2008 February | Crítica de Libros - Part 2
Critica de libros, comentarios, personajes, escritores, estudios y resumenes de libros. Literatura actual y clasica. Literatura espanola, literatura hispanoamericana, literatura norteamericana, literatura europea. Libros recomendados, best-sellers y obras selectas

Archive for February, 2008

La Vida en las Ventanas (Andrés Neumann)

Net es un joven que envía multitud de cartas a una tal Marina, con quien tuvo una relación hace tiempo. En ellas va contando la vida en su hogar, su relación con Xavi, el dueño de un bar, amigo suyo, de turbias costumbres, sus amores con Cintia; además, de hacer de vez en cuando algunas reflexiones sobre la vida y el amor.

Lo más llamativo de esta novela es su estructura. Está organizada según el clásico modelo de literatura epistolar con algunas variantes, como el hecho de que no se trate de un intercambio de correspondencia sino más bien de un “monólogo”, que no recibe respuesta de la destinataria; como anécdota, el medio del que se vale Net para enviar sus mensajes es el correo electrónico. De ahí el título del libro. Las ventanas a que hace referencia son naturalmente las de Windows, a través de las cuales él ve el mundo. Al final del libro hay una escena en la que el protagonista se asoma a una ventana real, y observa la ropa tendida de sus vecinos a la vez que fantasea sobre sus vidas, el deseo de contemplar algún crimen, etc, es decir, el deseo de romper una rutina que se le hace insoportable.
Porque de monotonía y rutina se trata. Net nos desvela una vida aburrida y sin sustancia, muy común, muy típica de joven de su edad, con sexo, romances, coqueteos con las drogas, discotecas, etc. De todas formas, la novela se detiene más en las relaciones familiares del protagonista. Asistimos desde el inicio de las cartas al relato del desmoronamiento de su hogar. Padres que no se comunican, la típica hermana, adolescente rebelde, gente que se va de casa, trabajos basura donde te explotan, paseos por centros comerciales. Resulta un poco tópico y no está contado con emoción ni entusiasmo.
La prosa es sencilla, aunque con ciertos toques poéticos que dan al texto en algunas ocasiones poca naturalidad. Quiero decir, que sí, vale, el joven es universitario, pero se expresa de un modo que no parece muy común entre la gente de su edad. Y no solo él. Además, algunas de esas cartas son bastante largas, lo cual no encaja con la realidad del correo electrónico. Más que emails, parecen entradas de un diario bastante prolijo. También es cierto que entre una y otra parece que pasa mucho tiempo, lo cual puede hacer pensar que Net tiene tiempo para redactarlas de ese modo. La estructura me ha gustado, pero el libro en sí lo veo un poco fallido, sobre todo a la hora de relacionar la historia de la familia con la de Xavi.
El papel que juega Xavi en el relato no me ha quedado muy claro. Desde el inicio se nos muestra como una especie de artista maldito (referencias a Rimbaud, Max Estrella, Marqués de Bradomín, etc, acentúan la imagen) que regenta un bar y que debido a su mal humor va poco a poco quedándose sin clientela; cae en las drogas, incluso en la venta de sustancias ilegales. Su casa es un caos de desorden. Se supone que es el mejor amigo de Net, pero no se profundiza en la relación. Tampoco vemos por qué es un artista, qué tiene de especial.
El distanciamiento, no sé si buscado o no, es constante en todo el libro. Se cuentan cosas, algunas de ellas muy graves, sin que se refleje una emoción en el narrador-personaje.
Tal vez esta sea una de las “moralejas” de la novela: la incomunicación a pesar de contar con cada vez más medios para transmitir ideas y mensajes. Uno de los pasajes más reveladores coloca a Net ante el ordenador de su hermana, entrando en su correo electrónico y leyendo algo que él piensa que ella ha querido que lea, y por eso le ha dejado la clave a la vista. Ella no puede decírselo directamente, sino a través del email.
Es un libro digno que podría haber dado mucho más de sí.

