Fantasía épica y en general | Crítica de Libros - Part 2
Critica de libros, comentarios, personajes, escritores, estudios y resumenes de libros. Literatura actual y clasica. Literatura espanola, literatura hispanoamericana, literatura norteamericana, literatura europea. Libros recomendados, best-sellers y obras selectas

Archive for the 'Fantasía épica y en general' Category

El perro de la guerra y el dolor del mundo, de MICHAEL MOORCOCK

perrodeCon más de setenta libros, algunos de los primeros escritos aparentemente en no más de tres días, Michael Moorcock es ahora un consumado profesional del entretenimiento. En estos últimos años ha publicado grandes novelas ambiciosas como Byzantium Endures (1981), The Laughter of Carthage (1984) y Mother London (1988). Pero de tanto en tanto escribe rapidísi-mamente, en apariencia sin esfuerzo, una pequeña obra fantás-tica que le ayuda a pagar algunas cuentas (The Steel Tsar, de 1981, está dedi­cado: «A mis acreedores, que siguen siendo una fuente perma­nente de inspiración»). Sospecho que El perro de la guerra y el do­lor del mundo (The War Hound and the World’s Pain) fue otra obra de esa clase, pero no obstante es un deleite leerla. Es muy supe­rior a las anteriores obras «rápidas», por ejemplo, la serie de «Dorian Hawkmoon». Moorcock ha aguzado sus habilidades con los años y muestra ahora un atrac-tivo sesgo reluciente.

Ésta es la historia de Graf Ulrich von Bek, un mercenario alemán del siglo xvII que se enamora de doña Sabrina y descu­bre que ella y él están entre los condenados. Es encerrado en un castillo encantado por Lucifer, se le permite tener una vi­sión del Infierno y es enviado en busca del Santo Grial. Es la época de la guerra de los Treinta Años, ese terrible conflicto en el que no había justicia en ninguno de los bandos, y en que los hombres, las mujeres y los niños morían por cientos de miles. Von Bek, aunque es un soldado endurecido, ha empezado a conocer la desesperación: «Se me ocurrió entonces que quizá Dios se había vuelto senil, que había perdido la memoria y ya no recordaba la finalidad de poner al hombre sobre la Tie­rra. Se había vuelto petulante. Se había hecho caprichoso. Conservaba su poder so-bre nosotros, pero ya no se podía apelar a Él». En estas circuns-tancias, Lucifer parecía mejor amo, espe­cialmente cuando ofrece devolver el alma de Bek a cambio del legendario Santo Grial, ese recipiente perdido hacía mucho tiempo, también llamado la «Cura del dolor del mundo».

El protagonista parte en su búsqueda aparentemente sin esperanza, provisto de mapas que muestran los ámbitos sobre-na­turales tanto como las tierras que ya conoce. Adquiere como compañero de viaje a un esforzado joven, Cossack. Con ayuda de los fantasmales jinetes de una cacería salvaje, cruzan el «Mittelmarch», un país que está entre los límites de la Tierra y el Infierno, o quizá de la Esperanza y la Desolación. Allí en­cuentran a un sabio excéntrico que vive en un remoto valle feliz, y les da claves sobre el paradero del Grial. Mientras tanto, se de­sarrolla una guerra en el Infierno, cuando varios de los favori­tos de Lucifer se rebelan contra el «plan de paz» del Príncipe de la Obscuridad. Von Bek y su amigo son acosados por terrorífi­cos enemigos mágicos, pero logran abrirse camino hasta el bos­que del Borde del Cielo, donde está el Santo Grial. El carácter de la fabulosa copa resulta ser engañosamente simple, y la his­toria termina con una afirmación de los valores humanos.

El perro de la guerra y el dolor del mundo es un relato muy mo­vido y con mucho clima, escrito en el mejor áspero esti-lo ro­mántico del autor. El narrador es característicamente in-tros­pectivo, y se muestra capaz de captar la complejidad y la cruel­dad del mundo real. Aunque hecho con materia de sueños, no es un libro reconfortable y tranquilizador. The Brothel in Rosenstrasse (1982) y The City in the Autumn Stars (1986) son casi conti­nuaciones que presentan a miembros posteriores de la familia Von Bek en diferentes períodos de la historia europea.

