El otoño del patriarca (Gabriel García Márquez)
Jamás he leído una descripción tan precisa, tan detallada, sobre la figura de un dictador. No es que García Márquez descubra nada nuevo sobre este tipo de personajes, es que ahonda tanto en esos rasgos característicos, los escenifica de tal forma, que yo diría que no se le escapa nada.
Es de esas pocas novelas en las que fondo y forma están tan fuertemente unidos que si se hubiera elegido otra opción quizás sería una buena novela, pero tal y como fue creada la convierte en obra maestra.
Su lectura no es fácil, es de esas, como yo digo, que te sumerges en ellas y casi no puedes respirar, y no lo digo por la casi ausencia de puntos en su narración, es que es un retrato, una historia, que observas y casi percibes como real, la crueldad, el delirio, el absurdo…hasta el mal olor, y la tensión propia de ambientes cargados y opresores, y la destrucción, y lo grotesco, y la agonía, y la demencia, y…
Una narración como ya he dicho, casi sin pausas, con la voz de un narrador pero con múltiples puntos de vista.
Una novela abrumadora en todos los sentidos.
Aretino :: Feb.29.2008 :: Drama y elemento humano :: No Comments »
El indiferente (Marcel Proust)
El indiferente (Marcel Proust)
Edición en la que también se incluye el relato "Antes de la noche".
"El indiferente"
Madeleine de Gouvres, Típica mujer de la alta burguesía, ama a Lepré, y a pesar de sus intentos por conquistarlo, Lepré, como el propio título indica, se mostrará indiferente ante el amor que ella le profesa.
"Antes de la noche"
Françoise se encuentra muy enferma y muy cerca de su final. Junto a ella se encuentra su amiga Leslie. Ambas mantienen una conversación donde destapan sus verdaderos sentimientos.
Dos relatos aún discretos de Proust, donde comienza a perfilar personajes que posteriormente desarrollará en otras obras.
Cortas incursiones en el complejo mundo de los sentimientos amorosos. "El indiferente" mostrándonos la amargura que produce el amor no correspondido y en "Antes de la noche" un amor lésbico acallado por las costumbres o normas sociales.
Una lectura "anecdótica" pero aún así interesante para cualquier lector que comience a acercarse al mundo proustiano.
Aretino :: Feb.29.2008 :: Drama y elemento humano :: No Comments »
La Lápida Templaria Nicholas Wilcox (Juan Eslava Galán)
Un bestseller bastante malo pero que ha tenido mucho éxito, más o menos en la misma línea del Código Da Vinci (pero más aburrido). Se publicó bajo seudónimo (Nicholas Wilcox es Eslava Galán). Al parecer, el autor no quería mezclar su nombre con un best seller. De todas formas, leyendo el libro te das cuenta de que difícilmente ha podido ser escrito por un inglés. Hace referencias a cantantes españolas tan castizas como Rocío Jurado y a ciertos detalles demasiado de aquí, dejando aparte las expresiones (pelo de la dehesa, ¿qué traductor traduciría eso del inglés?) las alusiones a hechos \’culturales\’ típicamente españoles como Chiquito de la Calzada (sí, el mismo) y otros…
Para dar mas verosimilitud a la ficción, Eslava Galán aparece como "traductor" de la novela. Pérez Reverte, amigo suyo, también colaboró en el "engaño", al reconocer a Wilcox como un "amante de España", que sabe tanto de ella como Kamen y otros fervientes hispanistas.
Aunque algunas personas dicen que el principio es lento, a mi casi me pareció lo mejor. El suicido del cura, etc. Luego ya empezamos con los topicazos de rigor (atención no leer, que van spoilers) El autor nos presenta a la novia al protagonista como con los pechos caídos, un poco mayorcita ya, la pobre, y se dice que no les une gran cosa. Deducción: la primera mujer que aparezca en el libro desbanca a la \’viejecita\’ puesto que el autor ya se ha encargado de \’disculpar\’ al protagonista para que el lector no piense que es un canalla, y Voila. ahí aparece la archivera con sus \’pechos prietos y pequeños\’ Desde luego, el ex cura es de un superficial que da asco. Por cierto, la protagonista del catón de la Asensi era monja, aunque ya se veía venir que el primer galán que se le cruzara la secularizaba fijo.
