2009 February | Crítica de Libros
Critica de libros, comentarios, personajes, escritores, estudios y resumenes de libros. Literatura actual y clasica. Literatura espanola, literatura hispanoamericana, literatura norteamericana, literatura europea. Libros recomendados, best-sellers y obras selectas

Archive for February, 2009

El aguijón (Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón)

A menudo solemos pensar que el que se mete a político no vale para otra cosa. En el caso de Herrero de Miñón se puede estar de acuerdo o no con sus posturas políticas, con sus cambiazos, o con sus mudanzas, pero hay que reconocer que sí valía para otra cosa: para escritor, y no de los malos.
Con su relato el aguijón, Rodríguez de Miñón consiguió una hucha de palta allá por el año 1997 en el prestigioso concurso de relatos de la Fundación de Cajas de Ahorros.

El relato, que empieza con una exquisita cita bíblica "¿dónde está, muerte, tu victoria?, ¿donde está, muerte, tu aguijón?" se desvía luego lentamente de lo que parecía una historia casi sentimental, o de trasfondo religioso, a los caminos más escabrosos del género negro.
Porque resulta que al protagonista le picaron de pequeño unas cuantas abejas y estuvo al borde de la muerte. Cuando los médicos consiguieron salvar su vida no pudieron sospechar que a tan temprana edad el veneno había sido vencido al ser integrado en la fisiología del muchacho y, mucho menos, que en la edad adulta su semen sería absolutamente venenoso, de modo que las mujeres que se acostaran con él morirían segundos después de que él eyaculase.
Sobre las terribles implicaciones de tan espantosa circunstancia y de tan feroz aguijón gira este relato, escrito con exquisita medida de vocabulario, tiempos y formas. Es el relato criminal o erótico de un diplomático. Es el crimen de un constitucionalista. Es, el aguijón, en suma, una pequeña obra maestra de tacto y sutileza que os recomiendo leáis, os caiga como os caiga el autor.
Se trata de una de esas raras ocasiones de disfrutar en vez de sufrir la más afilada inteligencia de un político, así que no os lo perdáis.

La soledad de los ventrílocuos – Matías Candeira

La soledad de los ventrílocuos – Matías Candeira

Matías Candeira
La soledad de los ventrílocuos
Tropo editores, Zaragoza, 2008
178 páginas | 15 €
ISBN: 978-84-96911-10-9

 