El último unicornio, PETER S. BEAGLE

elultimo«El unicornio vivía en un bosque lila, y ella vivía totalmente sola. Era muy vieja, aunque ella no lo sabía, y ya no tenía el co­lor despreocupado de la espuma del mar, sino más bien el color de la nieve que cae en una noche iluminada por la luna. Pero sus ojos aún eran tranquilos e incansables, y aún se movía como una sombra en el mar.» Así empieza esta novela de cuento de hadas que ha encantado a muchos lectores y ha llegado a ser objeto de culto. Aparentemente simple y casi infantil en su lí­nea narrativa, está escrita en una prosa límpida que consi­gue expresar complejidades de adultos. Y como Un lugar agra­dable y tranquilo [24] de Beagle, contiene una buena dosis de amable humor. Cuenta cómo el último unicornio salió de su bosque en busca de otros de su especie, una búsqueda aparen­temente sin esperanza, pues se encuentra con un mundo triste­mente caído cuyos habitantes ya no tienen ojos para lo maravi­lloso. La mayoría de la gente lo «ve» como un tipo peculiar de caballo.

Pero algunos reconocen su verdadera naturaleza. Uno de ellos es el propietario con aspecto de bruja de la Feria de Me­dianoche de Mommy Fortuna, un triste circo ambulante cuyo lema publicitario es «seres de la noche llevados a la luz». Las jaulas de Mommy Fortuna contenían una variada colección de melancólicos animales –un león, un cocodrilo, un perro sar­noso, un mono, una boa constrictor y otros–, pero cuando se los contemplaba desde cierto ángulo, estos pobres animales adquirían la apariencia de una mantícora con cola de escor­pión, un dragón llameante, Cerbero el perro de tres cabezas y la serpiente Midgard. (Esto hace recordar un poco al lec­tor la pequeña extraña novela de literatura fantástica de Char­les G. Finney El circo del doctor Lao, 1935.) Por un momento el uni-cornio es atrapado dentro de los barrotes de una jaula de la feria, pero pronto escapa de allí con la ayuda de un nuevo amigo, Schmendrick el Mago: «Así huyeron juntos durante la noche, paso a paso, el hombre de negro y el animal blanco con cuerno. El mago se deslizó tan cerca del unicornio como se atrevió, pues más allá se movían hambrientas sombras …».

Schmendrick es un maestro de las artes mágicas torpe y pro­penso a los accidentes («Debo de haber hecho mal las co-sas», dice cuando uno de sus hechizos no tiene ningún efecto), pero demuestra ser un buen compañero del unicornio en su bús­queda de la tierra del rey Haggard, donde –se le ha dicho– puede que vivan aún algunas de sus «gentes». La inverosímil pareja acepta que Molly Grue se incorpore a esta picaresca bús­queda; Molly, es una tosca prófuga que demuestra tener un cora­zón de oro. «Los unicornios son para los comienzos –se queja el celoso Schmendrick–, para la inocencia y la pureza, para la inexperiencia … para las jóvenes». En otras palabras, los uni­cornios son para las vírgenes, pero: «Molly estaba acariciando la garganta del unicornio tan tímidamente como si fuese ciega. Secó sus sucias lágrimas sobre las blancas crines. “No sabes mu­cho de unicornios”, dijo». Bajo la influencia de la bella criatura, Molly parece hacerse más joven y despreocupada. Luego los viajeros llegan al reino del rey Haggard, que resulta ser un pá­ramo desolado y al que el unicornio y sus amigos ayudarán a re­cuperar. El último unicornio lucha con un gran toro rojo, y lo arrastra al mar, liberando así a todos sus congéne-res de un solo cuerno, que vuelven a sus claros en los bosques de la tierra renacida.

A pesar del éxito comercial de esta alegre fábula, Peter S. Beagle ha escrito pocas obras de ficción. Sus últimas historias de tipo fantástico son Farrell y Lila, la mujer–lobo (1974), una pe­queña novela, y The Folk of the Air (1986), una novela muy exten­sa. Sin embargo, es uno de los más influyentes escritores mo­dernos de literatura fantástica: junto con Úrsula Le Guin (véase la entrada siguiente), contribuyó a consolidar el género y a preparar el camino para el gran auge de la literatura fantástica que se convirtió en una parte vital del ámbito editorial norte­americano en los años setenta.