Higiene del asesino (Amèlie Nothomb)

Al anciano Prétrextat Tach, premio Nobel de Literatura y acérrimo enemigo de las entrevistas, sólo le quedan dos meses de vida. Al hacerse pública la noticia de su próximo fallecimiento, periodistas de todo el mundo solicitan un encuentro con el novelista. Sólo cinco lograrán su propósito.

La novela parece dividida en dos partes bien diferenciadas.
La primera, en que Tach se entrevista con los primeros cuatro periodistas, ocupa ochenta páginas llenas de crueldad, humillaciones, comida (unas descripciones tan pormenorizadas que llegan a desagradar), adiposidades, ingenio y, sobre todo, mucha literatura.
El protagonista juega con sus entrevistadores como un depredador con su presa, mostrándose todo lo desagradable que le apetece: racista, machista, sexista…

La segunda parte abarca cien páginas y relata la quinta entrevista. Comienza con una “sorpresa” y continúa así hasta el final.
Mientras leía estas páginas tenía la impresión de presenciar un tour de force, un duelo de espadachines en que cada estocada produce sangre. Terrible y fascinante.

Toda la novela está escrita mediante diálogos (cercana a una obra teatral), sin apenas explicaciones, de una forma casi visual, con una estructura limpia, nítida.

Nothomb sabe escribir y lo hace con precisión, sin que sobren palabras, en realidad a mí casi me faltan un par de páginas para explicarme, justificarme, o quizá convencerme, del final que ha elegido.

Los personajes principales son adictivos, fascinantes, sobre todo el protagonista. Prétrextat Tach es un ser desagradable, y no por su descripción física (un anciano gordo hasta ser monstruoso) sino por su afán de humillar a quienes se le acercan y su manifiesto desprecio por todo lo que no sea él mismo.
Similar atractivo tiene su principal contrincante, cuyo físico es, en opinión de Tach, feo, pero cuyo cerebro resulta privilegiado, el único a la altura del anciano escritor.

En resumen, una novela bien escrita, con magníficos personajes y algo que decir, a la que ni siquiera le sobran páginas. Es difícil encontrarse una primera novela tan buena como la que ha escrito Amèlie Nothomb, una escritora a la que me apetece seguir leyendo.

Viaje a la historia de la publicidad gráfica. Arte y nostalgia

Las Puertas templarias (Javier Sierra)

Las Puertas templarias (Javier Sierra)

Los caballeros templarios eligen a Jean de Avallon para que realice una misión relacionada con las Puertas místicas de Occidente y el combate contra las fuerzas del Mal. Siglos después, un ingeniero de Toulouse descubre ciertas anomalías en las fotografías por satélite realizadas sobre Francia. Curiosamente, los errores ocultan catedrales góticas…
Qué libro más malo, por Dios. A pesar de lo corto que es se me ha hecho eterno y he tenido que leer la mayor parte sin profundizar.
Javier Sierra, por si no lo saben, es un "investigador" de lo oculto, colaborador habitual de revistas esotéricas y de misterios como "Año Cero" y similares; creo que incluso tiene su propio programa televisivo en un canal autonómico, Telemadrid, concretamente. Eso se nota en el libro, donde cada apunte histórico o pseudohistórico, cada información sobre hechos mágicos, está enfatizado y explicado por unas notas al pie de página, la más de las veces absurdas y delirantes, al objeto de dar verosimilitud a la historia descabellada que está contando, que si por algo destaca es por su absoluta falta de originalidad (el colmo de los colmos llega cuando ves la bibliografía que te planta al final: tenemos que percatarnos de lo bien documentado que está jaja este pseudoensayo-panfleto disfrazado de novela) Todo lo que cuenta ya se ha leído mil veces en otros libros y revistas del género. La calidad literaria, huelga decir, brilla por su ausencia. Los personajes, si se les puede llamar así, son instrumentos al servicio de la endeble trama. No puedo ni decir que sean tópicos, pues ni siquiera tienen entidad sufiente para ello. Evidentemente hay más descripción externa que interna (conocemos bien sus cabellos rubios y sus ojos verdes, pero no su vida interior). Algunos diálogos son risibles debido al intento del autor de comunicar las "importantísimas" revelaciones al lector. Parecen entrevistas o algo así, pero muy torpes. El libro no tiene estilo, es soso que te mueres, no tiene sentido del humor, no tiene nada de atractivo, la prosa es plana y vulgar, esquemática, al estilo del Código Da Vinci, con el que tiene más de un punto en común (algunas coincidencias son notables, como las alusiones a los obeliscos y pirámides de ciudades como París, etc). Como es de esperar en este cóctel esotérico se mezclan todos los ingredientes de esta clase de best sellers: misterio religioso, capítulos cortísimos, arcas de la alianza, griales, caminos de Santiago, misterios egipcios, Nostradamus, la leyenda de Jesús y la Magdalena, sin profundizar, por supuesto, y de un modo tan rutinario que lo único que detecta el lector es el tedio. En el desarrollo de la trama se aprecian bastantes incongruencias e inverosimilitudes: personajes que son secuestrados sin que se sepa por qué (el autor da excusas increibles), que a un personaje lo despidan de su trabajo por que hay errores en las fotos del satélite, etc… Y lo peor, todo envuelto en una manera farragosa de narrar que hace que muchas veces te pierdas en la amalgama confusa y enmarañada que es este libro, que no le recomendaría ni siquiera a los más fanáticos del género. Con el Da Vinci al menos te reías en algunas cosas; en este, ni siquiera.
Resumiendo: Es malísmo. No lo lean ni de broma que les va a pesar y encima les va a afectar al cerebro. Y pensar que el autor incluso recomienda en algún pie de página otros libros suyos para "ampliar el tema"…