No es que no me fiase de Matías Candeira y de su capacidad como cuentista; le conozco muy poco y sólo le había leído a pinceladas en su bitácora personal. Y, bueno, pasa como en todas las bitácoras, a veces está más lúcido y otras más espeso. Pero si algo se aprende leyendo las creaciones de otros en la red es que en la mayoría de los casos los cuentos paridos son aburridos, cansinos, intrascendentes o (sobre todo) clónicos de otros. Así que no se trataba de no confiar en Candeira sino de mirar al relato contemporáneo de reojo, lo confieso.
La soledad de los ventrílocuos es un libro magnífico y me he tragado mis prejuicios uno por uno. Editado con mucho mimo por Tropo Editores, son catorce relatos con muchos altos y algún bajo, envueltos en un halo de unidad narrativa y estilística muy complicada de conseguir. Candeira recorre territorios fronterizos entre varios géneros sin apostarse definitivamente en ninguno, y aborda sus narraciones desde una perspectiva realista de la fantasía, o fantástica de la realidad. Los cuentos de este libro — no es una recopilación, es lo más parecido a un disco conceptual que he visto nunca editado en papel — se rigen por una coherencia interna, por un entramado lógico que los interrelaciona de manera impecable, como si no pudiera realizarse de otra manera: cada cuento invita al siguiente, que en cierta medida explica no sólo al anterior sino a toda la obra hasta ese momento.
Es interesante comprobar cómo la división del libro en tres partes (de cinco, cinco y cuatro relatos respectivamente) no obedece a ninguna arbitrariedad ni es una mera separación técnica: cada una de esas partes se sostiene por un hilo común interior y a la vez funcionan como presentación, nudo y desenlace en una especie de “relato general oculto” que subyace a todo el libro.
En la primera parte el autor explorar los márgenes de la realidad común, se sitúa siempre en el contrapunto de la cotidianidad volviendo del revés los esquemas conocidos, casi como si Sam Shepard se decidiera a escribir los cuentos de Fredric Brown. Candeira se esfuerza en dar verosimilitud al absurdo y esboza un mundo donde los electrodomésticos tienen alma (Cuando se muere la nevera) o la guerra se basa en un brutal bombardeo floral (Flores, señor…). Al final de Sara, cuento que cierra este primer segmento, sirve de puente perfecto a una segunda parte en la que es el propio ser humano el que se encuentra en las afueras del mundo conocido.
Es en esta parte donde se acentúan las virtudes de Candeira como cuentista (que si bien es algo dubitativo cuando ofrece estampas cortas e impresionistas, a la hora de desarrollar el relato se convierte en un narrador brillantísimo), sobre todo por la lucidez que muestra al centrarse en la cosificación de diversas partes del cuerpo humano como centros neurálgicos de los relatos; esto no se ve sólo en el evidente protagonismo de la mano femenina de Un trozo de otra mujer; ocurre lo mismo con los pliegues de la barriga del tío Falco en Fuegos en la oscuridad, la boca llena de avispas de la profesora de Insectos o las cabezas reducidas por los jíbaros de Los que esperan.
De nuevo es el cuento final, La segunda vida, el enlace que une todas las partes separadas del ser humano para llegar al cuerpo entero, el cuerpo que es una cárcel claustrofóbica que dominará la tercera parte del libro. La segunda vida, el mejor relato de todos, es un viaje fantástico hacia las entrañas de los olvidados urbanos, representados por los habitantes del edificio que estaría abandonado si no fuera por que todos sus apartamentos están ocupados por sombras y fantasmas en vida, presididos por Helena Ribas, ¡qué personaje!, última conexión de esos difuntos con el resto del mundo.
En la tercera y última parte, Matías Candeira reduce los espacios al mínimo, acerca las paredes a los lados de los protagonistas a los que deja atrapados en su propio cuerpo (como sucede con el protagonista de Subsuelos, uno de los cuentos de ciencia ficción más brutales que me he encontrado), en un almacén de armas (Todas las posibilidades) o en un barreño de agua. El hombre del barreño, relato final de este libro, es un resumen perfecto de todas sus características. Ciento setenta y dos páginas después, el universo de Candeira ha tomado su forma definitiva, aquella en la que la distorsión de la realidad deja de pertenecer al mundo de lo fantástico para componer, sencillamente, las nuevas características de un universo en el que las reglas han variado ligeramente, lo justo para que lo cotidiano nos parezca la mayor parte de las veces absurdo y deforme.

 

