Rimas contra Pietro Aretino, Niccoló Franco

[Rime contro Pietro Aretino]. Estas rimas de Niccoló Franco (1515-1570) forman parte de las invectivas de los humanistas y lite­ratos del Renacimiento, a menudo triste­mente célebres por la grosería de referen­cias y obscenas alusiones privadas y mora­les; se conocen bajo el título general de Invectivas. Fueron publicadas por primera vez en 1541 en Turín (Casale) y luego con añadiduras en Basilea en 1546 y 1548 y, por su rareza, reeditadas en 1916. La virulencia verbal del autor, tristemente conocido por la Priapea (v.), se muestra sin recato en esta recopilación, escrita sustancialmente para vituperio de Aretino.

Se trata de unas quinientas composiciones entre sonetos, can­ciones, cartas, algunas veces dedicadas a un protector o a otros personajes, en los que Franco halla ocasión de lanzar toda clase de injurias contra su acérrimo enemigo. Estas Rimas contra Pietro Aretino, como declara el título de la primera parte de la obra, acusan a su rival de torpezas mo­rales, de asquerosidades incluso con fami­liares, de traiciones a amigos y engaños y mentiras por poco dinero. Son también nu­merosas las referencias a Carlos V y a Francisco I, y a los males del papado: al­gunos sonetos están dedicados a Ticiano y al retrato de Aretino, que sugiere alusiones burlonas y obscenas (100-101); otros a la muerte de Bembo, que dio un nuevo plan­teamiento al problema del idioma italiano (193-199). La mayor parte de sonetos de la segunda parte presentan un Aretino pastor y amanerado, con alusiones frívolas y pica­rescas sacadas de antiguos escritores. Estas Rimas de Franco son un documento de la vida moral del siglo XVI y literariamente de la tradición burlesca y despreocupada de Burchiello, Pistoia y Berni.

C. Cordié

Rihla, Abu Ali Muhammad ibn Battuta

[Viajes]. Nombre con que suele designarse el relato del viajero musulmán Abu cAli Muhammad ibn Battuta (1304- 1377), cuyo título completo es Tuhfat al- nuzzár fi gará’ib al-amsár wa-caya’ib alasfár [Regalo a los observadores acerca de curiosidades diversas ofrecidas por las ciu­dades y de las maravillas halladas en los viajes]. Natural de Tánger, en 1325 em­prendió un larguísimo viaje que, a través del norte de África, le llevó hasta las costes del mar Rojo. Visitó Arabia, Mesopotamia, Persia, Turquía, el sur de Rusia, Turquestán, Afganistán, India, China y Malasia. Re­gresó luego a Marruecos, de donde aún salió dos veces: una para visitar al-Andalus y otra para conocer el Sudán y, finalmente, en 1353, se fijó de un modo estable en Fez.

Allí, al año siguiente, dictó sus impresiones de viaje; en 1355 se encargó que hiciera la redacción definitiva, arreglando estilística­mente las notas, al granadino Muhammad ibn Yuzay al-Kalbí (1321-1356), quien rea­lizó su trabajo en el breve espacio de tres meses, anteponiendo un prólogo y redac­tando una conclusión, en los que indica cuál fue su participación en la obra. Los Viajes están escritos en lenguaje claro y sencillo, y tienen crecido interés no sólo por los datos geográficos que aportan, sino también por sus informaciones históricas, sobre todo de las costumbres observadas en los dis­tintos países. Sin embargo, no todo son observaciones directas, pues en algunos pa­sajes copia, o al menos resume, noticias que había dado a conocer el iniciador de este tipo de obras, el arabigoespañol Ibn Yubayr (v. Rihla). Las noticias más deta­lladas son las que Ibn Battüta dedica a La Meca, a Bagdad y Jerusalén y, sobre todo, al Extremo Oriente, China e India, sobre todo a ésta, cuya historia reciente relata con prolijidad. Edición del texto árabe y traducción francesa del mismo, por C. Defremery y B. R. Sanguinetti (París, 1874- 1879, 2.a ed., 4 vols.).

D. Romano

Al Rihla Al-Magribiyya, Muhammad ibn Muhammad al-Abdarí

[Itinera­rio occidental]. Relato de viaje del arabigo­español Muhammad ibn Muhammad al- cAbdarí, de Valencia (se desconocen las fe­chas de nacimiento y muerte). Siguiendo el género iniciado por Ibn Yubayr (v. Rihla), se trata de la narración de la peregrinación a La Meca que el autor realizó en 1289.

Al-cAbdarí partió, en compañía de su hijo, de Marruecos, y realizó el viaje, tanto el de ida como el de regreso, por tierra, reco­rriendo todo el norte de África. Aunque contiene numerosas noticias geográficas e históricas, con cierto sabor local, y relata todo lo que él mismo pudo observar, in­cluso las visitas y los estudios que realizó junto a los sabios de las distintas ciudades que visitó, su interés reside principalmente en este último aspecto, es decir, en sus da­tos acerca de la situación cultural de los países visitados, en especial los referentes al Occidente norteafricano. También in­cluye poesías, algunas propias. Está escrito con estilo académico, pero con sinceridad y exactitud. Fue obra bastante utilizada por los geógrafos e historiadores posteriores, por ejemplo, por el viajero Ibn Battüta (v. Rihla).