Pequeño, grande, de JOHN CROWLEY

pequenogrande_previewEste título puede ser interpretado de muchos modos: lo «pe­queño» y lo «grande» son el campo y la ciudad, lo interno y lo externo, lo privado y lo público, lo mágico y lo humano. Y mu­cho más. El subtítulo fue puesto por el editor en la página del índice: allí nos enteramos de que la obra realmente se llama Pequeño, grande o El parlamento de las hadas (Little, Big; or, The Fairies’ Parliament). En verdad, trata de las hadas y del país de las hadas, la saga de una familia y una historia de amor múlti­ple. Quizás es también «la mejor novela fantástica de todos los tiempos» (en palabras de Thomas M. Disch) y «un libro que requiere por sí solo una redefinición de lo fantástico» (según Ursula Le Guin). Novela de arquitectónica sublimidad, Peque­ño, grande supera las palabras de la crítica.

El personaje principal es un joven de ciudad llamado Fumo Barnable, que se enamora de una chica de campo llamada Lla­na Alice Bebeagua. Abandonando su insípido trabajo en la ciu­dad, Fumo hace una excursión a Bosquedelinde, el hogar de Bebeagua en Nueva Inglaterra. Y allí encuentra la magia, lite­ralmente. Bosquedelinde es una confortable locura; el bisabue­lo de Llana Alice –autor de un texto del siglo xIx sobre casas quintas– «proyectó, a modo de ilustración conglomerada de las láminas de su ya famoso libro, el edificio de Bosquedelinde, combinando en él varias casas de estilos diversos y dimensiones diferentes que chocaban entre sí …» Cerca de esta notable vi­vienda hay bosques que parecen habitados por gente diminuta que sólo es visible por el rabillo del ojo. Después de una boda al aire libre, Fumo y Llana Alice van a pasar su luna de miel en los bosques: «Fumo pensó que nunca se había asomado a nada que fuese tan secreta, tan recónditamente El Bosque como ese lu­gar. Por alguna razón, el suelo estaba cubierto de un tapiz de musgo, y no de esa vegetación tupida e irregular –matorrales y brezos y chopos– que suele crecer en los confines de los bos­ques. Descendía hacia el interior de la gruta, los atraía hacia ella, hacia la susurrante penumbra».

Crowley evoca este país de las hadas con una consumada de­licadeza: nada es afirmado rotundamente, poco es lo que se expone a la plena luz del día. El lector se estremece ante las su­cesivas revelaciones, cuando el autor juega con magistral habi­lidad con las tensiones emocionales del temor reverente, el arrobamiento, el misterio y el encanto. En una de las retrospec­tivas históricas de la novela, conocemos al doctor Zarzales, uno de los antepasados de Llana Alice, y escuchamos su conferencia cómicamente pedante (pero docta) sobre la gente del país de las hadas:

 

–Nereidas, dríades, silfos y salamandras, así es como los divide Paracelso –dice el doctor Zarzales–. O sea (como diríamos nosotros) sirenas, elfos, hadas y diablillos o trasgos. Una es­pecie para cada uno de los cuatro elementos: sirenas para el agua, elfos para la tierra, hadas para el aire, diablillos para el fuego …

»En algunos casos se trata de hombres y mujeres pequeños, de entre treinta y noventa centímetros de estatura, perfecta­mente conformados, sin alas, y de hábitos más humanos … Y hay hadas–guerreras que montan corceles, y pookahs y ogros enormes, mucho más grandes que los hombres …

»El mundo habitado por estos seres … es un mundo total­mente distinto, y está contenido dentro de éste; … con una geografía peculiar que sólo puedo describir como infundibular. –Hizo una pausa, como para reforzar el efecto de sus pala­bras.– Con ello quiero decir que el otro mundo está com­puesto por una serie de anillos concéntricos, anillos que, a medida que se penetra más profundamente en ese otro mun­do, se van ensanchando. Cuanto más nos internamos, más grande es.

Ciudades de la Noche Roja, WILLIAM S. BURROUGHS

nocherojaEsta novela fue recibida como el libro más importante de Burroughs desde El almuerzo desnudo (1959). Fue descrita como una suerte de obra maestra por críticos tan diversos como Peter Ackroyd, Christopher Isherwood y Ken Kesey. Esto quizá se de­bió a que la narración era más directa y «lineal», menos frag­mentaria que en obras anteriores como Expreso Nova (1964) y The Wild Boys (1971). Sin embargo, es con todo una novela de partes dispares: hilos narrativos entrelazados, cada uno de los cuales adquiere primacía y luego desaparece, sin un comienzo, una parte media y un final claros. Pero uno no espera lo con­vencional de Burroughs (nacido en 1914): es uno de esos que «transmiten sus informes a medianoche desde las obscuras ca­rreteras de nuestras espinas dorsales» (en memorables palabras de J. G. Ballard). En algunos aspectos es el mejor escri-tor de li­teratura fantástica de la segunda mitad del siglo xx, el cartógra­fo de nuestras más horribles pesadillas.

