2010 October | Crítica de Libros
Critica de libros, comentarios, personajes, escritores, estudios y resumenes de libros. Literatura actual y clasica. Literatura espanola, literatura hispanoamericana, literatura norteamericana, literatura europea. Libros recomendados, best-sellers y obras selectas

Archive for October, 2010

Conan el Conquistador, de ROBERT E. HOWARD

conanConan, el bárbaro de poderosos músculos de la antigua tierra de Cimmeria, se ha convertido en una de las figuras míticas de nuestro tiempo, retratado en las cubiertas de los libros en rústi­ca por el popular artista Frank Frazetta, en títulos de los Marvel Comics (La espada salvaje de Conan, etc.) por otros muchos ar­tistas y también en el cine por el culturista Arnold Schwar­zenegger. El éxito de Conan como símbolo cultural es nota­ble, y rivaliza con el Tarzán de los Monos de Edgard Rice Burroughs. Y todo parece aún más notable si se considera que el creador de Conan, un joven escritor tejano llamado Robert Ervin Howard (1906–1936), se suicidó unos catorce años antes de que se publicase su primer libro. Howard escribía para Weird Tales, una revista barata especializada en historias de horror so­brenatural (otra de sus luminarias era ese otro escritor neuró­tico y de corta vida: Howard Phillips Lovecraft). Fue en esas pá­ginas llenas de conmociones, en 1932, donde Howard presentó Conan al mundo. El héroe creó su ensangrentado camino en varios cuentos y novelas cortos antes de ser la estrella de su pri­mer (y único) relato extenso, «La hora del dragón» (publicado como serial en 1935–1936). Y es esta historia la que se publicó en forma de libro en 1950 con el título de Conan el Conquis-tador (Conan the Conqueror).

Comienza con una espeluznante escena de necromancia: «Astillándose estruendosamente, la tapa tallada del sarcófago estalló, abriéndose, como si desde dentro la impulsase una pre­sión irresistible, y los cuatro hombres, inclinándose ansiosa­mente hacia adelante, vieron una forma acurrucada, marchita y arrugada, de secos miembros marrones como madera seca que aparecían a través de vendajes podridos … Mientras observa­ban, se hizo evidente una horrible transmutación. La forma marchita del sarcófago se expandió, creciendo, alargándo­se. Los vendajes reventaron y cayeron en forma de polvo ma­rrón. Los miembros arrugados se hincharon …». El hechicero de 3.000 años Xaltotun había vuelto a la vida para ayudar a deponer a Conan del trono de Aquilonia. Conan, aunque era un tosco bárbaro e hijo de un herrero, ha logrado adquirir un rei­no, y ahora fuerzas rivales están organizándose contra él. Nues­tro héroe es un hombre formidable, descrito como «de pode­rosas espaldas y de pecho ancho, con un cuello macizo y con músculos que resaltan como cuerdas y miembros también lle­nos de músculos», y está al mando de un enorme ejército, de modo que es evidente para sus enemigos que sólo mediante la magia negra será posible derrotarlo.

Xaltotun inmoviliza a Conan por medios mágicos, derro-ta a su ejército y arroja al rey depuesto a una mazmorra. Una bella muchacha de un serrallo, Zenobia, ayuda a Conan a escapar («Te he amado, rey Conan, desde que te vi cabalgando a la ca­beza de tus caballeros»). Da muerte a un mono enorme que merodea por las celdas, luego se abre paso hacia la libertad e inicia la larga tarea de recuperar su reino. Poco a poco reúne a sus aliados, aprende las debilidades de sus enemigos y consigue la ayuda mágica que le permitirá aplastar a Xaltotun. Es inne­cesario decir que tiene éxito, pero el número de muertos es ele-vado. Conan el Conquistador es una vigorosa novela de acción violenta, escrita en el verdadero estilo de las revistas de papel barato por un autor que tiene un agudo olfato para lo macabro. Carece de distinción intelectual de cualquier especie (los nom­bres, por ejemplo, son de una pobre concepción, una tosca mezcla tomada de fuentes célticas, griegas y varias otras), pero se desarrolla bien y nunca faltan las rudas emociones que son de esperar. Ésta es la obra original, no adulterada, de espada y hechicería, y como tal ha tenido una gran influencia. Cuales­quiera que sean sus defectos, Robert E. Howard logró crear un género.

