Las Traquinias, Sófocles

En la ciudad de Traquis, el heraldo Licas anuncia a Deyanira, mujer de Heracles, el retorno del marido de su última campaña guerrera. Entre las pri­sioneras de guerra destaca la bella Yole, la nueva amada de Heracles. Tras conocer la traición de su marido, la des­pechada Deyanira envía a Heracles una túnica impregna­da de la sangre del centauro Neso, que ella cree que po­see virtudes de filtro amoroso, y que contrariamente, es un veneno mortal.

Cuando se entera de que su esposo se ha envenenado, y que, medio loco por los sufrimien­tos, ha matado a Licas, Deyanira se quita la vida a su vez. Próximo a su fin, Heracles ordena a su reluctan­te hijo que lo ponga sobre una pira en el monte Eta, y que tome por esposa a Yole. El coro está formado por las Traquinias, las muchachas de Traquis con las que De­yanira se confiesa.

La Trágica historia del doctor Faustus, Ch. Marlowe

El teólogo y nigromante Faus­to invoca a Mefistófeles y estipula con su señor Lucifer un pacto: le vende su alma a cambio de veinticinco años más de vida y de los servicios de Mefistófeles.

Fausto an­hela convertirse en el hombre más poderoso del mundo; en Roma libera al Antipapa, provoca la admiración del emperador Carlos V de Alemania con sus poderes mági­cos y recibe el beso de Helena de Troya. Pero al acercarse la hora de la muerte, tiembla e implora, desearía una dilación: en vano, Fausto muere, descuartizado por los demonios.

Ram-Carit-Manas, Tulsí Das

[El lago de la gesta de Rama]. Gran poema épico del prin­cipal poeta de la India septentrional, comenzado en 1584.

Es­crito en lengua «hindí», o más propiamente en «awadhl», variedad del «hindí» oriental, es una extensa reelaboración del Ramayana (v.) de Válmíki, el grandioso poema indio que se mantiene a través de los siglos co­mo una de las más grandes creaciones del genio humano. Pero más que elaboración es una creación original, enriquecida con nuevas y geniales ideas_ épicas, que sola­mente ha recogido del Ramayana el asunto. Rama (v.), el héroe nacional más amado de los indios por sus empresas heroicas, puesto al frente de un ejército de simios para salvar a su esposa predilecta de los manes del gran demonio Rávana, es consi­derado por Tulsi Dás como un buen padre que mora en el cielo, guiando a todos los hombres hacia una indisoluble fraternidad. Por ello, el Rám-carit-mánas, canto de exal­tación del culto de Rama, tuvo una in­fluencia moral extraordinaria en toda la In­dia y todavía hoy está considerado como una Biblia por noventa millones de indios.

Aparte este ascendiente moral, la obra ofrece un valor artístico, bien por la pu­reza del estilo que hace de la lengua usada la única forma posible para determinadas creaciones poéticas, sea por la riqueza de improvisación y las geniales situaciones, ricas en detalles eficacísimos e imágenes preciosas. Trad. al inglés de F. S. Growse (7.a ed., Londres, 1937).

A M. Pizzagalli

Enc. Garzanti

El Sueño de una noche de verano, W. Shakespeare

Para celebrar las bodas de Teso, du­que de Atenas, con Hipólita, reina de las Amazonas, al­gunos artesanos atenienses encabezados por el tejedor Bottom deciden representar Píramo y Tisbe, y se dirigen a un bosque para los ensayos. Allí van a parar también Lisandro y Herminia, que se aman y huyen de Atenas porque el padre de ella pretende darle como esposo a De­metrio; y éste los persigue, perseguido a su vez por Ele­na, una joven que está enamorada de él.

Oberón, rey de las hadas, y Puck, el duendecillo que está a su servicio, se divierten a costa de los cuatro jóvenes y de Titania, es­posa de Oberón, provocando entre ellos súbitas pasiones a base de encantamientos: Titania es su principal vícti­ma, embrujada por un filtro que la obliga a enamorarse del primero que ve. Y el primero en suerte es Bottom, a quien Puck ha trocado la cabeza por la de un asno.

La trama de equívocos, peleas y confusiones se aclara cuan­do Oberón deshace todos los encantamientos: el duque Teseo encuentra, tras muchos esfuerzos, a los enamora­dos y da su aprobación a las uniones basadas en los sen­timientos. Finalmente los artesanos representan su trage­dia, transformándola involuntariamente en una farsa y causando así el regocijo de la corte y del duque.

El Satiricón, Petronio

Encolpio, perseguido por el dios Priapo que le ha arrebatado la virilidad, anda con el efebo Gitón y su amigo Ascilto por las ciudades de la Italia meridional, mezclándose en diversas aventuras truhanescas y eróticas; en ellas desta­can, entre otras, las figuras de Cartila, Psique y Circe, de una insaciable sensualidad.

Al tercero se une Eumolpo, un viejo tunante, aunque poeta y fino crítico, que en un episodio canta La toma de Troya (65 senarios yámbi­cos) y La guerra civil (295 hexámetros), probables paro­dias de las obras de Nerón y de Lucano. Pasajes célebres de la novela son El Banquete de Trimalción, un festín ofrecido por un nuevo rico, y la narración sobre la ma­trona de Efeso, una mujer que se entrega a un soldado sobre la tumba misma de su marido.