D. Romano

Rihla, Abu-l-Husayn Muhammad ibn Yubayr

[Viajes]. Relato de la peregrina­ción que el arabigoespañol Abu-l-Husayn Muhammad ibn Yubayr, de Valencia (1145- 1217), realizó a los lugares santos del Is­lam. La obra fue editada por W. Wright (Leyden, 1852) y más tarde por M. J. de Goeje (Leyden, 1907). Aunque Ibn Yubayr cultivó la poesía, su fama le viene de esta obra.

En el curso de su vida, Ibn Yubayr realizó tres peregrinaciones a La Meca; pero sólo nos ha legado su relato de la pri­mera de ellas (1183-1185). Partió, en com­pañía de un amigo, de Granada, el 3 de febrero de 1183; se embarcó en Tarifa con dirección a Egipto, y tras visitarlo remontó el curso del Nilo; estuvo en La Meca, re­gresando por Medina, Bagdad, Mosul, Da­masco, Tiro, Acre, donde se embarcó con destino a Sicilia, isla en la que permaneció durante algún tiempo, hasta que se decidió a regresar a su patria, desembarcando en Cartagena y de ahí se trasladó a Granada, donde llegó el 25 de abril de 1185. La Rihla es el relato de su viaje, escrito con estilo sencillo y claro, pero a la vez elegante, en el que refiere y comenta todo lo que vio personalmente, en especial, monumentos ra­ros y hermosos, siendo de destacar la cu­riosa descripción de una tempestad que le cogió en el viaje de regreso. Son muy interesantes las noticias que proporciona acerca de la vida del Islam oriental, sobre todo desde el punto de vista religioso, ya que Ibn Yubayr era una persona muy reli­giosa, que con posterioridad a ese viaje se inclinó al sufismo. También merecen aten­ción sus detallados datos sobre Sicilia.

No menciona para nada a los judíos, pero sí a los cristianos, contra los cuales siente mar­cada aversión. Después de él, el diario de viaje (rihla) se convirtió en género litera­rio, que cultivaron, entre otros, al-cAbdarI (v. Rihla al-magribiyya) y, sobre todo, Ibn Battüta (v. Rihla), que incluso copia o re­sume a Ibn Yubayr. Trad. francesa por Maurice Gaudefroy-Demombynes (París, 1949- 1951, dos fascículos).

D. Romano

Ricardo Wagner, su Obra, su Idea, Édouard Schuré

[Richard Wagner, son oeuvre, son idée]. Obra de Édouard Schuré (1841-1929), publicada en 1876. Es un estudio de la concepción filosófica y musical de Wagner, al que el autor considera menos como un genio reformador del teatro moderno, que en el sentido de expresión de una verdad, plasmador de todo el reino del arte y del pensamiento; no ya fenómeno alemán, sino fenómeno universal. Schuré parte de un fiel retrato del artista, cuya mayor virtud afirma ser la fidelidad al ideal, y las ob­servaciones sobre la originalidad de su con­cepción teatral, en la que se revelan, ad­mirablemente fundidos, el gran poeta y el gran músico de gigantescas ambiciones.

Pasa luego al examen de cada obra: Rienzi (v.), el drama del tribuno, trabajo juve­nil en el que ya se anuncia la personalidad del compositor; el Buque fantasma (v.), lú­gubre leyenda del marinero maldito, inspi­rada por la imagen fantástica del destino que amenazó a Wagner durante su travesía hacia Francia; Tannháuser (v.), la obra en que se reveló y que, poniéndolo por pri­mera vez en contacto con la leyenda po­pular, le dio la sensación de elevarse a una esfera superior a la Historia, esfera en la que el hombre se manifiesta en toda su fuer­za, en la libertad suprema; Lohengrin (v.), mito celta del Graal, renovado por Wagner en una creación que señala su paso desde el vigor instintivo y sensual de la natura­leza, al idealismo del espíritu; Tristán e Isolda (v.), maravilla de psicología musical, vigorosa expresión del mal de amores, con su fiebre, sus alucinaciones y sus combates; Los Maestros Cantores (v.), el drama sa­tírico en el ciclo trágico de la obra wagneriana; el Anillo de los Nibelungos (v.), epopeya gigantesca en la que Wagner ha querido dar nueva vida y profundo simbo­lismo, mediante el soplo de un fuerte pen­samiento, a los dos mundos primitivos y sal­vajes, amalgamándolos en un todo único, el de la tradición heroica germánica y el del mito escandinavo.

En fin, Parsifal (v.), el drama de la pureza, su última obra, que cierra en catarsis el ciclo pagano en la regeneración espiritual, que es el tormento secreto de todas las vidas terrenas, meta del hombre y de la humanidad. [Trad. es­pañola anónima de «La España Moderna» (Madrid, 1912)].

A.M. Speckel