Roma Triunfante, Flavio Biondo

[Roma triumphans]. Es la última obra del humanista Flavio Biondo (1388-1463), dedicada a Pío II, quien, mientras el autor escribía, agitaba ante los príncipes cristianos, en la Dieta de Man­tua (1460), la idea de la cruzada contra los turcos que debería conducir a la Roma de Cristo a la cima de sus antiguos triunfos. Tomando como base un pasaje de Plinio el Viejo y dos versos famosos de Rutilio Namaziano, exalta a Roma, que de las más diversas gentes consiguió crear un gran pueblo, que redujo los bárbaros acentos a una lengua culta, que dio una sola pa­tria a los pueblos, haciendo que el ven­cido gozase la victoria no menos que los vencedores.

Tras este exordio entusiástico, desarrolla en diez libros el tema de las an­tigüedades públicas y privadas de los ro­manos, muestra la pálida supervivencia de algunas de ellas en las costumbres romanas del siglo XV y destaca en las alegrías del jueves lardero los últimos vestigios de los viejos «ludi apollinares». El último libro, dedicado a los triunfos, está inspirado en la esperanza de la guerra contra los turcos, en la certeza de las victorias y de los triun­fos que hubieran sido tan gloriosos, por lo menos, como los de los antiguos: el autor tuvo la fortuna de no vivir la amarga des­ilusión que debía sentir tan profundamente Pío II y precipitar su fin. La obra fue im­presa en Basilea en 1559 y traducida al ita­liano por Lucio Fanno, en 1549.

G. Franceschini

Roma Subterránea Cristiana, Giovanni Battista De Rossi

[Roma sotterranea cristiana J. Obra de Giovanni Battista De Rossi (1822-1894), arqueólogo y epigrafista, publicada sucesivamente en 1864-1867 y 1877-1898, en cuatro volúmenes y tres atlas; el cuarto volumen fue publi­cado después de su muerte.

La obra, que continuada por Marucchi, Wilpert y otros, se proponía estudiar todos los cementerios cristianos de Roma, comprende, ante todo, amplias noticias sobre el redescubrimiento de las catacumbas romanas desde los humanistas del siglo XVI (que allí celebraban reuniones clandestinas, no siempre de ca­rácter cristiano) hasta Bosio y el Padre Marchi: sobre su origen, destino y topo­grafía; sobre la cronología de la Roma cristiana subterránea, desde la época apos­tólica hasta mediados del- siglo IX, cuando el olvido se cernió sobre las catacumbas. Si­gue la descripción y el estudio de los ce­menterios de san Calixto, que fue el pri­mero y feracísimo campo de los descu­brimientos realizados por De Rossi, quien nos presenta la famosa Cripta de los Papas y la de la mártir santa Cecilia; asimismo de los otros cementerios adyacentes, que per­mitieron restablecer el plano primitivo del cementerio de san Calixto y del sepulcro del papa mártir san Cornelio, en la cripta de Lucina, con sus antiquísimas inscripcio­nes griegas y pinturas de estilo pompeyano, de principios del siglo II.

El segundo vo­lumen, que es el más extenso, continúa con un examen meticuloso de toda la rica cosecha de reliquias, monumentos e ins­cripciones del cementerio de Calixto, re­construyendo la historia de los cuatro pri­meros siglos. Estudia después analíticamen­te los sepulcros de los diversos papas y los monumentos de la cripta de san Sixto y santa Cecilia, con las inscripciones damasianas halladas y las pinturas murales que la adornan, y el número de los mártires allí sepultados — fijado en unos 4.000 — que es objeto de debate. El tercer volumen estudia con la misma amplitud otras regiones sub­terráneas y la necrópolis incorporada al ce­menterio de san Calixto, entre la Vía Apia y la Ardeatina. Después de describir el ce­menterio de santa Sotera, con el pequeño sepulcro gentilicio de los antepasados de san Ambrosio, examina el autor las deno­minaciones generales de las necrópolis cris­tianas, la subterránea y la que está a flor de tierra, las diversas formas de sepulcros y monumentos cristianos, comparándolos con los de los paganos. Pasa después a los ritos que allí se celebraban: exequias, sacrificios, ceremonias fúnebres, etc., a las diversas organizaciones colegiales y administrativas, a los diversos objetos e instrumentos en­contrados en los sepulcros cristianos.

La se­gunda parte de este tercer volumen describe el cementerio de santa Generosa, cerca del Bosque de los Arvales, como documenta­ción de los azares sufridos por los monu­mentos paganos, con el triunfo del Cristia­nismo. Los tres volúmenes de láminas ilus­trativas, que representan las mejores mues­tras de lo que el arte cromolitográfico podía lograr por entonces, constituyen un necesa­rio comentario del texto. Si bien es cierto que en la Roma Subterránea Cristiana no podía aportar De Rossi, además del marco y la magistral introducción, más que un ensayo sobre el método científico a seguir en estos estudios e investigaciones, con la ilustración insuperable de una de las re­giones necrológicas por él descubiertas, su obra ha creado el modelo a seguir por sus discípulos y continuadores. Lo que la obra hubiera podido ser de haberla podido con­tinuar, viene indicado por el glorioso «Bullettino d’archeologia cristiana», que él fun­dó en colaboración con sus discípulos y que durante treinta años (1863-1894) se nutrió casi exclusivamente con sus escritos, apo­yados por numerosas láminas litográficas y en zincotipia.