24 de febrero de 2009

AVISOS DE DERROTA, de OSCAR SIPÁN

AVISOS DE DERROTA, de OSCAR SIPÁN

Oscar Sipán es un fabulador nato, un hombre nacido para crear ficciones, una persona acostumbrada a ver la realidad con ojos de escritor, a deformarla, a divisarla desde perspectivas inusuales.
Hace un tiempo tuvo un gravísimo accidente de tráfico que le hizo replantearse su vida. Podría haber muerto y no hubiese hecho nada de lo que en verdad deseaba haber realizado. A partir de ese momento decidió apostarlo todo por lo que en verdad le llenaba: la literatura. Se dio un margen de un año para lograrlo. Hace ocho años de ello y, hasta ahora, está viviendo su sueño.
Oscar Sipán es un escritor clásico, hecho a sí mismo a base de lecturas, capaz de sacarle punta a cualquier tema porque tiene la facultad de ver más allá de lo que realmente hay en una realidad. De esa realidad, su realidad, obtiene el material de sus cuentos.
Avisos de derrota, su nuevo libro de cuentos surge de lo que el denomina tsunami sentimental, una ola gigante que arrasó su vida de nuevo hace dos años. Por eso el desamor presente en la mayoría de los relatos. Por eso los cuentos de Oscar Sipán contienen gotas de la esencia de su alma. Un alma buena, inquieta, que continuamente se cuestiona el mundo que le rodea. Los relatos son, de alguna manera, un exorcismo.
Contiene cuentos dotados de realismo mágico, como Il mondo mio, La jaula de Faraday, El sonido de matar y el sonido de morir o Memento mori. Son cuentos que nos muestran la realidad paralela, en la que introduce al lector con naturalidad, de modo fácil. Con lo complicado que es hacer parecer fácil lo difícil.
Tiene cuentos esféricos, con final cerrado y que golpean la mente del lector; y cuentos abiertos que dan que pensar. Trasciende una documentación propia de las personas curiosas, que le lleva a descubrir la chispa de inicio del relato, la semilla que lo contiene en su totalidad, que se revela en su cabeza.
La jaula de Faraday es una ficción preciosa que parte de alterar en un momento determinado la realidad de un suceso verídico. Nelson Marra gana un premio literario con el relato El guardaespaldas, cuyo personaje es un torturador de la policía política en un país latinoamericano. Juan Carlos Onetti es miembro del jurado que lo premia. La situación política del momento es complicada y la dictadura uruguaya se refuerza con el miedo. El 9 de febrero de 1974 Nelson Marra es detenido por haber escrito el relato. No será liberado hasta 4 años después, torturado, marcado para siempre por un cuento. Una vez en libertad, se exilia, primero en Suecia y luego en Madrid. Onetti es capturado en la misma fecha, por ser jurado de un premio literario que otorga el premio a Marra, y es liberado el 14 de mayo de 1974. Se exilia en España. Sipán altera la realidad y utilizando a Onetti como personaje, no premia el cuento de Marra. A partir de esos hechos surge la ficción. Es un homenaje a Marra y a Onetti, y me atrevería a decir que es un homenaje a la libertad de expresión y al poder de la literatura, a esa facultad que tiene la ficción de hacer ver la realidad, porque sin la ficción la realidad no existiría, como el yin no existe sin el yang, como no se comprende la bondad si no se opone a la maldad.
Otro relato en el que Sipán parte de hechos reales y circunstancias vividas es El dios de las camareras, con el que abre el libro. Aquí aprovecha un viaje en la búsqueda de los restos que queden en Moraira del escritor Chester Himes para narrar un desamor. Pero es más que eso. Sipán se muestra otra vez metaliterario, habla de lo que le gusta (la literatura) y de lo que le llama la atención en este mundo de lo narrativo, y todo eso lo adereza con una gota de su alma, porque esa historia de desamor es muy posible que sea la suya o se le parezca.
El sonido de matar y el sonido de morir es uno de mis relatos preferidos. Utiliza el flash back, alterando los tiempos reales de la narración y muestra un Sipán mágico que se repite en otros muchos de estos cuentos. En Cuarenta días de niebla, utiliza la misma técnica y cierra el relato de modo magistral.
Estamos, pues, ante un libro muy recomendable, con un autor asentado en una poética del cuento firme pero que no desdeña experimentar con distintas técnicas para lograr el objetivo de asombrar al lector. Un libro de cuentos que rinde homenaje a la literatura, a la magia de la ficción, y que se sedimenta en un desamor vívido que impregna casi todos los relatos.

Ya saben, hacer fácil lo difícil.

Juan Sin Letras. Una cruzada literaria.

SECRETOS Y VERDADES, DE RAMÓN J. SENDER

SECRETOS Y VERDADES DE SENDER

Ramón J. Sender (1901-1982) no publicó nunca unas “memorias”. Toda su obra “de ficción” está sembrada de autobiografía, y ahí está su serie “Crónica del alba” para demostrarlo. Al final de su vida, publicó dos libros “de no ficción” inspirados por el recuerdo: “Monte Odina” (Ediciós do Castro), centrado en la infancia, y “Álbum de radiografías secretas”, en el que escribe, fundamentalmente, de sus relaciones con escritores, artistas, políticos e intelectuales.
        Cuando “Monte Odina” y “Álbum de radiografías secretas” aparecieron, a comienzos de los años 80, la situación política en España era difícil: se escuchaba el ruido de sables, el gobierno de UCD, un partido quebrado, funcionaba bajo mínimos, ETA mataba sin descanso…El país no estaba para libros, y los de Sender, que era un exótico exiliado, pasaron directamente de las mesas de novedades a los almacenes sin que los lectores se enteraran.
        Fue en el mismo mes de su muerte, enero de 1982, cuando se publicó en Destino el “Álbum de radiografías secretas”: un libro sugerido por el editor Joseph Vergés. Sender tenía 80 años pero su prosa, iluminada por el deseo insobornable de contar la verdad, y sólo la verdad, suena rotunda.
        Se deja llevar y pasa de un asunto a otro, olvidándose a veces de lo que parecía más importante y centrándose en lo accesorio. Pero en esa deriva late más fuertemente Sender: le interesaba todo, se apasionaba por todo, no quería que nada le resultara ajeno. Y a mí me encanta, porque me reconozco en él, inmerso en un remolino que te lleva de un lado a otro.