El sabotaje amoroso (Amèlie Nothomb)

El sabotaje amoroso (Amèlie Nothomb)

Una niña de siete años narra la transformación que supone llegar al Pekín de principios de los años setenta. En la zona donde viven los extranjeros, los niños luchan en una muy particular guerra mundial entre sus países. En medio de todo, aparece Elena, una bella niña italiana de la cual se enamora perdidamente.

Primera de las novelas autobiográficas de la autora (Es Nothomb quien aparece en la foto de la portada), relata con pasión su propia niñez en Pekín.

Con un lenguaje adulto que recuerda el pasado relata su guerra (y la de Troya) en el gueto, el caballo (bicicleta) que montaba, su primer amor, que desplazó el “centro del mundo” (de ella a la persona amada), apasionado y trascendental, por Elena (de nuevo Troya), quien la ignora olímpicamente.

A las personas que aún recuerden su niñez no les sorprenderán el alarde de imaginación que hace la pequeña Amèlie durante toda la novela, la seriedad con que lo ve todo, la fuerza de sus manifestaciones.

Ella, la niña, cree de verdad que monta un caballo, o que puede morir por amor. La adulta que interviene de vez en cuando quizá ya no lo cree, pero continúa añorando aquellos tiempos.

No hace falta haber vivido sus experiencias para identificarse con lo que dice, para sentir la intensidad, la eternidad de un tiempo que parece ralentizado.

Aunque superficialmente parece no tener mucho que ver con su anterior novela pronto se descubre que sí, que ya de niña Nothomb pensaba en la belleza (y la fealdad) la desbordada pasión amorosa y, sobre todo, en la infancia como principio y final de la vida.

Ella misma “resume” su relato en la página 33: “Siempre fui consciente de que la edad adulta no contaba: a partir de la pubertad, la existencia es sólo un epílogo”.

http://reginairae.blogcindario.com/2005/02/00091-el-sabotaje-amoroso-de-amelie-nothomb.html

Las Catilinarias (Amèlie Nothomb)

El matrimonio de jubilados formado por Émile y Juliette se va a vivir a una casita de campo para cumplir su sueño de alejarse del mundanal ruido, pero pronto reciben la visita de Palamede, el médico local, su vecino más cercano, que les hará la vida imposible…