Las ciudades del título son llamadas Tamaghis, Ba’dan, Yass–Waddah, Waghdas, Naufana y Ghadis. Antaño centros de civili­zación y del saber, se supone que existieron hace cientos de milenios en la región que es ahora el desierto de Gobi. Una ca-tástrofe cósmica vuelve rojo el cielo y causa mutaciones genéti-cas. Hasta ahora toda la gente ha sido negra, pero las pieles rojas, amarillas y blancas empiezan a aparecer por primera vez y estallan guerras civiles: «Las mujeres, conducidas por una mutante albina llamada la Tigresa Blanca, se apoderaron de Yass–Waddah, reduciendo a la esclavitud a los habitantes varo­nes … El Consejo de Waghdas respondió desarrollando un mé­todo para criar bebés en úteros extirpados … Aparecieron mu­chos extraños mutantes cuando una serie de plagas devastaron las ciudades … Finalmente, las ciudades fueron abandonadas y los sobrevivientes huyeron en todas direcciones llevándose las pestes con ellos». Pero estas ciudades no existen sólo en la fan­tasía histórica: son lugares simbólicos que se visitan en sueños, y posiblemente aún existan, sólo que ahora tienen nombres como Nueva York, Londres, Moscú, Tokio, París, Shanghai, etc.

Los vívidos fragmentos narrativos saltan del pasado al pre­sente y el futuro: «Ba’dan es el puerto más antiguo del pla-neta Tierra, y como muchas ciudades portuarias, ha acumulado a lo largo de siglos los peores rasgos de muchos tiempos y lugares. Pillos e inadaptados de todos los rincones de la Galaxia han de­sertado aquí o han emigrado para dedicarse a ocupacio-nes perniciosas y parasitarias». Mezclada con la parábola de las ciu­dades, hay una historia del siglo xvIII: muchachos piratas que combaten a los españoles y tratan de encontrar una utopía sin mujeres; un relato actual sobre un detective, Clem Snide, que investiga crímenes y es llevado a la contemplación de viejos misterios; un cuento de los años veinte sobre los viajes de Farnsworth, un inmutable funcionario de sanidad del distrito y un no disimulado adicto a las drogas; y más cosas, en vena paró­dica, amenazante o elegíaca.

Reaparecen rasgos de anteriores libros de Burroughs, como las obsesiones habituales con las drogas, la muerte en la horca y la homosexualidad. Las imágenes son obsesionantes –«el olor de las salinas, trozos de hielo al alba, pasadizos, torres y casas de madera sobre el agua donde acechan cocodrilos de piel blan­ca …»– y loca y groseramente divertidas: «Los asesinos más su­tiles son los Matadores del Sueño o los Muchachos Bangutot. Tienen la habilidad de invadir el sueño REM, se forman de la erección de la víctima y crecen de su energía sexual hasta que son bastante sólidos para estrangularlo». Finalmente, después de terminar todo el jolgorio, el autor parece hablar con su pro­pia voz: «He abierto un agujero en el tiempo con un petardo. Que otros lo atraviesen … Una pesadilla de presagio y desola­ción se apodera de mí cuando una gran nube con forma de hongo obscurece la Tierra. Unos pocos pueden atravesar la puerta a tiempo».

La pasión de la nueva Eva, ANGELA CARTER

pasion Esta intensa fantasía sobre las posibilidades de la liberación de las mujeres es una novela malvada, «malvada» en su honestidad sobre los impulsos eróticos y sádicos, y los modos en que esos impulsos subvierten todos nuestros sueños utópicos. Puesta contra el marco de fondo de unos Estados Unidos de América en de­rrumbe, es una obra de puro terrorismo horripilante. Su tema tiene una ligera semejanza con Myra Breckinridge (1968) de Gore Vidal: el personaje principal, Evelyn, empieza siendo un hom­bre pero lo convierte en una mujer (y una mujer bella, además) una mujer cirujana que está loca, pero en mi opinión ésta es una novela mucho más impresionante.