        Una pasión por la vida que lograba sacar adelante, aunque, como le había confesado años atrás a Carmen Laforet, no le resultara fácil hacerlo: “no respiro, si me dan drogas para respirar, no duermo. Tomo cuatro tranquilizantes cada día, una tableta de cortisona, dos más para ablandar los bronquios y otras tres cosas de nombre endiablado, cada día, sin contar una cápsula pulverizadora de adrenalina que llevo en el bolsillo para una emergencia”.

 

El retrato de Simone Weil
Sin duda, el mejor retrato del libro es el de Simone Weil: y lo es porque cuando la conoció en Barcelona, la vida y la obra de Sender cambiaron. Si Simone Weil había asumido el cristianismo desde su judaísmo, se puede afirmar que Sender decidió asumir, en más de un sentido, el judaísmo desde su catolicismo. O, si se quiere ver de otra manera, el amor.
        Escribe Sender sobre Simone Weil: “Es difícil en nuestros tiempos hallar un héroe. Un verdadero héroe capaz de arriesgarlo todo sin esperanzas de recompensa. También es difícil hallar un santo. No menos raro es encontrar un hombre con genio poético o filosófico. Sin embargo, los héroes, los poetas y los santos han hecho nuestra civilización, han hecho todo lo bueno que tenemos hoy. Hallar estras tres cualidades en una sola persona sería difícil. A pesar de las dificultades, el milagro lo tenemos delante en la escritora Simone Weil, muerta en un hospital de Inglaterra en 1943. Cuando murió, tenía treinta y cuatro años. Y era soltera”.
        Y, más adelante, sigue Sender sobre Simone Weil, pero, sin duda, escribiendo también de sí mismo: “No era una pesimista. Atenta al milagro de la realidad, encontraba, por el contrario, que el más mínimo de los actos representaba un prodigio cuya comprensión requería, no solo su inteligencia, sino su humildad y su devoción. Y a través de ellos cada cual puede llegar a poseer una noción tal vez más justa de la existencia”.
        También retrata bien a otras mujeres. Su evocación de Nancy Cunard es muy hermosa, y el relato de su fracasada y secreta historia de amor es mejor que muchas de las novelas que escribió Sender. La palabra “secreto” da la clave del libro: Sender quería encontrar ese “secreto” en cada persona de la que escribía. Escribe de Picasso: “El secreto de Picasso consiste en una simplicidad no advertida antes. Es decir, que es el caso eterno del eterno inconsciente revelado a medias por la naturaleza exterior e interior y entrevisto en el lugar y en el momento en que ambas coinciden. “Yo no tengo la culpa de ver más que los demás”, decía, y tenía razón”.
        Y escribe de Céline, en uno de los mejores textos del libro, con una increíble comprensión de los otros, tan diferentes “fue víctima de su propia desatada pasión por la libertad –una libertad que no le servía sino para conducirlo al último extremo de todas las negaciones”.

        Y así, hace públicos los “secretos” de Robert Graves, de Albert Camus, de Durruti…”Álbum…” es uno de los mejores libros de Ramón J. Sender: escribe de la libertad, de la felicidad, de la independencia de criterio y de la vida con una intensidad muy infrecuente. Es estupendo que pueda volver a leerse, cuando la democracia en España no tiembla: es ya la más larga de su historia, y desgraciadamente Sender no la pudo disfrutar.

 

FÉLIX ROMEO. Suplemento "Artes y Letras". 12 de junio de 2008. Heraldo de Aragón.

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Vivo o muerto (Varios)

Vivo o muerto es una apuesta de Tropo Editores por recuperar para la literatura un género tan clásico como los cuentos de vaqueros. Con prólogo de José Luis Borau (un artículo publicado en Heraldo de Aragón, en 1954) y Anselmo Núñez Marqués, en Vivo o Muerto hacen su especial homenaje al Spaguetti Western autores como los premio Nadal Francisco Casavella o Felipe Benítez Reyes, el argentino Norberto Luis Romero, Hilario J. Rodríguez, José María Latorre, o los aragoneses Carlos Castán, Manuel Vilas, Mario de los Santos, Patricia Esteban Erlés y Óscar Sipán.