Comentario

Me he reído mucho con este libro de Amélie Nothomb, que rezuma humor cruel, inteligencia y surrealismo. Pero bajo la máscara jovial esconde una visión pesimista del ser humano y le da un repaso a los convencionalismos sociales, sobre todo a los de hospitalidad, educación, buenas formas… A través de una serie de situación surrealistas nos va introduciendo en la pesadilla de un profesor civilizado que tiene que enfrentarse con un hombre que es casi infrahumano y que no siente gusto por nada en la vida, ni siquiera en fastidiar al prójimo. Ese hombre no tiene ni conversación, y sin embargo, busca la compañía de sus vecinos, con exactitud paranoica, de cuatro a seis, casi como una rutina, aprovechándose de la idea, arraigada en el profesor de que es imposible y de malas personas abrir la puerta a quien llama con insistencia. Y eso que bastaría simplemente con no abrir para librarse del infierno. Al final vemos como se da un vuelco a la idea de lo que es bueno y lo que es malo, con la realización de un mal que actúa como bien.
Los personajes de Nothomb pese a ser tan extraños, ejercen una tremenda fascinación sobre el lector, que los percibe como verdaderamente humanos, pese a ese supuesto aspecto de caricatura. Le terminas por tomar cariño a la mujer del médico Palamede, descrita de un modo implacable y pleno de vitriolo, como si fuera un monstruo (mole, tentáculos, etc). Las notas filosóficas y las citas literarias que son costumbre en la autora, trufan el relato sin recargar, siempre al servicio del argumento, cuya trama se desarrolla como un reloj, con exactitud, sin que sobre prácticamente una sola palabra. Nada es convencional en esta autora, que es capaz de tomar conceptos conocidos y gastados y renovarlos con sus ideas propias. Un libro que desasosiega porque hace pensar, como logra toda muestra de buena literatura, y que a pesar de su brevedad es muy contundente.
Recomendable.

La celestina (Fernando de Rojas)