Mundo de brujas (ANDRE NORTON)

brujas«Andre Norton» es Alice Mary Norton (nacida en 1912), una popular escritora norteamericana de libros para jóvenes. Empe­zó escribiendo ficción histórica y libros de intriga durante los años treinta y los cuarenta, y luego pasó a la ciencia ficción y la literatura fantástica a comienzos de los cincuenta. Aunque no se hizo conocer en las revistas, es esencialmente una escritora para revistas baratas de acuerdo con la colorida tradición de Edgar Rice Burroughs y Robert E. Howard. Mundo de brujas (Witch World) fue la primera novela de una serie que se ha convertido en su obra más elogiada, disfrutada por adultos tanto como por adolescentes y comúnmente reimpresa sin ninguna indicación de que se trata de una publicación «juvenil». Entre los títulos posteriores de la serie se cuentan Web of the Witch World (1964), Year of the Unicorn (1965), Three Against the Witch World (1965), War­lock of the Witch World (1967), Sorceress of the Witch World (1968), Spell of the Witch World (cuentos, 1972), The Crystal Gryphon (1972), etcétera.

Es básicamente una serie de espada y brujería, aunque no esté etiquetada como tal. El primero de estos libros es la his­toria de un hombre, un veterano de la segunda guerra mundial llamado Simon Tregarth, quien es trasladado por medios má­gicos al escarpado terreno de un misterioso mundo paralelo. Allí ayuda a salvar la vida de una joven bruja, y posteriormen­te se convierte en soldado y ayuda a la gente del pueblo. Hay luego muchos viajes difíciles y muchas arduas batallas, antes de que él logre ganar por fin la mano de la dama; y al final co­noce su nombre:

 

–Simon, mi nombre es Jaelithe.

Se produce tan abruptamente que por un largo momento no comprende qué significa. Y luego, conociendo las costum­bres estcarpianas, las reglas que la habían ligado a ella durante tanto tiempo, suspiró de asombro ante la completa entrega de ella: su nombre, la posesión más personal en el ámbito del poder, ¡que nunca debe ser revelado a menos que se entregue con él la propia identidad!

 

Norton es una narradora vigorosa e inventiva cuyo estilo de prosa, aunque sin atractivo, es (como suele decirse) práctico.

Si bien Andre Norton adoptó un seudónimo masculino, y si bien el héroe de su libro es un hombre, el rasgo más notable de la serie Mundo de brujas es la posición de poder moral y político que otorga a las mujeres de su sociedad imaginaria. «Estcarp» es una sociedad matriarcal, dirigida por un aquelarre de brujas buenas cuyos talentos mágicos permiten a sus guerre-ros recha­zar a los enemigos circundantes. «El poder de las mujeres de Estcarp era legendario», observa un personaje envidioso. Más tarde, uno de los soldados hombres le explica a Simon: «Tene­mos el mayor respeto por las Mujeres del Poder. Pero está en la naturaleza de sus vidas que estén separadas de nosotros y las co­sas que puedan motivarnos. Pues, como sabes, el Poder se apar­ta de una bruja si se convierte verdaderamente en mujer. Por esto mismo, ellas son doblemente celosas de su fuerza, pues para tenerla han renunciado a una parte de su vida. También están orgullosas de ser mujeres».

Este aspecto protofeminista de la serie Mundo de brujas ha contribuido, sin duda, a la popularidad de los libros de Nor-ton entre los lectores del sexo femenino. También ha ejercido una fuerte influencia sobre posteriores escritores de literatura fan­tástica y ciencia ficción teñida de fantasía; entre aquellas de quienes puede decirse que pertenecen a la «tradición de Andre Norton» se cuentan Marion Zimmer Bradley, con su serie Darkover, y Anne McCaffrey, con sus novelas Dragonriders. En un género que está desde hace tiempo superpoblado de bárba­ros brutales, el ejemplo de Norton fue refrescante y benigno.