“Pero los vaqueros son como nosotros querríamos ser. La gracia y la originalidad son virtudes poco masculinas. Estos hombres duros,  curtidos, nobles e impetuosos, hacen lo que nosotros habríamos querido hacer siempre en vez de sumar en una oficina,  estudiar un texto o poner una tuerca. Son independientes, valerosos, decididos, se juegan todo a la cara de una moneda y saben cantar canciones con una guitarra. No tienen problemas amorosos, que es una de las cosas que más odiamos los hombres. Ven una muchacha al llegar al poblado y ya saben que va a ser para ellos, que les va a querer. Hasta llegar al beso final no hay otro inconveniente que vencer a los bandidos, rescatar el dinero robado o adivinar quién mató a su hermano. Es decir, problemas sencillos, de los que se pueden resolver sin andarse en zarandajas ni complicaciones. Sólo con la fuerza y la destreza”.

JOSÉ LUIS BORAU
(Director, productor, guionista, actor, crítico de cine y académico de la RAE)

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LISTADO DE AUTORES:
PRÓLOGO JOSÉ LUIS BORAU Y ANSELMO NÚÑEZ MARQUÉS
José Luis Borau es director, guionista, actor, productor y crítico de cine. Actualmente compagina la pPremio Tigre Juan). A ésta le seguirán Quédate (Ediciones B, 1993), Un enano español se suicida en Las Vegas (Anagrama, 1997) y la novela juvenil El secreto de las fiestas (Anaya, 1997). Su última obra es la trilogía El día del Watusi (Mondadori, 2002), formada por "Los juegos feroces", "Viento y joyas" y "El idioma imposible", un fresco de la Barcelona, del último cuarto de siglo XX, desde el chabolismo del tardofranquismo hasta las Olimpiadas y los escándalos financieros de los 90. Fue guionista de Antártida, primera película de Manuel Huerga (1995), y en la actualidad escribe para distintos periódicos y revistas. Ha sido traducido a varios idiomas. En 2008 gana el prestigioso Premio Nadal con Lo que sé de los vampiros.
Dos de sus novelas han sido llevadas a la pantalla: Volverás (Antonio Chavarrías, 2002), adaptación de Un enano español se suicida en Las Vegas, y El triunfo (Mireia Ros, 2006).

FELIPE BENÍTEZ REYES
Poeta, novelista y ensayista español nacido en Rota (Cádiz). Excelente dominador del lenguaje, que abarca desde el neo-simbolismo de su primera época hasta la gran versatilidad de sus trabajos poéticos posteriores, está considerado como una de las voces más influyentes del panorama literario español. Es autor de los libros de poemas, Paraíso manuscrito (1982), Los vanos mundos (1985), La mala compañía (1989), Poesía (1992), Sombras particulares (1992, Premio Loewe), Vidas improbables (1994, Premio Nacional de Poesía 1996), Paraísos y mundos (1996), El equipaje abierto (1996) y Escaparate de venenos (2000). En todos ellos se ven influencias de los poetas de la generación del 27 (Lorca, Aleixandre, etc). Ha obtenido entre otros los premios, Luis Cernuda, Ojo Crítico, Loewe, de la Crítica y Nacional de Literatura. Su labor como novelista y ensayista es también notable, sobresaliendo su primera novela, Chistera de duende (1991).  Premio Nadal 2007 por Mercado de Espejismos.
HILARIO J. RODRÍGUEZ
 

Hilario J. Rodríguez (Santiago de Compostela, 1963) es licenciado en Filología Anglogermánica y en Filología Hispánica. Durante varios años dio clases de lengua, literatura e inglés en España, República de Irlanda, Gran Bretaña y Estados Unidos. Ha ganado varios certámenes literarios y ha publicado la colección de relatos Aunque vuestro lugar sea el infierno y muy recientemente la novela Construyendo Babel (editorial Tropismos). Como crítico 