Y como me esperaba, cada cierto número de páginas hay una entrevista con un \’experto\’ que no hace más que soltar un rollo lleno de obviedades o directamente de cosas incomprensibles como la leccion de astrofísica o lo que sea tan pésimamente explicada. Me he tenido que saltar casi todos los rollos sobre la historia de los templarios, la geometría sagrada, etc,… son temas que he leido millones de veces y ya los tengo muy vistos. Por cierto, hace muchos años leí \’El enigma de la Mesa de Salomón\’ del mismo autor (Eslava Galán) y por tanto también estaba familiarizada con todo lo demás. El libro era mucho más entretenido. Por si no lo terminaba, a mitad de lectura, me fui ido directamente al final y la verdad es que no me entusiasmó. Con gran esfuerzo seguí adelante. La mesa es la pera limonera, pero el autor se priva de explicarnos sus grandísimos poderes y la deja ahí tirada de cualquier manera. Supongo que a Eslava le falta lo que hay que tener para ser un escritor de verdad: imaginación y atrevimiento. Se limita a poner informaciones de otras fuentes, pero no se atreve a ir más lejos, a inventar, a crear un mundo propio…
Lo peor es cuando de pronto y sin que venga a cuento empieza explicarte obviedades durante páginas y páginas, como cuando explica ¡lo que es el Vaticano! o la estructura del Mossad (dos interminables páginas) o las condiciones de vida en los barrios pobres de Colombia. Decenas de páginas que no tienen nada que ver con la historia ni son bonitas de leer ni nada de nada. Leyendo esto me siento estúpida porque resulta que sé que el Vaticano es el estado más pequeño del mundo y que lo pasan mal en Colombia. Pero aunque no lo supiera, ¿qué importa eso en el libro, qué tiene que ver con la Mesa de Salomón dichosa?
Esté libro está lastrado por el afán didactista. Cada vez que aparece algún concepto o palabra no común, se tira parrafadas para explicarla. Es que es realmente pesado estar leyendo un párrafo donde se dice que le van a aplicar al protagonista el polígrafo y que se suelte a renglón seguido un rollo patarero explicándo qué es un polígrafo. Para eso mejor un pie de página, que se lee si se quiere. Eso no aporta nada. Imaginad una novela donde estén todo el rato así.
"Entonces abrió el incunable.
Un incunable es, blablablablabla.
Luego lo dejó sobre el bargueño.
Un bargueño es blablablablabla…."
y así durante quinientas páginas. ¡Con la de buenos diccionarios y enciclopedias que hay!
Por no hablar de los incontables errores. Muchas documentacion pseudohistórica y esotérica pero luego hace decir a colombianos: "Venid acá" cuando cualquier persona medianamente instruida sabe que en América el pronombre \’vosotros\’ no existe. Allí dirían \’vengan acá\’, y hay más cosas: expresiones típicamente de jerga de España puestas en boca de sicarios colombianos como \’hostias\’ (en el sentido de golpes), \’me doy el piro\’, \’esto da el cante\’ y muchas más…
Otro apartado son los errores y reiteraciones: "… hasta que podamos hacernos DE ese objeto…" en lugar de "con ese objeto"; frases desordenadas, las repeticiones de palabras como \’me piro\’, \’pirado\’ por las que parece sentir mucha predilección nuestro autor; el descuido en la jerga y el lenguaje; párrafos sobrantes como cuanto repite una y otra vez que \’kala\’ significa negro en indoeuropeo o las alusiones a las Virgenes Negras (¿Qué significan, qué tienen que ver con la mesa? )…
Como anécdota, señalar algo frecuente en las novelas de Eslava Galán: la potencia sexual de los personajes (ejemplos de LLT: "·Ella alcanzó cinco orgasmos, el mayor de ellos con la lengua voraz de aquel bruto insaciable" Pag. 367; "Hicieron el amor seis veces…" Pag. 367; "Cumplió dos veces con un reposo intermedio de media hora…" "Se amaron con voracidad insana la primera vez, con suavidad y laxitud la segunda…" Y lo mejor: "Cuando era cura, su eminencia era capaz de hacerlo cinco veces en un día; de obispo podía hacerlo tres; ahora, de cardenal, dos, algunas veces solamente una." p. 98)
El Catón de la Asensi comparado con esto es casi de Premio Nobel. Por lo menos tiene sentido del humor y un argumento un poco más original.