El tercer policía, de FLANN O’BRIEN

tercerpolicia-1522Este extraño libro de pesadilla fue publicado por vez primera después de la muerte del autor. Brian O’Nolan (1911–1966) fue un estimado periodista irlandés que escribió varias novelas con el seudónimo de «Flann O’Brien», la más conocida de las cua­les era la primera, En Nadar–dos–Pájaros (1939). El tercer policía (The Third Policeman) fue escrito poco después de esta obra, que es casi una obra maestra, pero permaneció inédito durante varias décadas. Pese a esta prolongada falta de atención, de­mostró ser una creación excepcional de literatura fantástica, te­rrible y extraña. El relato está expresado en un estilo despreo­cupado e inexpresivo, y empieza con un asesinato. El narrador, que no puede recordar su propio nombre, relata cómo él y su amigo, el «perezoso y holgazán» John Divney, matan a un viejo por su dinero:

 

Avancé mecánicamente, blandí la pala por encima de mi hom­bro y lancé la hoja con toda mi fuerza contra la mandíbula sa­liente. Sentí y casi oí el hundimiento de la estructura del crá­neo como una cáscara de huevo. No sé cuántas veces le volví a golpear, pero no dejé de hacerlo hasta que me sentí cansado.

       Arrojé la pala y miré alrededor en busca de Divney. No se lo veía por ninguna parte … Mi corazón latía con dificultad. Un escalofrío de temor atravesó mi cuerpo. Si alguien apare­cía, nada en el mundo me habría salvado del patíbulo …

 

Le esperaba un destino peor que el patíbulo. Por supuesto, es traicionado por su cómplice, quien ha huido para ocultar el te­soro de la víctima.

Luego, el narrador visita la casa en apariencia desierta del viejo en busca de la caja de dinero. Oye una tos, se da vuelta y ve al viejo mismo sentado a una mesa y tomando té: «Su cara era aterradora, pero los ojos en medio de ella tenían algo tan escalofriante y horrible que los otros rasgos me parecieron casi amistosos. Su piel era como un pergamino en mal estado que mostraba una mezcla de frunces y arrugas que, entre unos y otros, creaban una expresión de insondable inescrutabilidad». El protagonista no comprende todavía (ni tampoco el lector) que en realidad está muerto y ha pasado al otro mundo, ase­sinado, a su vez, por el traicionero Divney. Ocurre que el na­rrador ha sido juzgado por su monstruoso acto, y ahora está condenado a deambular por un paisaje irlandés cada vez más surrealista en busca de la caja de dinero desaparecida.

Dispersas por toda la novela hay abundantes citas (con notas al pie) de un filósofo loco llamado De Selby. Esto da a la novela mucho de su talante de comedia. El relator trabajaba en un «Códice de De Selby» en la época en que fue inducido a co-me­ter el asesinato, y había esperado que el dinero mal habido contribuiría a pagar la publicación del libro. Ahora el espíritu de De Selby retorna para acosarlo, en las personas de dos poli­cías que encuentra en una comisaría de la zona. Estos policías locos, uno de los cuales tiene una obsesión malsana por las bi­cicletas, fastidia al narrador con sus adivinanzas en broma. Le muestran varios juguetes enigmáticos, inclusive un juego de ca­jas chinas: la más pequeña no puede verse ni con una poderosa lupa («Este trabajo debe de ser muy difícil para los ojos», dice secamente el protagonista). Cajas dentro de cajas, una regre­sión infinita, experiencias cíclicas: gradualmente, el relator se da cuenta de que arrastra su existencia en un peculiar tipo de infierno. Todo se confirma cuando conoce al misterioso tercer policía y descu-bre que está volviendo a vivir todo el ciclo de su­cesos acaecidos desde su muerte.

La caída de los gigantes (Ken Follet)

gigantesEstamos de nuevo ante el triunfo del folletón, y no lo digo en tono despectivo, porque folletones fueron los Tres Mosqueteros y los Miserables, por ejemplo, entre otras muchas obras que han permanecido.

Como en los viejos tiempos de la novela, en que se  publicaban por entregas, Ken Follet nos promete en esta ocasión un repaso por el siglo XX a través de tres libros que tienen ya sus fechas de salida apalabradas: 2010, 2012 y 2014. O sea que ya lo sabéis: no se va a morir ningún protagonista salvo aquellos que, de un principio, os huelan un poco a cadáver, como la gente que es muy buena, muy vieja, o muy triste.