cinematográfico, colabora con Dirigido por, Imágenes de actualidad o Abc, y es director adjunto de la revista Versión original. Entre sus libros, cabe destacar Eyes Wide Shut: Los sueños diurnos, Museo del miedo, Lars von Trier: El cine sin dogmas (finalista del premio al Mejor Libro del Año de la Asociación de Críticos Cinematográficos) y El cine bélico: Una propuesta de análisis (de próxima aparición en la editorial Paidós).
NORBERTO LUIS ROMERO
Norberto Luis Romero nació en Córdoba, Argentina (1951). Es director y profesor de cine. En 1983 publica en Editorial Noega, de Asturias, su primer libro de cuentos, Transgresiones, y en 1988 el mismo libro aparece en Argentina publicado por Alción Editora. Tras un largo silencio aparece en 1996 “El momento del unicornio”, en Ediciones Nobel, de Asturias, simultáneamente con su primera novela Signos de descomposición, en la editorial Valdemar, de Madrid, donde en 1999 publica su segunda novela “La noche del Zeppelín” y en 2002 la tercera: “Isla de sirenas”. En 2003 la novela “Ceremonia de máscaras”, en Laertes, Barcelona. En "Leaping dog press", Virginia, “The Last night of carnaval”, libro de relatos en traducción de H. E. Francis; y en 2005, "Editorial Egales" de Madrid, publica la novela “Bajo el signo de Aries”. En 2007, "Ediciones Amargord", en su colección de minilibros "1003 libros para cruzar la noche", publica el cuento Capitán Seymour Sea.

CARLOS CASTÁN

Barcelona, 1960. Es autor de los libros Frío de vivir (Zócalo, 1997;  Emecé, 1997;  Salamandra, 1998. Traducción al alemán: Gern ein Rebell. Nagel&Kimche: 2000), Museo de la soledad. (Espasa, 2000; Círculo de Lectores, 2001; Tropo Editores, 2007) y Sólo de lo perdido (Destino, 2008).

MANUEL VILAS
Manuel Vilas nació en Barbastro en 1962. Ha publicado la novela Dos años felices y una serie de relatos sobre la vida contemporánea reunidos en La región intermedia. Es autor de los libros de poesía El rumor de las llamas, El mal gobierno, Las arenas de Libia, El cielo y Resurrección (XV Premio Gil de Biedma). Autor de las novelas Zeta, Magia y España.
JOSÉ MARÍA LATORRE
Nacido en Zaragoza, actualmente reside en Barcelona. Coordina la revista «Dirigido» y dirige la colección de libros «Programa Doble». Colabora en revistas y periódicos de España e Italia sobre temas de literatura, cine y música y ha escrito dieciséis guiones para televisión a partir de clásicos de la literatura fantástica. Su guión para el cortometraje "El sistema de Robert Hein", a partir de un cuento de Pere Calders, obtuvo el premio de la Generalitat catalana.
Novelista, ha publicado cuentos en las revistas de España "Turia", ”Clarín” "La Mosca", "Revista de Literatura Rey Lagarto", "Quimera", "Penthouse", "Trébede", "Rolde", "Prima Littera" y www.literaturas.com (internet), y, de Portugal, "Boca bilingüe", así como en los periódicos "Diario 16" y "Heraldo de Aragón". Figura en la antología "Cien Años de Cuentos en España" (Alfaguara, 1998). Editor de los libros «Cuentos bíblicos» y «Nuevas aventuras de Simbad», y coeditor del libro «Homenaje a Giacomo Casanova». Editor del número especial de «Nosferatu» sobre la «Generación de la violencia del cine norteamericano» y “Raoul Walsh”. Traducido al polaco, italiano y catalán. Ha sido jurado en los festivales de Madrid (Imagfic), Sitges, Málaga y Zaragoza (de jóvenes realizadores) y, de 1997 a 2004, en el Premio de Novela Ciudad de Barbastro. Se ha encargado de preparar ciclos para la Filmoteca Española (dedicado al cine fantástico) y en la Filmoteca de Catalunya (sobre Nino Rota). 
 