El relato está narrado en primera persona y parece un sueño febril. Evelyn es un joven inglés al que le encantan las pelícu­las de Hollywood, sobre todo las viejas películas en blanco y ne­gro de Tristessa de Saint Ange, «”La mujer más bella del mun­do”, la que interpreta una autobiografía simbólica en arabescos de kitsch e hipérbole … Hacía tiempo ya que Tristessa reinaba junto a Billie Holliday y Judy Garland en el panteón de las mu­jeres que desnudan con orgullo sus cicatrices, que exhiben una desesperación emblemática como un santo del medievo exhibe las llagas del martirio». La noche antes de partir para América, Evelyn observa a Tristessa en uno de sus papeles clásicos, y le rinde su «pequeño tributo de espermato-zoos». A su llegada a Nueva York, se encuentra sumergido en un mundo que es muy diferente de sus expectativas anacrónicas sobre la ciudad (basa­das en películas de los años cuarenta). No hay ninguna suge­rencia de que la novela se sitúe en el futuro; en cambio, expresa una obscura fantasía europea sobre América. Pues es la quinta­esencia de la Nueva York de los años setenta: una ciudad de ra­tas y atracadores, drogadictos y el refunfuñar de locos. Tiene más de Taxi Driver que de Un día en Nueva York.

Guerrillas negras están amurallando Harlem; rudas mu-jeres vestidas con cazadoras de cuero patrullan las calles, hostigando a los hombres. «A finales de julio hubo una avería en el sistema de desagües y los lavabos dejaron de funcionar … Las ratas eran gordas como lechones, malignas como hienas.» En esta atmós­fera corrupta pero embriagadora, se encapricha con una «sexy» joven de diecisiete años. Las fantasmagóricas escenas en las que la conoce, la sigue y la lleva a la cama están muy cargadas de erotismo. Como desagradable resultado de esto, cuando su amiguita queda embarazada, Evelyn decide insensiblemente abandonarla y escapar de Nueva York. Se marcha al centro alo­cado de América, en busca de la vaciedad… y de sí mismo: «El mundo se adelanta en el tiempo creando la ilusión del movi­miento, aunque nos movemos toda la vida por las galerías curvilíneas del cerebro hacia el corazón del laberinto interior».

 Su coche sufre una avería en el desierto, y él es capturado por una tribu de mujeres rebeldes que lo llevan a presencia de la jefa, en unas cámaras subterráneas. Esta monstruosa diosa de muchos pechos es llamada Madre por sus «hijas», y le gusta titularse a sí misma la Gran Parricida o la Gran Castradora. Va a trabajar sobre Evelyn con su bisturí de cirujana transformándo­lo en la magnífica Eva («Me despojó así de cuanto yo había sido y me dejó, en cambio, con una herida que en el futuro habría de sangrar una vez por mes, al mandato de la luna»). Amena­zada de fecundación con su propio semen, Eva escapa nueva­mente, pero es capturada otra vez por Zero el Poeta, creado mediante drogas (el último cerdo chauvinista macho), y su harén de esposas complacientes. Violada y maltra-tada por este personaje que parece Charles Manson, lo acompa-ña en su mi­sión de atacar el hogar de la actriz cinematográfica retirada Tristessa de Saint Ange. Así, finalmente Eva tiene el privilegio de conocer a la divina Tristessa y su terrible secreto.

El tapiz de Malacia (BRIAN ALDISS)

tapiz«Podemos disfrutar del presente al mismo tiempo que somos insensibles a los achaques y la decadencia; pero el presente, como una nota musical, no es nada sino parte de lo que ha pa­sado y de lo que está por venir.» Esto escribía Walter Savage Landor en el siglo xIx. Brian Aldiss, prosista y poeta de fecundi­dad amenazada por la entropía, ha dicho que esta cita le parece resonante, y en verdad el sombrío sentimiento de Landor pare­ce estar subyacente en mucho del juego sexual superficial de la a veces desesperada joie de vivre de la ficción de Aldiss. Esto nunca fue más evidente que en su principal novela de literatura fantástica El tapiz de Malacia (The Malacia Tapestry).

 

Fue Bedalar quien habló después, con voz ensoñadora.

–Alguien me dijo que Satán ha decidido cerrar el mundo y que los magos están de acuerdo. Lo que sucederá no será desagradable, pero la vida ordinaria empezará a andar cada vez más lentamente, hasta que se detenga del todo.

