomado de la tradición épica latina: Nevio ya la había introducido en su poema. Virgilio nos la presenta como una víctima de los dioses. La figura de Dido desmiente a quienes consideran que Virgilio era demasiado blando como para crear caracteres fuertes; es Dido, quizá, la figura más lograda de la Eneida y está llena de fuerza y pasión humana.

La Eneida es una obra de extraordinaria perfección estilística y métrica, aunque su autor pidió en su testamento que se destruyera por considerarla inacabada. A pesar de los deseos del poeta, Augusto dio orden de que se publicara sin añadir nada, por ese motivo encontramos versos incompletos. Virgilio es el creador de un lenguaje poético clásico de extraordinaria perfección formal. Su estilo se caracteriza por la ya comentada variedad de tonos y por la cuidada selección de términos: alterna la utilización de neologismos (términos nuevos) y de arcaísmos que dan solemnidad al texto. Logró además una perfecta adaptación del hexámetro a la lengua latina.

“El Codice Maya” de Douglas Preston

Tres hermanos muy distintos deben cumplir con la última voluntad paterna: emprender la peligrosa búsqueda de la herencia. Pero esa enorme colección de arte perdida en la selva incluye un tesoro codiciado por muchos. Tres héroes singulares contra ambiciosos sin escrúpulos, en un trepidante desafío comparable a Indiana Jones.

LAS AVENTURAS Y DESVENTURAS DE LA FAMOSA MOLL FLANDERS (DANIEL DEFOE)

Moll Flanders

 Si no me engaño, el hallazgo esencial de Daniel Defoe (1660?-1731) fue la invención de rasgos circunstanciales, casi ignorada por la literatura anterior. Lo tardío de ese descubrimiento es notable; que yo recuerde, no llueve una sola vez en todo el Quijote. Más allá de esa tecniquería, como diría Unamuno, es admirable en su labor la continua creación de personas queribles y pecadores y el agrado peculiar de un estilo que no adolece nunca de vanidad. Saintsbury opina que su obra marca una etapa entre la novela de aventuras y la hoy llamada psicológica; las dos, de hecho, se confunden. El Quijote no es menos el carácter de don Quijote que los trabajos que padece; Robinson Crusoe (1719) no es menos el sencillo marinero, de origen alemán, que arma su habitación en la isla desierta que el penetrante escalofrío de la huella humana en la arena. Defoe, dicho sea de paso, mantuvo en el puerto de Bristol un largo diálogo con Alexander Selkirk, que vivió cuatro años y cuatro meses en la isla de Juan Fernández, al oeste de Chile, y que sería el prototipo de Crusoe. Conversó al pie del patíbulo con el ladrón de caminos Jack Sheppard, que fue ahorcado a los veintidós años y cuya biografía escribió.

 Nieto de un señor rural e hijo de un carnicero, Daniel Defoe nació en Londres. Su padre firmaba Foe; Daniel previsiblemente agregó la partícula nobiliaria. Recibió una esmerada educación en un colegio disidente. Los negocios lo llevaron por tierras de Portugal, de España, de Francia, de Alemania y de Italia. Se le ha atribuido un panfleto contra los turcos. Estableció un negocio de mercería. Conoció la quiebra, la cárcel y la picota a la que dedicó un himno. No desdeñó el ejercicio del espionaje; trabajó por la unión de los dos reinos de Inglaterra y de Escocia. Abogó a favor de un ejército permanente. Ajeno a toda disciplina partidaria, se malquistó con los conservadores y con los liberales. Guillermo de Orange había ascendido al trono; la gente lo acusaba de no ser un inglés de pura cepa. En un folleto de vigorosos dísticos decasílabos, Defoe razonó que hablar de un inglés de pura cepa es una contradictio in adjecto, ya que todas las razas del continente se habían mezclado en Inglaterra, el albañal de Europa. En ese curioso poema ocurren los versos

 The roving Scot and bucaneering Dane,

 whose red hair offspring everywhere remain.

(El merodeador escocés y el danés bucanero, cuya prole de pelo colorado perdura en todas partes.) Esta diatriba le valió una pensión. En 1706 publicó el folleto que se titula Relato auténtico de la aparición de la señora Veal.

 Las Aventuras del Capitán Singleton, en Africa, prefiguran en un estilo muy disímil las futuras novelas de Rider Haggard.

 Era demonólogo; su Historia política del Diablo data de 1726.

 No deja de asombrarnos pensar que la recatada picaresca española, que nunca se atrevió a lo carnal, es la lejana antepasada de Las venturas y desventuras de la famosa Moll Flanders (1721), con sus cinco maridos, con su incesto y con sus muchos años de cárcel.

 Marcel Schwob tradujo este libro al francés; Forster lo ha ponderado y analizado.

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