PATRICIA ESTEBAN ERLÉS
(Zaragoza, 1972) compagina como buenamente puede su extraña adicción al papel manchado de tinta, propio y ajeno, con una existencia trágica de becaria mileurista en la Universidad de Zaragoza. Ambas circunstancias, asegura, la han convertido en la hábil ladrona de libros de cuentos que es hoy en día. Ella esgrime los siguientes argumentos para justificar un latrocinio tan especializado: “elemental, queridos, los libros de relatos son más fáciles de ocultar en  el bolsillo de un abrigo e infinitamente mejores que las novelas que se escriben actualmente en  aqueste país”. Espera  poder robar su primer libro publicado, “Manderley en venta” (TROPO EDITORES, 2008), en cualquier gran superficie o pequeña librería de viejo, a principios del próximo año. Premio Isabel de Portugal de Narrativa 2007,  Premio Universidad de Zaragoza de Narrativa 2007, Premio “Tierra de Monegros” 2007.
MARIO DE LOS SANTOS 
Nacido en Zaragoza, en 1977. Doctor por la Universidad de Zaragoza. Autor de las novelas Al final de la cebada (Zócalo, 2004) y "Cuando tu rostro era niebla" (Onagro, 2008). Ganador del Premio de Novela Fundación 2009 con "La brújula del universo" (Huerga y Fierro, 2008).
OSCAR SIPÁN.
Nacido en Huesca, en 1974. Galardonado en numerosos certámenes literarios, entre los que destacan el VIII Certamen Literario Alfonso Martínez-Mena 2008, de Alhama de Murcia, el XXXV Premio Ciudad de Villajoyosa 2007, IX Premio de Libro Ilustrado para Adultos 2006, que convoca la Diputación de Badajoz, el Premio “Don Alonso Quijano 2006, Málaga, el Premio Paradores de Turismo de España 2003, el Premio Odaluna de Novela 1998 de Albacete o el XVII Premio Isabel de Portugal 2002. Autor de los libros “Rompiendo corazones con los dientes” (Premio Odaluna, 1998), Pólvora Mojada (Premio Isabel de Portugal 2003), Leyendario (2004), Escupir sobre París (2005), Tornaviajes (2006, Premio Búho), Guía de hoteles inventados (Premio de libro ilustrado para Adulto 2006, Diputación de Badajoz), Leyendario, Criaturas de agua (2007). En 2008 publicará “Avisos de derrota” (Beca de creación, Ayuntamiento de Zaragoza 2008).
*****
Prólogo

 

 

             Hace dos años di por concluido un afanoso e inolvidable viaje de algo más de un lustro, en el que me propuse rescatar tempranas pasiones y en ello desentrañar el misterio de mi cinefilia adolescente.
             Recuerdo que el planteamiento inicial estuvo cargado de incertidumbres sobre el camino a seguir, pues descarté posibilidades como la de tomar la muy lejana ruta de Alderaán o la del Planeta Prohibido -antiguos anhelos-, quizá impelido por una cuestión de modestia tecnológica o de visado. Descarté igualmente aquella otra que conducía a la recóndita floresta de Sherwood o a las más exuberantes selvas de Mompracem, tal vez porque sentí haber rebasado ya la edad de las utopías libertarias o simplemente por evitar andar entre las ramas de una ficción definitivamente ajena, atendiendo a las mutaciones de un temperamento, el mío, cada vez más escéptico y reaccionario.
            Fue así que decidí buscar otras añoranzas no menos arraigadas, pero más cercanas, adentrándome en el territorio proscrito del Western patrio o mediterráneo, más conocido como Spaghetti Western. Bautizado así de forma maliciosa y despectiva por quienes elevaban a la categoría de Séptimo Arte sólo aquellos productos que consideraban representativos de la tradición o bien de la innovación, si se trataba de una determinada escuela o generación definida por su progresismo ideológico. Los mismos que con alambicadas justificaciones seudo filosóficas, moralistas y recurriendo de forma impúdica a un criterio tan subjetivo como el estético, terminaron por condenarlo al ostracismo, desatando una corriente menospreciativa sin precedentes. Un clima de opinión que afectó, incluso, al gremio de realizadores europeos, al punto de que un amplio sector renegara de esa caterva de atrevidos colegas que había osado recrear aquí, en el viejo continente, la iconografía del género americano por excelencia. (Recuerdo, con menos severidad, declaraciones como las de Damiano Damiani al subrayar –por si acaso- que su película “Yo soy la revolución” no era un western, pese a utilizar sin ambages todos sus clichés, además de otros surgidos de la chistera del inolvidable Sergio Leone).
           Elegí, en definitiva, ese camino, por todo lo dicho y porque las exigencias de nuevos tiempos cinematográficos, marcados por el desarrollo de los denominados “efectos especiales”, terminaron relegando al olvido, a vagar por las tinieblas de la historia del cine, a un género con el estigma de impostor.
           Sí, sopesando motivos relacionados con el carácter, se me antojó entonces que este era un rumbo prometedor: suponía ir contra corriente, afrontar causas perdidas y frecuentar poéticas decadentes (“En otro tiempo, si mal no recuerdo, mi vida era un festín en el que se abrían todos los corazones y en el que se derramaban todos los vinos”  resonaba Rimbaud).
            Asumí que para desmontar prejuicios y descifrar secretos habría de rehacerme a cada andanada desmitificadora. El compromiso requería convicción, la senda a seguir estaba desdibujada, pero yo conservaba en lo profundo de mi memoria y en el vértice de mi retina imágenes, y éstas me acercaban ese prurito arrebatado de infancia del que todos presumimos cuando nuestro físico nos la niega rotundamente.
            Como si de un viaje iniciático se tratara, me propuse participar de una historia pasada sin saber bien cómo, poniéndole a mi corazón freno y marcha atrás, para recalar en aquellas aventuras del Oeste vividas en el cine hacía treinta años. Y comencé por irrumpir en sus fotogramas rayados, visitando decorados mantenidos y rehabilitados por obra y gracia de asistencia
, Juan Sin Letras. Una cruzada literaria.