Resumiendo: un libro pésimo cuya lectura se puede obviar perfectamente, que no aporta nada al género de misterios sobrenaturales, y que hubiera necesitado de mucha más revisión.
Juan Sin Letras. Una cruzada literaria.
Juan Sin Letras. Una cruzada literaria.
Viaje a la historia de la publicidad gráfica. Arte y nostalgia
Aretino :: Feb.28.2008 :: Intriga y conspiración :: No Comments »
El país de las risas (Jonathan Carroll)
Sinopsis:
Thomas admira al escritor de libros infantiles Marshall France, algunos de cuyos títulos son difíciles de conseguir. Conoce a Saxony cuando descubre que ella se le ha adelantado en la compra de uno de estos libros, comienzan una relación sentimental y deciden escribir una biografía sobre su admirado autor. Para ello deciden ir al pueblo donde vivió toda su vida…
Si no lo pusiera en la portada, sería difícil adivinar que se trata de una novela de fantasía al menos durante las 180 páginas de su primera parte, en que da la impresión de estar leyendo una novela como mucho de misterio.
Asistimos a la presentación del protagonista, que nos relata la historia en primera persona, informándonos de su relación traumática con su padre (un famoso actor ya fallecido) y su desmedida admiración hacia la obra y persona de Marshall France, cuyos libros infantiles colecciona desde la niñez.
Thomas conoce a Saxony. Él colecciona máscaras, ella títeres, ambos sienten pasión por los libros de France y los dos deciden que es buena idea escribir la biografía del fallecido escritor.
Comienzan a investigar, acuden a Galen, lugar donde el autor pasó toda su vida, conocen a su hija, a las personas del pueblo, todo en un tono muy ameno.
Se lee casi sin darte cuenta de que avanzas, con agrado aunque sin excesiva emoción. La novela está bien escrita, medida para contar lo que el autor desea en cada momento.
Durante esa primera parte apenas hay señales de fantasía, pero no importa, porque se lee muy bien, como un plácido relato de personajes que progresan en el conocimiento de la vida de France ayudados por Anna, su hija.
Es en la segunda parte cuando la fantasía aparece casi de golpe. Lo que sucede no está mal. Es completamente coherente con lo que ha estado pasando, el autor no engaña en ningún momento y llega hasta el final con la misma facilidad que durante el resto del relato.
Sin embargo, la novela está escrita en 1980, con lo cual unas ideas y acontecimientos que entonces debieron ser más sorprendentes y originales ahora apenas lo son, perjudicados además por la excesiva longitud de la primera parte, donde las leves pistas han cumplido su trabajo de hacer pensar y descubrir prácticamente todo lo que va a pasar.
La conclusión es que se trata de una historia simpática y de lectura sencilla que casi funciona mejor como relato "detectivesco" que como fantástico.
Aretino :: Feb.28.2008 :: Fantasía épica y en general :: No Comments »
Yo necesito amor, de Klaus Kinski
Nunca me interesó especialmente Klaus Kinski. De hecho, casi no he visto películas suyas, y creo que hizo cientos.
Aún así, comencé a leer esta autobiografía en que desde el principio nos habla de su amor a la vida y a las mujeres, de la búsqueda de este amor, de su infancia, sus comienzos como actor, los hijos…
Aunque dedica algunas páginas a hablar de cine y de su peculiar relación con Werner Herzog, al parecer bastante tormentosa, comentando algunas de las películas que hicieron juntos, apenas da importancia a su carrera como actor. Habla de ella de pasada, como un medio de conseguir dinero para gastarlo en disfrutar, en vivir.
Desde el primer momento, Kinski se desnuda sobre las páginas sin el menor rastro de pudor, se arranca la piel, realiza una autopsia de sí mismo en vida. Y lo hace con naturalidad y tal sinceridad que muchas veces ofrece una imagen muy poco agradable de sí mismo.
Le apasiona la vida, las personas, hacia el final sólo vive para el menor de sus hijos, relatando su relación con una sinceridad brutal y conmovedora cuya exhibición casi cuesta leer por la intimidad que supone.
Kinski se muestra como una persona apasionada, extraña, feroz, sexual (describe varios encuentros íntimos a lo largo del libro), sórdido, provocador, a veces escandaloso, de una sinceridad perturbadora para lo bueno y lo malo, impúdico, extremista y apasionante.