–Como se detiene un reloj –sugirió Armida.

–Más bien como un tapiz –dijo Bedalar–. Quiero decir que un día como hoy, es posible que las cosas se agoten, se de­tengan y jamás vuelvan a moverse, de modo que nosotros, y todo, quedemos ahí colgados como un tapiz en el aire, para siempre jamás.

 

Armida y Bedalar son dos bellas jóvenes de ilustre cuna, cor­tejadas por los jóvenes actores, «saltimbanquis en un paisaje urbano», Perian de Chirolo y Guy de Lambant. De Chirolo es el narrador de la novela, un encantador joven despreocupado que se mueve con toda comodidad por una ciudad llena de riquezas y atractivo, miseria y peste. Malacia existió durante milenios, aparentemente sin cambios sociales. Es vagamente levantina y de una atmósfera medieval tardía (Bizancio es un vecino, los turcos son el enemigo, y la gente habla de la diosa Minerva y otros personajes de la mitología grecorromana, pero también

 

beben café). Los adivinos y sacerdotes abundan; todas las innovaciones mecánicas y las nuevas ideas están proscritas. Más notable aún es que por las calles andan dinosaurios do­mesticados, que son aceptados como los «antepasados» del po­pulacho de la ciudad; hombres y mujeres con alas revolotean por el cielo de las bóvedas a las agujas. Malacia es un vasto mer­cado y recinto ferial: actores, empresarios, titiriteros, artistas y artesanos compiten todos por los favores de la aristocracia. Ésta es una sociedad alegre pero estática, que cuelga (según las pa­labras de Bedalar) como un tapiz.

Para atraer a la encantadora Armida, De Chirolo se enre-da con un excéntrico inventor socialista, quien persuade al joven de que actúe en una obra de teatro «mercurizada» que será graba­da mediante una nueva máquina maravillosa, el «zahnoscopio». El inventor espera que esta rudimentaria forma de cine tenga un impacto revolucionario sobre la vida de Malacia. Sobrevie­nen los inevitables problemas. Es una novela larga y bien orquestada, y en toda ella Aldiss explora el tema del artista como intermediario en el continuo comercio entre la fecundi­dad y la entropía. La historia es contada a un ritmo tranquilo, y hay en ella mucho humor. En su punto culminante, De Chirolo va a la finca de la familia de Armida a cazar una «mandíbula del demonio» (es decir, un Tyrannosaurus rex) y consigue conocer­se a sí mismo. No se hace ningún intento de situar Malacia en algún universo lógico alternativo. El libro es una deliberada fantasía del anacronismo, un popurrí ahistórico. Es en parte una obra de fantasía heroica –a fin de cuentas, el protagonista mata un «dragón», y con ayuda de la «magia»–, pero es tam­bién una novela social, un cuento de amor y esnobismo, de hipergamia y tensión de clases. Sus ricos pasajes descripti­vos deben algo a Dickens y a Mervyn Peake. Brian Aldiss (naci­do en 1925), autor de muchos relatos de ciencia ficción y no­velas cómico–realistas, nunca volvió a escribir nada semejante.

 

« Prev - Next »

Flag of Andalucía.svg Hoteles baratos en Andalucía

Flag of Catalonia.svg Hoteles baratos en Cataluña

Flag of the Community of Madrid.svg Hoteles baratos en Madrid

Bandera de la Comunidad Valenciana (2x3).svg Hoteles baratos en Comunidad Valenciana

Flag of Galicia.svg Hoteles baratos en Galicia

Bandera de Castilla y León.svg Hoteles baratos en Castilla y León

Flag of the Basque Country.svg Hoteles baratos en País Vasco

Flag of the Canary Islands.svg Hoteles baratos en Canarias

Bandera usual de Castilla-La Mancha.svg Hoteles baratos en Castilla-La Mancha

Flag of the Region of Murcia.svg Hoteles baratos en Murcia

Flag of Aragon.svg Hoteles baratos en Aragón

Flag of Extremadura with COA.svg Hoteles baratos en Extremadura

Flag of the Balearic Islands.svg Hoteles baratos en Islas Baleares

Flag of Asturias.svg Hoteles baratos en Asturias

Bandera de Navarra.svg Hoteles baratos en Navarra

Flag of Cantabria.svg Hoteles baratos en Cantabria

Flag of La Rioja (with coat of arms).svgHoteles baratos en La Rioja