La Celestina es una obra literaria española que en sus primeras ediciones (¿1499?, 1500, 1501) fue titulada Comedia y, a partir de algunas ediciones de 1502, Tragicomedia de Calisto y Melibea. Ya en el siglo xvi fue impresa 80 veces en castellano, lo que revela una aceptación poco común, y muy pronto se tradujo al italiano, el alemán, el francés y el latín; también desde esa época empezó a utilizarse el título de La Celestina con que sería conocida para la posteridad, inspirado por la fuerza de su protagonista, la alcahueta por antonomasia.
El autor
Los orígenes de la obra continúan siendo poco claros, aunque se han podido establecer las fases principales de su publicación: las primeras ediciones ofrecen un texto en dieciséis actos, unos versos acrósticos en los que se dice que fue «acabado» por el bachiller F. de Rojas, nacido en La Puebla de Montalbán, y, a partir de la edición de 1500, una epístola del autor, que confiesa que halló el primer acto manuscrito y anónimo y lo continuó con quince más. A partir de las ediciones de 1502 incluye cinco actos nuevos (entre el XIV y el XV, con lo que pasó a tener 21) y presenta adiciones en algunos (menos en el primero y casi todo el segundo); en la citada epístola del autor se recoge la opinión de «algunos» según los cuales el autor del primer acto fue Juan de Mena o Rodrigo de Cota. A partir de una edición de 1526 se intercaló, entre los actos XVIII y XIX otro, llamado el «acto de Traso». Exceptuando esta última modalidad, en la impresión de las dos primeras fases de La Celestina intervino el bachiller, el cual siempre afirmó que el acto primero no era suyo y se atribuyó la paternidad del resto. A principios del siglo xx, la crítica adoptó la curiosa actitud de negar la veracidad de estas afirmaciones de Rojas, a quien unos consideraron autor del acto primero y del resto de la obra en veintiuno, y otros le atribuyeron del primero al XVI de la primera fase y le negaron los cinco intercalados y las adiciones que se advierten a partir de 1502. En la actualidad, se cree que Rojas fue veraz y que, por tanto, el primer acto de La Celestina es de un autor castellano desconocido, de fines del siglo xv, y el resto, tanto en la versión compuesta de dieciséis actos como en la de veintiuno con adiciones, se debe al bachiller.
La trama
La acción transcurre en tiempo contemporáneo al de la composición de la obra (finales del siglo xv) en una ciudad española (Salamanca, Toledo, Sevilla, parece que es intencionada esta vaguedad). El joven Calisto, rico, gallardo y culto, se enamora de Melibea, muchacha de condición similar, y al ser rechazado por esta, su criado Sempronio le aconseja que recurra a la mediación de una vieja tercera llamada Celestina, y el joven va en su busca. Pármeno, otro criado de Calisto, le pone en guardia contra Celestina, cuya ruindad le explica con todo detalle. Pero, llegada Celestina a casa de Calisto, con su hábil dialéctica y sus promesas se capta el favor de Pármeno, y recibe dinero de Calisto en pago de su futura tercería. Los dos criados y Celestina deciden aprovecharse todo lo posible de la dadivosidad del enamorado Calisto. Celestina, en la soledad de una habitación, conjura a Plutón untando con un ponzoñoso hechizo un ovillo, y luego se dirige a casa de Melibea, donde entra con la excusa de vender hilado. Al hallarse a solas con Melibea, le hace grandes elogios de Calisto, ante lo cual la muchacha reacciona airadamente, pero la alcahueta deja en su poder el ovillo. Al día siguiente Melibea manda llamar a Celestina y le confiesa su pasión por Calisto; así se concierta una cita de los dos enamorados para aquella misma noche. Acompañado de Sempronio y Pármeno, Calisto se encamina a medianoche a casa de Melibea y habla con ella a través de la puerta. Deciden verse la noche siguiente en el huerto, o jardín, de Melibea.
Por la mañana, Sempronio y Pármeno van a casa de Celestina para reclamarle la parte que les toca de las dádivas de Calisto, pero como se niega a darles nada, Sempronio la mata. Ambos huyen, pero son apresados por la justicia y decapitados en la plaza pública. Calisto, que ensimismado en sus pensamientos amorosos poco se preocupa de las muertes de Celestina, Sempronio y Pármeno, toma otros dos criados, Sosia y Tristán, y a las doce de la noche se encamina a casa de Melibea; con una escalera de mano entra en el jardín y allí gozan del amor.
Siguen los cinco actos intercalados a partir de las ediciones de 1502, según los cuales Elicia y Areusa, pupilas de Celestina y amantes de Sempronio y Pármeno, deciden vengar las muertes en la persona de Calisto y contratan a un rufián llamado Centurio para que lo mate. Tiempo después, cuando una noche se halla Calisto en el jardín con Melibea, unos compañeros de Centurio arman alboroto en la calle, lo que espanta a los criados Sosia y Tristán, que se ponen a gritar.
A partir de este momento, vuelven a coincidir los textos de las ediciones primitivas y el de las de 1502 en adelante: al salir del huerto, Calisto no acierta con los peldaños de la escalera, cae a la calle y muere. Los criados se llevan el cuerpo, y Melibea, desesperada, es consolada por su padre, Pleberio (que ignora todo el proceso de sus amores); ella pide ser llevada a la azotea alta de la casa y quedarse sola. Desde allí declara a su padre sus amores con Calisto y la muerte de este, y finalmente se arroja desde lo alto de la torre y se mata. Pleberio cuenta a su mujer, Alisa, lo ocurrido, profiere un largo lamento y maldice al amor.