Aretino :: Feb.28.2008 :: Metaliteratura y ensayo :: No Comments »
La Edad de la Inocencia (Edith Wharton)
Un joven abogado a punto de casarse, se siente atraído por la Condesa Olenska, pariente de su mujer, en el Nueva York del siglo pasado.
Cuando empiezas a leer este libro crees que se trata de otra novela decimonónica sobre adulterios, al estilo de La Regenta, Madame Bovary y similares. Sin embargo, aquí todo es más sutil. Más bien se trata de la historia de un adulterio frustrado, de una fantasía, lo cual queda de manifiesto sobre todo al final.
La autora ofrece un retrato de los ambientes de la alta sociedad neoyorkina y de los personajes que la componen, usando una prosa efectiva, elegante y elaborada, pero sin perder la sencillez, y dotada de un cierto sentido del humor. No hay alardes vanguardistas. La historia se narra en el clásico estilo lineal. Abundan las descripciones de eventos sociales, vestidos y personajes. Se aprecia un gusto por el detalle muy desarrollado. Eso implica que la novela sea bastante visual. Hay más descripción de acciones que introspección, aunque, curiosamente, lo importante sucede en el cerebro del protagonista, Newland Archer, un joven abogado comprometido con May, que se siente atraído por la prima de esta, la Condesa Olenska, mujer mundana, a la que todos consideran excéntrica por su formación europea (y que él conoció de niña). En varios pasajes se pone de manifiesto esa oposición cultural entre Estados Unidos y Europa. El mundo americano es descrito quizás de un modo bastante amable, entrañable, aunque no exento de cierta crítica.
Newland tiene ideas progresistas sobre el matrimonio, considerado como camaradería con la mujer; pero pronto caerá en la misma rutina y convencionalismo que todos los demás. Desprecia a otros personajes masculinos que tienen amantes, y, sin embargo, él desea serlo de Ellen Olenska. La autora incide en la contradicción, haciendo que Newland busque excusas para justificar que lo suyo “es diferente”.
May arrastra a Archer al matrimonio. Parece una mujer simple y convencional, pero al final sabremos que no era tan tonta como daba a entender, y que había actuado “a sus espaldas” para lograr sus fines (la conservación del lazo matrimonial).
Quizás la introducción y la descripción de escenas costumbristas del inicio es demasiado larga. Durante muchas páginas la acción no avanza.
Un punto importante es cuando Newland inicia el acercamiento a Ellen. Ella parece mostrarse receptiva, pero sus encuentros son muy etéreos. Cuando él le pide directamente que sean amantes, ella parece reticente.
La estructura del libro es circular. Se inicia con Newland y Ellen encontrándose en la Opera (Ellen acaba de llegar de Europa, tras fugarse de la casa de su marido, un conde que le da mala vida, y está tramitando el divorcio); y cerca del final hay otra escena similar en la Opera, donde Newland recuerda la primera. Ellen acaba marchándose de nuevo a Europa, pero no con su marido.
Pero la escena más importante es la reunión que celebra May al final para despedir a Ellen. Newland, que no sabía que la condesa tenía pensado irse, ignora qué está ocurriendo. Para el lector también parece una escena trivial. Sólo treinta años más tarde llegaría a enterarse de que su mujer le dijo a Ellen que estaba embarazada, y que eso determinó su marcha, para no interferir. Todo es muy sutil; no se explica, más bien se deja a la imaginación del lector, de modo que son posibles varias interpretaciones.
Ese salto de treinta años al final del libro es lo más interesante del mismo. May ha muerto y él tiene ya hijos mayores. Uno de ellos, se lo lleva de viaje a París donde vive Ellen. Cuando le pide que suba a ver a la mujer, Newland se niega; le pide que suba él primero. Pero pasado un tiempo, el hombre se va a dar una vuelta por París. Se revela que prefiere mantener el recuerdode un amor pasado, que no era sino una ilusión, algo ideal. Ese ideal que lo llevó en los momentos más exacerbados de su pasión amorosa a desear incluso la muerte de su mujer, una fantasía que no llegó a cumplirse hasta mucho después; y como vimos, una vez cumplida, no sirvió para que él satisficiera su sueño.
Aretino :: Feb.28.2008 :: Novela rosa y romántica :: No Comments »