La idea, por supuesto, es llegar a cualquier público mezclando tramas históricas, de intriga, románticas y de acción, al estilo de lo que el viento se llevó, pero en la Europa de princuipios de siglo en vez de en la Guerra civil americana o en la Edad Media de sus celebrados Pilares de la Tierra. Los personajes permanecerán invariables, como en cualquier culebrón, y una vez más nos tememos que los tópicos jalonen toda la obra para que el lector mediocre pueda encontrarse en su salsa.

Y sin embargo, insisto, esta no es uan crítica negativa de la obra, proque Ken Follet tiene la virtud de saber entretener, de trazar historias insulsas, obvias, manidas y que aún así no dejan de ser interesantes, porque se alejan de las pretensiones filosóficas de otros escritores que no saben llevar al lector a su escenario.

Ken Follet no dice gran cosa, él lo sabe, y lo saben sus lectores, pro lo que es uno de los autores más honrados del momento. La caída de los gigantes, en ese sentido, es un libro que cumple con las expectativas: es caro, gordo, y luce mucho como regalo.

Los nombres de los personajes, las cosas que hacen ylas que dicen carecen de importancia, por lo demás.

Si en vez de leer esto esperabas descargar La Caída de los gigantes en PDF, te has equivocado de sitio.

La portadora de tormentas (MICHAEL MOORCOCK)

tormentas«Elric cabalgaba como un espantajo gigante, lúgubre y rígido sobre el lomo macizo de su corcel nihrainiano. Tenía un rostro sombrío, cubierto con una máscara que ocultaba la emoción, y los ojos enrojecidos le ardían como carbones en las órbitas hun­didas. El viento le azotaba los cabellos a uno y otro lado, pero él se sentaba erguido, mirando fijamente adelante, con una mano de largos dedos asiendo la empuñadura de Tormentosa.» Este relato épico de espada y hechicería, irónico con frecuencia, fue la primera novela publicada por un hombre que se ha converti­do en uno de los principales autores británicos de obras de fic­ción, famoso por su desbordante imaginación, su anarquismo y su influencia de gurú sobre autores más jóvenes. Michael Moorcock (nacido en 1939) inventó al guerrero albino y de ojos enrojecidos llamado Elric de Melniboné para la revista Science Fantasy en 1961. Una colección de relatos de aventuras de Elric apareció en forma de libro con el título de The Stealer of Souls (1963), al que siguieron esta novela y varios volúmenes más: The Singing Citadel (1970), La torre evanescente (1971), Elric de Melniboné (1972) y Marinero de los mares del destino (1976), entre otros. Pese a su aparición relativamente temprana, Portadora de tormentas (Stormbringer) es el libro cumbre de la serie, el cuento que lleva a su final la saga predestinada de Elric.

El amigo de Moorcock, J. G. Ballard, escribió un extenso elogio de la obra para la sobrecubierta de la primera edición: «Extraños y atormentados paisajes, poblados por personajes de dimensiones arquetípicas, son el marco de una serie de duelos titánicos entre las fuerzas del Caos y las del Orden. Ejércitos de pesadilla chocan en las costas de mares espectrales. Jinetes fan­tasmas cabalgan en corceles esqueléticos en un mundo tan fantástico como el de Bosch o Breughel. Sobre todos ellos pre­domina la figura central de Elric, el atormentado rey guerrero cuya relación ambivalente con la espada mágica Portadora de tormentas es la más original creación del autor. Los vastos, trá-gi­cos y aterradores símbolos con los cuales Moorcock ilumina continuamente la búsqueda metafísica de su héroe son una medida del notable talento del autor». Es una descripción bas­tante halagüeña, que sin embargo capta la esencia de este libro impetuoso, precipitado y medio loco.

Elric es un hombre relativamente débil sin su espada, la semisensitiva «hoja de runa», Portadora de tormentas. Bebe de sus víctimas la fuerza vital que da a Elric una enorme fortaleza. Esto no hace feliz al héroe: odia su arma (como ella aparente-mente lo odia a él), pero son inseparables. Al comienzo de la novela, Elric ha dejado a un lado la espada e intenta gobernar su reino en paz. Pero los secuaces sobrenaturales de algún malvado se­cuestran a su esposa, Zarozinia, y Elric se ve obligado a esgri-mir a Portadora de tormentas otra vez. Pronto se ve envuelto en suce­sos que conmocionan el mundo: las fuerzas del Caos se han desatado, y todo está a punto de caer en la destrucción y la rui­na. Con su fiel partidario Moonglum, Elric viaja por muchas partes, y encuentra siempre terribles enemigos. Todo esto es narrado rápidamente y con gran deleite por parte del autor. La historia pasa de un momento culminante a otro, cada uno de los cuales supera al anterior en estrépito y furia. Elric se apode­ra de las Listas del Infierno y llega a encontrar a Zarozinia, pero la pierde nuevamente. Ella se transforma en un ser semejante a un gusano, y en una escena memorablemente horrenda, se atraviesa con la espada mágica de su marido. Los sucesos avan­zan a un final grandioso, en el que Elric va a encontrar la muer­te, aunque su mundo está hecho pedazos, y nace un nuevo uni­verso.