El género
La Celestina, por su forma dramática, por algunos de sus rasgos estilísticos y técnicos y por los nombres de sus personajes, se inserta en una vieja tradición europea: la que, derivada de la comedia nueva griega, recogieron Plauto y Terencio y conservaron en latín los autores de la culta y minoritaria comedia elegíaca y, posteriormente, el teatro de los humanistas (también en latín). En esta tradición es frecuente el caso de dos jóvenes que consiguen hacer realidad su amor gracias a los criados y a la intervención de una alcahueta o tercera. Sin embargo, la obra española supone la ruptura con esta tradición. Destaca la clara intención moral de La Celestina, donde en oposición a sus precedentes latinos, medievales y humanísticos (en los que siempre triunfa el amor logrado con deshonestidad), todos los pecadores reciben el mayor de los castigos. Implacablemente, la muerte sin confesión, y por añadidura el desesperado suicidio de Melibea, castiga a los principales personajes de la tragicomedia, en lo que constituye una evidente lección moral, como atestiguan las palabras que aparecen en algunas de las ediciones primitivas: «compuesta en reprehensión de los locos enamorados [...], fecha en aviso de los engaños de las alcahuetas y malos y lisonjeros sirvientes», frases que adquieren su verdadero alcance si se considera que los jóvenes nobles vivían entregados al cuidado de sus criados, quienes les facilitaban todos los vicios cuando querían arrancarles dádivas. Es de advertir que la Inquisición jamás puso reparo ni introdujo enmienda alguna en las numerosas ediciones que se hicieron de La Celestina en España durante los siglos xvi y xvii. Sólo se prohibió a partir de 1793, a causa de los episodios amorosos que en la obra se describen, que habían pasado a ser inmorales para criterios más modernos, y de las blasfemias que profieren algunos de los personajes. Pero la lascivia y la blasfemia reciben, en la obra, el peor de los castigos; en ello reside su moralidad.
• Técnicas dramáticas
La obra está escrita en forma de diálogo dramático, a base de parlamentos de los personajes que intervienen en la acción, pero la falta de acotaciones escénicas que permitan advertir los movimientos de los personajes hace dudar de que fuera compuesta con la intención de ser representada (tampoco los argumentos que encabezan cada acto tienen carácter dramático) y existen testimonios de que en su época se llevara a las tablas. No obstante, se ha representado en teatro con un resultado excelente. En la obra, el diálogo se impone sobre lo que se podría llamar el decorado, sobre el movimiento y sobre el tiempo, de tal suerte que este se paraliza, para dejar hablar a los personajes largamente en una escena que transcurre en pocos segundos, o se acelera, cuando un diálogo de pocas líneas se produce en el espacio de dos horas. Por otra parte, a veces ocurre que dos personajes hablan en un lugar determinado (la casa de Calisto, por ejemplo), siguen dialogando por la calle y acaban su conversación en otro lugar (la casa de Celestina), sin que haya ni la más mínima fisura en el coloquio. Se trata de una técnica dramática que parece más cinematográfica que teatral, pero que, en realidad, obedece al propósito de los autores de cifrarlo todo en el diálogo, empeño que se impone a las conveniencias de tiempo, lugar y movimiento.
El lenguaje
La Celestina rompe también con la tradición secular al abandonar el latín para ser redactada en un castellano elegante, culto y a veces engolado en boca de Calisto y de Melibea, y otro popular en boca de Celestina, sus pupilas y los criados, con lo que se oponen dos mundos y dos ambientes, captados de la misma realidad. El autor del primer acto y el bachiller Rojas (supuestamente considerados como autores distintos) llevaron a cabo la auténtica revolución literaria de prescindir del latín, aunque no fueron capaces de renunciar a la tradición clásica que se refleja en los nombres de los personajes (Calisto, Melibea, Pármeno, Sempronio, Pleberio, Centurio, etc.), los cuales se mantienen fieles a los de las asistencia, El realismo
La Celestina se puede considerar una obra realista, donde todo transcurre con lógica y de acuerdo con las reacciones psicológicas de los personajes. Para el lector, el nexo con la realidad queda roto cuando advierte que el cambio de actitud de Melibea respecto a Calisto no se debe sólo a las eficaces palabras de Celestina, sino también, y principalmente, al ovillo hechizado que esta deja en poder de aquella, ovillo al que Plutón, o sea, el diablo, ha infundido un poder sobrenatural. La magia, pues, es aceptada por el bachiller Rojas como un elemento real, y ello no es de extrañar si se tiene en cuenta el gran número de procesos de brujas que se celebraron en el siglo xvi en toda Europa, y en algunos de los cuales, realizados en España, se encuentran conjuros muy parecidos al que Celestina realiza al invocar a Plutón.

De la Enciclopedia Espasa

Juan Sin Letras. Una cruzada literaria.

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