El «Boletín», que tras la muerte de De Rossi continuó bajo la direc­ción de Gatti y Marucchi, se convirtió más tarde, y así continúa todavía, en órgano de la Comisión pontificia de arqueología cristiana.

G Pioli

Roma Restaurada, Flavio Biondo

[Roma instaurata]. Obra de Flavio Biondo (1388-1463), que forma parte de la Italia Ilustrada (v.), en la cual nuestro autor había dejado casi por completo de hablar de Roma, que había ya sido objeto de este tratado. Escrita entre 1445 y 1446, fue dedicada a Eugenio IV que, solícito promotor de la restauración de los monumentos de la urbe, justificaba por este motivo el título de la obra.

Con auxilio de los clásicos y de las antiguas inscripciones, Biondo reconstruyó la antigua topografía de la Roma imperial, la comparó a la moderna, y contó las vici­situdes sufridas por los edificios en ruinas y por los desaparecidos. La obra trataba de ser una ayuda para la mejor lectura de las historias y para acabar con la denomi­nación errónea de los lugares que daba origen a tantos equívocos. El encanto de las antiguas ruinas que un siglo antes ha­bían encendido la fantasía e inspirado la palabra de Cola de Rienzo, por obra de Biondo se convirtió en arqueología, proble­ma que transmitió el humanismo a nuestra conciencia moderna. Eugenio IV, que no ocultaba su estimación por la elevada ín­dole y por la vasta doctrina del humanista de Forli, al aceptar la dedicatoria de la obra hizo más visible el intento del autor, que trataba de sacar a luz los vínculos que unían a la Roma creadora de las uni­versales leyes civiles con la Roma sede del vicario de Cristo.

Fue publicada en la edi­ción de las obras de Biondo hecha en Basilea en 1559; diez años antes había apa­recido en Venecia la traducción al italiano de Lucio Fanno.

G. Franceschini

El Romanticismo en España, Enrique Piñeyro

Obra del crítico cubano Enrique Piñeyro (1839- 1911), publicada en 1904. Después de una breve introducción, examina la obra de los principales poetas románticos (Bécquer, el duque de Rivas, Espronceda, Zorrilla, etc.), más adelante estudia la de los prosistas, co­mediógrafos y oradores y reúne en un epí­grafe a autores de menor significación bajo el título «Dii minores». Aunque no era su objetivo definir el movimiento romántico en España, Piñeyro señala algunas caracterís­ticas generales: el poco cultivo de la no­vela, la baja calidad de la prosa (excepto en Larra), el predominio del liberalismo político. Comprobamos la vigencia de este libro por la excelente traducción al inglés que hizo el profesor E. Allison Peers (The Romantics of Spain, Liverpool, 1934).

En todos sus libros, Piñeyro realiza una crítica de carácter sintético, no analítico, crítica esencialmente creadora. Aunque romántico, alcanza serenidad y objetividad al exami­nar obras y autores, en un estilo terso, cla­ro, transparente. Su sólida cultura literaria y su innato buen gusto le permiten discernir los pasajes más bellos de las obras que comenta.

S. Bueno

Risala Fi Fadl Al-Andalus, Abu-l-Walid al-Saqundi

[Elogio del Islam español]. Epístola del escritor arabigoespañol Abu-l-Walid al-Saqundi (m. en 1231), escrita — según se especifica en el preámbulo — con el fin de rebatir a un au­tor que sostenía la superioridad de los bere­beres sobre los musulmanes de al-Andalus (tema que informa otras obras, por ejemplo, cIqd al-farid (v.), Kitáb al-hadá’iq (v.) y Parangón entre Málaga y Salé (v.).

Además del citado preámbulo y de un epílogo, el opúsculo consta de seis partes que tratan, sucesivamente, de: política, ciencia, poesía, valor guerrero, grandeza del alma y des­cripción de ciudades. En cada una de esas partes pueden distinguirse dos aspectos, que andan entrecruzados: el uno, combativo o polémico, dirigido contra los bereberes en general (en especial contra los almorávides, pues no ataca a los almohades, entonces reinantes y que le protegían), y otra, lau­datoria o apologética, en la que señala los méritos y cualidades de los andaluces. Ade­más de los fragmentos poéticos recogidos — que dan prueba de un acertado criterio estético — sobresalen las páginas dedicadas a la descripción de las ciudades españolas, páginas que se consideran como lo mejor del opúsculo. Trad. de Emilio García Gómez (Madrid, 1934).

D. Romano