Tres corazones y tres leones, de POUL ANDERSON

trescoEsta agradable fantasía está escrita en una vena diferente del li­bro del mismo autor The Broken Sword [15], aunque fue termi-na­da poco después y convertida en serial en el Magazine of Fantasy and Science Fiction en 1953. El despreocupado relato de un hom­bre moderno que se sumerge en un romance medieval tiene mucho en común con los cuentos de De Camp y Pratt sobre Harold Shea, el «hechicero incompleto» [7]. El protagonista, Holger Carlsen, es un danés educado en América que vuelve a su patria para unirse a la lucha clandestina contra los ocupantes nazis durante la segunda guerra mundial. Queda inconsciente por un golpe en una desesperada lucha mano a mano, y al des­pertar se encuentra en un universo diferente.

Por misteriosos medios, ha sido transportado a una tierra de mitos carolingios, un mundo de intrépidos caballeros, bellas damiselas, horribles brujas y dragones que echan fuego por la boca. Aún existe el imperio carolingio, con los sarracenos al sur y el reino de las Hadas al este. Al parecer Holger ha sido llevado allí de acuerdo con un plan deliberado: está solo en un bosque, pero lo espera un hermoso corcel, además de armas y una ar­madura completa que le va perfectamente. Cuando quita la tela que cubre el escudo, ve que lleva «el dibujo de tres leones do­rados que alternan con tres corazones rojos en fondo azul». No tiene más opción que coger el equipo, montar el caballo y ca­balgar en busca de información. Una bruja amiga le da refugio durante la noche y le aconseja buscar fortuna en el país de las Hadas. También le presenta un guía inverosímil, un enano de tres pies llamado Hugi, quien parece hablar en dialecto esco­cés: «Come on, come on, ma knichtly loon, let’s na stay the day … Who fares to Faerie maun ride a swift steed». [Vamos, vamos, tonto caba­llero, no nos quedemos todo el día ... Hace falta un corcel veloz para ir al país de las Hadas.]

Holger y Hugi cabalgan por la tierra encantada de las ha-das, donde les esperan muchas aventuras. En el camino encuen-tran a una encantadora doncella–cisne, Alianora, que se convierte en compañera de viaje. Los peligros son grandes y llegan pron­to: el duque Alfric del país de las Hadas trata de inducir a Holger mediante engaño a echarse una siesta de cien años de­bajo de una montaña; Morgan le Fay, que tiene un cuerpo con más curvas que la montaña rusa, trata de seducirlo; un dragón los ataca, pero Holger lo derrota arrojando agua por su gaznate («Un poco de termodinámica, eso es todo –explica despreo­cupadamente–, causó la explosión de una pequeña calde­ra»). Hacen intervenir a gigantes, duendes y otras criaturas as­tutas, pero, con ayuda de Hugi y Alianora, Holger los vence. La finalidad de esta búsqueda se hace clara: ha sido llevado a ese mundo para ayudar a las fuerzas de la Ley a derrotar a las del Caos. El es Holger Danske, u Ogier el Danés, legendario en las crónicas carolingias como un héroe predestinado a volver una y otra vez …

Tres corazones y tres leones (Three Hearts and Three Lions) es un entretenido relato de un tipo muy común en las dos últimas décadas pero que raramente ha sido bien hecho. El humor, el romance y las hazañas están bien equilibrados, la invención es profusa y todo está contenido en sólo ciento sesen-ta páginas. Es lamentable que la mayoría de los numerosos volúmenes de fan­tasías épicas de años recientes no pueda presentar un grado comparable de ingenio y economía.

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