Juan Sin Letras. Una cruzada literaria.

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LA COCINA CANÍBAL, DE ROLAND TOPOR

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Las recetas de La cocina caníbal harían las delicias del menú de Hannibal Lecter: el hombre es el mejor alimento para el hombre.

  

 

 

INOCENTE EN APUROS

Coja a un inocente, desnúdelo, pisotéelo, dele patadas, mátelo,

córtelo en trozos de un mismo grosor y métalo en la olla con

un gran trozo de mantequilla, sal, pimienta, especias, chalotes

y perejil picado. Déjelo freír un tiempo, añada un trago de vino

blanco y un poco de caldo. Cuando el inocente empiece a hervir,

retírelo del fuego y sírvalo sobre un mantel bien apurado.

Cómalo discretamente mientras habla de otra persona.

 

 

AGENTE DE SEGUROS EN SU PÓLIZA

Sáquele el dinero y, si es necesario, hágale una pequeña incisión

en la cabeza para que no quede nada en el interior. Límpielo,

cepíllelo suavemente para no dañar la piel, lávelo para que

esté presentable. Deje que se haga en el caldo. Si el agente está

gordo hacen falta cuatro horas de cocción, si no, tres serán

suficientes.

Para servirlo, coloque una póliza de seguros en la fuente, decore

con monedas, carnés de identidad, flores y acompañe el

dinero con un largo silbido de admiración que a él apenas le impresionará

pero que a usted le hará bien.

Roland Topor (7 de enero de 1938 en París-16 de abril de 1997). Escritor, pintor, ilustrador y cineasta francés de origen polaco. Publicó dibujos y cuentos en las revistas Bizarre, Arts, Le Rire y Fiction. Junto con Fernando Arrabal y Alejandro Jodorowski, fundó del movimiento Pánico, vanguardia teatral de marcadas tendencias surrealistas y del teatro del absurdo. Influido por el cine de Luis Buñuel y por El Manifiesto del teatro de la crueldad de Artaud, en el Grupo Pánico se conjugan tres elementos básicos: terror, humor y simultaneidad.

Topor ha sido autor de piezas teatrales, director y actor, como en Autorretrato de un pornógrafo. Su novela El Quimérico Inquilino fue llevada al cine por Roman Polanski en 1976. Como actor ha participado en Nosferatu, vampiro de la noche (1979, de Werner Herzog) y El amor de Swann (1984, de Volker Schlöndorff). También ha diseñado la escenografía y el vestuario de obras teatrales y de óperas. Ha sido autor de dos películas de animación: Los caracoles (1966) y El planeta salvaje (1973), premio especial del jurado en Cannes. Además de sus trabajos en televisión (Téléchat: 156 episodios para niños con Henri Xhonneux), es autor de las piezas de teatro Joko festeja su cumpleaños (1975) y El invierno bajo la mesa, representada en Bruselas en 1996. Junto con Michel Ribes escribió la ópera Batallas, representada en 1983. Entre otras distinciones, obtuvo el Gran Premio de las Artes de la villa de París. La Cocina Caníbal fue publicado por primera vez en Francia por ediciones André Balland (París, 1970).

VÍDEOS ROLAND TOPOR:

                                                                  

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Viaje a la historia de la publicidad gráfica. Arte y nostalgia

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